Powered By Blogger

sábado, 4 de junio de 2016

HA MUERTO CASSIUS CLAY, LA LEYENDA DEL BOXEO, MUHAMMAD ALI, EL MITO, EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS

 



El legendario ex campeón del mundo de los pesos pesados, el estadounidense Muhammad Alifalleció hoy a los 74 años de edad en un hospital de Phoenix (Arizona, EEUU) donde había sido ingresado el pasado jueves por problemas respiratorios. "Después de 32 años de luchar contra la enfermedad de Parkinson, Muhammad Ali murió a la edad de 74 años", anuncio Bob Gunnell, el portavoz de la familia Ali.

"El triple campeón de pesos pesados del mundo murió en la noche", dijo el comunicado. Minutos después, la confirmación llegó a través de su cuenta oficial de Twitter, en la que apareció una imagen del boxeador con la leyenda 1942-2016.
Los pesos pesados nunca habían conocido un ejemplar semejante: un atleta anatómicamente armonioso, de finos rasgos faciales, que se desplazaba por el cuadrilátero como si pisara sobre un lecho de plumas o gravitase sobre un colchón de aire. Una estatua animada de 192 centímetros y 102 kilos de músculosflexibles, animados por una plasticidad innata.

Poseído por las musas en lugar de las furias, eludía el contacto brutal de los de su género y reemplazaba los impactos por picaduras. No tenía puños, sino aguijones. "Pico como un abeja". No tenía pies, sino alas. "Floto como una mariposa". Parecía despreciar el intercambio de puñetazos como única forma de violenta imposición, sustituyéndolo por una variedad selectiva de roces letales. Norman Mailer aseguraba que le resultaba obsceno recibir golpes. Seguramente también infligirlos, aunque, en ese caso, el dolor ajeno, contribuía del único modo posible a cumplir los propósitos de quien los propinaba.
Su ferocidad era poética; y su potencia, sedosa. Era humano. Pero, en su decisión de distinguirse de los demás, se revestía de un distanciamiento despectivo hacia la especie. Odiaba. Pero, en la idealizada construcción de sí mismo, adornaba ese destructor sentimiento con ironía creativa. Se llamaba Cassius Marcellus Clay, en honor al abogado antiabolicionista del mismo nombre, embajador de Lincoln en Rusia y propietario liberador del tatarabuelo del púgil, a quien cedió su nombre.

Esa mezcla de apostura física y originalidad mental supuso el primer impacto de Clay en la cambiante, vitalista y neurótica sociedad estadounidense de su tiempo y, más tarde, en su extensión a la del mundo entero. Su prestancia y su inteligencia, o, al menos, su viveza mental, plasmada en un verbo caudaloso y punzante, atrajeron sin obstáculos hacia su persona la atención de ámbitos ajenos a la vidriosa aureola del boxeo y su hipnótica tenebrosidad. Un deporte mestizo de grandeza y miseria, del que emanaba una áspera lírica o una sórdida épica que atraía, fascinándolos mientras los repelía, a artistas e intelectuales.
Clay, una estrella amateur dirigida por el legendario Angelo Dundee, había sido campeón olímpico de los semipesados en los Juegos de Roma, en 1960. Pasó ese mismo año al profesionalismo y, entre esa categoría y la de los grandes pesos, entre 1960 y 1964, fue desembarazándose, con golpes casi desdeñosos de prestidigitador, ilustrados con rimas chuscas, de los rivales que los organizadores le ponían en su locuaz e histriónico camino. Especialmente del ilustre Archie Moore, un ídolo envejecido de 48 años.

El público, no sólo el aficionado, divertido, admirado y escandalizado, perplejo y revitalizado en sus afectos más heterodoxos, lo descubrió entonces. Y, tras la conquista del título mundial frente a la turbia y hosca mole llamada Sonny Liston, "el oso feo y torpe", lo elevó a la cima de un mundo -el del espectáculo, en el fondo- siempre ávido de celebridades insólitas pero impactantes y luminarias estrafalarias pero irresistibles.

En la muerte de Clay no queda nada de su existencia dentro y fuera del cuadrilátero que no se haya contado, glosado, analizado, interpretado y contextualizado hasta la saciedad. Hacía tiempo que el hombre, destruido por el Parkinson, había dado paso al mito y todo cuanto se había hablado y escrito acerca de su persona, su universo y su influencia habían adquirido el tono y la trascendencia de un único, universal y definitivo obituario.
Aunque resulte superfluo, recordemos que, en 1964, al día siguiente de vencer a Liston, y subyugado por la personalidad radical de Malcolm X, anunció su conversión al islamismo y se autobautizó como Muhammad Ali. Repitamos por enésima vez que renunció a vestir el uniforme ("ningún vietcong me ha llamado negro"), fue condenado como desertor, se le desposeyó de su titulo mundial y se le retiró la licencia. Con su fama intacta, incluso acrecida por la polémica, se ganó entonces la vida como orador incendiario en institutos y universidades.
Detengámonos, ¡cómo no!, en su victorioso regreso al ring en 1970, frente a Jerry Quarry, y en sus tres terribles peleas con Joe Frazier. La primera, en 1971, denominada "el combate del siglo", terminó con él en la lona y con Frazier reteniendo el título. La segunda, en 1974, le permitió reconquistar el cetro. La tercera, en 1975, "Thrilla in Manila", pasó a la historia de la crueldad boxística. Ambos rivales se asomaron a la muerte y, tras ese castigo, Ali empezó a sufrir problemas circulatorios. Quizás imbuido de una invulnerabilidad falsa, inherente al supremo concepto que tenía de sí mismo, los ignoró.

Le sobraron, pues, las 10 veces que subió después al cuadrilátero. Entre ellas, "cuando éramos reyes", frente a George Foreman, en aquel octubre del 74. en Kinshasa. El "Ramble in the Jungle", el estruendo en la jungla, el salvaje "Ali, bomaye!, (¡Alí, mátalo!)", de la muchedumbre sanguinaria. Luego perdería la corona ante un neófito Leon Spinks, aunque la recuperaría en la revancha y en el canto del cisne de un hombre ya erosionado y que, con casi 40 años, sucumbía ante Larry Holmes y Trevor Berbick, mientras su fatigada memoria se detenía, entre vacilaciones y lagunas, en los éxitos ante Bonavena, Cooper, Evangelista... En sus 61 combates (56 victorias y cinco derrotas), que no le deformaron el rostro pero le devastaron el cerebro. ¡Qué paradoja! ¡Qué ironía! Apolo reducido a una existencia vegetativa.

Ali prolongó en su iconoclasta edad adulta una infancia gemela, aunque, naturalmente, a escala infantil, en Louisville (Kentucky), en donde había nacido el 17 de enero de 1942. Hijo de una madre asistenta y un padre alcohólico y pintor de brocha gorda, estudiante pésimo pero enormemente popular, a veces hiriente, a veces quijotesco, se diseñó un futuro y se revistió de la determinación para alcanzarlo. Había escrito en su cazadora: "Clay, campeón del mundo". Pero eligió el ring por espíritu de revancha y no por amor al boxeo.
Gran parte de su grandeza residió en elevarse por encima de sus imperfecciones, en sobrevivir a sus contradicciones y en proyectarse más allá de sus defectos. Fue insolente, arrogante y provocador. Humilló de palabra a sus adversarios, muchos de ellos tan negros y marginados como él. No fue un modélico cuádruple esposo. No se comportó como un patriota y se arrojó en brazos de una religión ajena a la tradición y la vocación americanas. Se comportó como un racista inverso y su realidad estuvo a menudo por debajo de su calidad de símbolo.
Pero nada empañó su magnetismo ni rebajó su carisma. Fue 'The Greatest'. El más grande.

martes, 10 de mayo de 2016

JESÚS ELORZA Salto al vacío

SALTO AL VACÍO
Jesús Elorza
 
Los presentes en el acto de condecoración a la atleta  Yulimar Rojas, medallista de Oro, en el recién finalizado Mundial de Atletismo bajo techo, seguían con atención las palabras de Nicolás Maduro, quien como siempre, al igual que el Difunto Eterno, no desperdicia ninguna oportunidad para hacer referencias al patriotismo y a la guerra que el imperio tiene contra la “revolución socialista del siglo XXI”.
En medio, de su épica perorata, para sorpresa de todos, hizo un brusco viraje, dejando de lado el bla,bla patriotero, para referirse a sus inquietudes como joven deportista en el barrio donde había pasado su niñez y juventud. Explico, que antes de comenzar el acto, conversaba con su vicepresidente Aristóbulo, sobre la afición existente en las barriadas para la práctica deportiva. En particular, era uno de ellos, que diariamente jugaba Pelotica de Goma, Chapita, futbolito, baloncesto y béisbol. 
Pero, la presencia de Yulimar y su logro mundialista, producto de la revolución, me motiva a decirles a todos ustedes, los presentes en este acto, a Venezuela y el mundo entero “Que también, era un entusiasta de la practica del atletismo.
Participe, en carreras de 100 metros, salto triple, salto largo y ¡¡¡En salto alto logré superar los 2 metros!!!!
Esta ultima frase, produjo el asombro de los entrenadores presentes en el acto. Incrédulos, se miraban a las caras y se preguntaban en voz baja ¿Cuándo fue eso?, ¿En que competencias paso eso?, ¿Por qué, no aparece en el libro de récords de la Federación?...
Los comentarios, fueron en aumento. Especialistas, en Biomecánica y Kinesiología que habían sido invitados al acto, comentaban, que lo afirmado dejaba una estela de dudas. Su biotipo: grandote y culón, hacia imposible que saltara esa altura. En salto largo, si es posible, que alcanzara los dos metros, pero en alto es imposible.
El entrenador nacional de la especialidad, se atrevió a preguntarle ¿Cuál fue la técnica de salto que él utilizó? 
- En esa época, practicábamos de manera silvestre y mi estilo de salto era “Tijera”.
La respuesta, dejó atónito al entrenador.
Resultado de imagen para salto alto estilo tijera
Tratando, de evitar que el asombro se transformara en jodedera. El Ministro del Deporte intervino, para cubrirle las espaldas a su camarada Presidente, señalando que la técnica ortodoxa de la Tijera, fue sustituida por la del “Barrel Roll” gracias a la solidaridad internacionalista y proletaria del camarada Valeri Brumel de la Unión Soviética, quien clandestinamente ingreso al país para ayudar al camarada Nicolás a mejorar su técnica y así fue que pudo superar la marca de los 2 metros.
- Silencio en la sala.
El Presidente del IND, para no quedarse atrás, en la protección de su jefe, agregó que, algunos entrenadores, quisieron cambiarle el estilo y llevarlo al “Fosbury Flop” pero que va. En un gesto de gallardía revolucionaria, rechazo emplear esa técnica, por ser un invento de un gringo imperialista llamado Dick Fosbury.
- Continúa el asombro y el silencio en la sala.
El Potro Álvarez, tratando de ganar puntos para su regreso al Ministerio, propone que le cambien el nombre al Estadio “Brigido Iriarte” y le pongan el de Nicolás. Sus marcas, siguió explicando, son insuperables: En 100 metros hizo mejor tiempo que Horacio Estévez, en salto largo superó los 8.90 metrosBob Beamon y en salto triple hizo añicos la histórica marca de Asnoldo Devonish…..que más quieren.
-Silencio en la sala.
Aristóbulo, le hace señas a su pupilo Eduardo para que intervenga y no pierda la oportunidad de rendirle culto a la personalidad de Nicolás. 
Luego, de consultar a Mujiquita, interviene el Presidente del Comité Olímpico, para proponer que el histórico y hasta ahora desconocido multiatleta Nicolás, sea elevado al Salón de la Fama del Deporte Venezolano y a su vez, sea el abanderado de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
-Silencio en la sala.
Con el ego a millón, Nicolás dio por terminado el acto, no sin antes auto condecorarse con la Orden Libertador por sus performances atléticos.
Algunos de los presentes, rompieron el silencio, al comentar que Maduro con la coba de ese brinco de dos metros….Saltó al vacío

domingo, 8 de mayo de 2016

Simeone tiene miedo


 

Diego Simeone durante la rueda de prensa previa al partido en Múnich. MICHAELA REHLEREUTERS

"No tengo vergüenza ninguna en admitirlo porque siempre pienso que me pueden echar mañana", sostiene el técnico en el Allianz Arena

La sala de prensa del Allianz Arena es un auditorio enorme, y mientras los responsables del 'catering' iban colocando las cosas, mientras los periodistas buscaban en el suelo enchufes como si fueran cucarachas y mientras el personal se sentaba, aparecieron, como en el partido de ida, Diego Simeone acompañado de Fernando Torres y de Gabriel Fernández, 'Gabi'. Exactamente igual que en la ida. El 'Cholo' siempre deja hablar primero a los jugadores y luego él deja un puñado de sentencias, cada vez menos, pero sentencias al fin y al cabo.
Le han preguntado si estaba nervioso. "No tengo ningún tipo de vergüenza en reconocer que tengo miedo todos los días, porque siempre pienso que me pueden echar mañana", admitió, aunque él sabe, de sobra, que nunca le van a echar y que se irá el día que él quiera. Ninguno de los tres, por cierto, firma el empate, y no dudan en decir que han venido a Múnich "a ganar". También hay quien ha querido plantear la noche del martes como un duelo entre Guardiola y Simeone, entre el 'guardiolismo' de fútbol de toque y el 'cholismo' de jugar al espacio y a defender. "No me detengo ni un segundo en estas cosas. No me preparo para gustar a nadie, sólo me preparo para ganar para el Atlético de Madrid, que es quien me paga. Lo único que me importa es ganar".


Por último, habló de Xavi, que en una entrevista con Valdano para beIN Sports vino a decir que lo del Atlético no vale, que así no se puede jugar por ser un equipo grande. "Somos respetuosos como siempre con todos. El fútbol es tan grande que todos tenemos razón. Yo interpreto que el mayor orgullo es potenciar a mis futbolistas, no defender una idea. Si alguna vez estoy en la selección, y puedo elegir entre muchos jugadores, podré elegir los que yo quiero para mi idea, pero no voy a poner por delante mi idea a los futbolistas".

"Sea cual sea el estado del césped nos va a venir bien"

El capitán del Atlético de Madrid, Gabi Fernández, ha asegurado que el equipo llega a Alemania "a ganar el partido" y espera que sea "muy similar" al de ida, en el que lograron imponerse (1-0). "Sabemos de su potencial ofensivo, pero la batalla del centro del campo será muy parecida a la del Vicente Calderón", declaró en la rueda de prensa previa al duelo. 
En este sentido, el centrocampista atlético reiteró que lucharán por ganar en el Allianz Arena y que no especularán a pesar de haberse impuesto en la ida en el Vicente Calderón (1-0). "Estamos haciendo una buena temporada, el grupo está jugando bien. Sabemos lo complicado que es ganar aquí, pero para llegar a Milán hay que ganar a los mejores y el Bayern es uno de ellos", subrayó, afirmando que lo que les "caracteriza" es "la unión de todos". 



Por otra parte, se rindió una vez más a la labor del técnico colchonero, el 'Cholo' Simeone. "Es una persona capaz de transmitir mucho, nos hace tener las ideas caras y saber de qué manera jugar. Llevamos muchos años con él y nos entendemos a la perfección", expresó. Por último, rechazó valorar el estado del terreno de juego, después de que Pep Guardiola criticase la condición del césped del Vicente Calderón: "Sea cual sea el estado del césped nos va a venir bien", sentenció.

Guardiola señala que lo prioritario tener la pelota y Simeone demuestra que sin balón también se juega

Fútbol y eclecticismo

Guardiola, durante el encuentro ante el Atlético.

ERNESTO AYALA
El País

En el encuentro del martes pasado de semifinales de Champions entre el Atlético de Madrid y el Bayern de Múnich, se dirimían dos conceptos futbolísticos: el que señala como prioritario jugar con la pelota y el que defiende un fútbol de a verlas venir con rigor, orden, esperando el hueco que permita eliminar al contrario en la única y fulminante oportunidad con la pelota en su poder. Josep Guardiola y el Cholo Simeone representan este infinito apasionante dilema.
Guardiola puso sobre el tapete del fútbol mundial un tema de discusión: el fútbol no siempre es fútbol. Guardiola consolidó el sistema (que había inventado Johan Cruyff) según el cual cuando más tiempo tengas la pelota en circulación, más disfruta la gente (la que juega y la que es espectadora) y peor se lo pasa el contrario. El fútbol es fútbol estaba bien en tiempos de pobreza estratégica al exclusivo servicio de los resultados. Si ganabas eras tú el héroe y se perdías la culpa era del fútbol. Era una solución fatalista que daba algunos resultados, más para no bajar a Segunda División que para ganar títulos. Pero Cruyff y Guardiola demostraron, casi como si se tratara de un teorema irrefutable, que cuando se tiene la pelota no solo se la quitas al contrario sino que además llenas el campo de espectáculo. Y sobre todo de sentido futbolístico.
Publicidad
Claro que también se podría decir lo mismo del fútbol que defiende el Cholo, el que le dio títulos y dos finales casi consecutivas de Champions. La operación aparentemente es exactamente la contraria. Pero solo aparentemente. Porque el Cholo en el partido del martes demostró lo indemostrable: que sin pelota también se juega al fútbol. Y lo que es más insólito: con su fútbol también se elimina al Bayern. Claro que para jugar sin balón tienes que contar con jugadores que sepan y les guste una barbaridad tener solo una o dos oportunidades durante noventa minutos para enviarte al infierno. Simeone es un maestro de la paciencia. Su manual cada día se perfecciona. Descarga la desesperación en el contrario solo con hacer uso y abuso de su paciencia.

Sostenía Didier Deschamps que un equipo se arma desde su defensa. Es una teoría tan respetable como otras. Tendremos que comenzar a entender que en el fútbol también cabe el eclecticismo.

Crolla se impone por nocaut ante Barroso

Crolla se impone por nocaut ante Barroso /Petrov despachó a Quintero y retiene su título WBA-NABA - vjlopez7@gmail.com - Gmail

Crolla se impone por nocaut ante Barroso

Texto: Juan Francisco Arias

Prensa AMB. 07 de mayo.- Anthony Crolla se impuso en un gran combate de boxeo al púgil Ismael Barroso por nocaut en el séptimo asalto para echar por tierra los pronósticos y así retener por primera vez su cinturón de los pesos ligeros de la Asociación Mundial de Boxeo este sábado en Manchester, Inglaterra.
En los primeros cuatro asaltos Barroso fue un torbellino de golpes, lanzando duro para buscar que el inglés mordiera la lona desde temprano. Sin embargo, Crolla aguantaba el vendaval con su guardia arriba y procuraba contragolpear a la zona media.
A partir del quinto asalto Crolla soltó su ataque y aprovechó el cansancio del venezolano, quien bajó su guardia y empezó a ser presa fácil del inglés que a medida que se acercaba hacia mermar las condiciones del sudamericano. 
Lo mismo ocurrió en el sexto asalto, cuando Barroso se tambaleó en más de una oportunidad y llegó a su esquina muy mal trecho. Ya en el séptimo round Crolla, quien continuaba con su misma estrategia, acertó una derecha a la zona media y ya no había nada que hacer: el referí Howard Foster contó hasta 10 y en Manchester festejaron. 
Crolla y Barroso dieron un gran espectáculo en el cual destacó la valentía y resistencia del campeón ligero de la Asociación Mundial de Boxeo, quien cambió el libreto, se paró, resistió y cuando tuvo a su presa lo atacó. 
Ahora el británico tiene récord de 31 victorias, 4 derrotas, 3 empates y 13 nocauts. Mientras que Barroso ha ganado 19 peleas, perdido una, empatado dos y noqueado en 18 ocasiones. 
:::::::::::::::::::
Petrov despachó a Quintero y retiene su título WBA-NABA

Texto: Juan Francisco Arias

Prensa AMB. 07 de mayo.- El ruso Petr Petrov no tuvo piedad y despachó, el pasado viernes, en seis asaltos al mexicano Marvin Quintero para retener su título WBA-NABA de los pesos ligeros en Las Vegas, Nevada.
Petrov, quien tiene 15 años en el boxeo profesional,  logró mermar las condiciones de su rival quien junto a su esquina decidió no salir para el séptimo asalto. De esta forma el boxeador europeo dejó su récord en 37 victorias, 4 derrotas, 2 empates y 18 nocauts. El pegador ruso es el actual número 4 del ranking de los ligeros de la AMB.
Por su parte, Quintero en sus 35 careos como profesional ha ganado 28, perdido 7 y noqueado en 24 de ellos.

-- 
Hilmar Rojas Erazo  |  Coordinadora General  
WORLD BOXING ASSOCIATION
Tel.: +507  203-7680 / 203-7681
Móvil: (507) 66.45.91.95
E-mail: hrojas@wbanews.com
Web: www.wbanews.com
Twitter: @HilmarRE

martes, 3 de mayo de 2016

Simeone tiene miedo



Diego Simeone durante la rueda de prensa previa al partido en Múnich. MICHAELA REHLEREUTERS

"No tengo vergüenza ninguna en admitirlo porque siempre pienso que me pueden echar mañana", sostiene el técnico en el Allianz Arena

La sala de prensa del Allianz Arena es un auditorio enorme, y mientras los responsables del 'catering' iban colocando las cosas, mientras los periodistas buscaban en el suelo enchufes como si fueran cucarachas y mientras el personal se sentaba, aparecieron, como en el partido de ida, Diego Simeone acompañado de Fernando Torres y de Gabriel Fernández, 'Gabi'. Exactamente igual que en la ida. El 'Cholo' siempre deja hablar primero a los jugadores y luego él deja un puñado de sentencias, cada vez menos, pero sentencias al fin y al cabo.
Le han preguntado si estaba nervioso. "No tengo ningún tipo de vergüenza en reconocer que tengo miedo todos los días, porque siempre pienso que me pueden echar mañana", admitió, aunque él sabe, de sobra, que nunca le van a echar y que se irá el día que él quiera. Ninguno de los tres, por cierto, firma el empate, y no dudan en decir que han venido a Múnich "a ganar". También hay quien ha querido plantear la noche del martes como un duelo entre Guardiola y Simeone, entre el 'guardiolismo' de fútbol de toque y el 'cholismo' de jugar al espacio y a defender. "No me detengo ni un segundo en estas cosas. No me preparo para gustar a nadie, sólo me preparo para ganar para el Atlético de Madrid, que es quien me paga. Lo único que me importa es ganar".
Por último, habló de Xavi, que en una entrevista con Valdano para beIN Sports vino a decir que lo del Atlético no vale, que así no se puede jugar por ser un equipo grande. "Somos respetuosos como siempre con todos. El fútbol es tan grande que todos tenemos razón. Yo interpreto que el mayor orgullo es potenciar a mis futbolistas, no defender una idea. Si alguna vez estoy en la selección, y puedo elegir entre muchos jugadores, podré elegir los que yo quiero para mi idea, pero no voy a poner por delante mi idea a los futbolistas".

"Sea cual sea el estado del césped nos va a venir bien"

El capitán del Atlético de Madrid, Gabi Fernández, ha asegurado que el equipo llega a Alemania "a ganar el partido" y espera que sea "muy similar" al de ida, en el que lograron imponerse (1-0). "Sabemos de su potencial ofensivo, pero la batalla del centro del campo será muy parecida a la del Vicente Calderón", declaró en la rueda de prensa previa al duelo. 
En este sentido, el centrocampista atlético reiteró que lucharán por ganar en el Allianz Arena y que no especularán a pesar de haberse impuesto en la ida en el Vicente Calderón (1-0). "Estamos haciendo una buena temporada, el grupo está jugando bien. Sabemos lo complicado que es ganar aquí, pero para llegar a Milán hay que ganar a los mejores y el Bayern es uno de ellos", subrayó, afirmando que lo que les "caracteriza" es "la unión de todos". 


Por otra parte, se rindió una vez más a la labor del técnico colchonero, el 'Cholo' Simeone. "Es una persona capaz de transmitir mucho, nos hace tener las ideas caras y saber de qué manera jugar. Llevamos muchos años con él y nos entendemos a la perfección", expresó. Por último, rechazó valorar el estado del terreno de juego, después de que Pep Guardiola criticase la condición del césped del Vicente Calderón: "Sea cual sea el estado del césped nos va a venir bien", sentenció.

El Leicester, el equipo de Ranieri gana la Premier, una de las mayores heroicidades de la historia del fútbol ,

El Leicester consuma su gran milagro

 


«Una vez en la vida puede suceder: eso es el fútbol»... La frase memorable de Claudio Ranieri corrió de boca en boca en la gran noche azul de Leicester. El entrenador al que Mourinho llamó despectivamente «Zero Tituli» ha logrado la mayor gesta del fútbol británico en 21 años, desde aquella otra del Blackburn.
David vence a los Goliats de la Premier y sus camisetas se agotan en todo el mundo.
Los zorros son ya matemáticamente campeones, tras el empate del Tottenham frente al Chelsea el lunes (2-2) y con el apoyo de esa vetusta, fea y multiétnica ciudad de 300.000 habitantes que es un poco como el equipo, algo así como la ONU de los descartes: argelinos, jamaicanos, japoneses, africanos, argentinos, daneses, polacos, croatas... y también británicos, como el indomable Jamie Vardy, el mozo de fábrica que jugaba en octava división y que ahora se codea con Sergio Agüero y Harry Kane por el pichichi británico.
Mientras en España siguen ganando los de siempre, en Inglaterra ha sucedido el milagro, que tiene su explicación prosaica y numérica, sin quitarle el mérito al método Ranieri y a su capacidad para crear un bloque sólido, inyectando sabias dosis de ambición y humildad.
 En diciembre, cuando el Leicester City era ya el primero, Ranieri seguía diciendo: «Nuestra meta para esta temporada es conseguir los puntos suficientes para asegurar la permanencia. Primero vamos a lograr eso, y después ya hablaremos». En esas fechas arrojaba Mourinho la camiseta del Chelsea, hundido en la miseria por su arrogancia, traicionado por un equipo multimillonario que al arranque de temporada estaba valorado en diez veces más que la plantilla de los otros blues, a 160 kilómetros de Londres.
Las apuestas al arranque de temporada eran de 5.000 a 1 en contra. Es decir, si alguien apostó 100 euros a la machada de Leicester City, ayer recibió 500.000 euros. Lógica ante la historia de un club que ascendió de segunda hace dos temporadas y trepó hasta el puesto 14 en su regreso a la Premier, tras eludir la lucha por el descenso. Así es la Premier: una movilidad superior a la de otras ligas europeas, cimentada sobre todo en un reparto más equitativo de los derechos televisivos y en una mayor identificación popular con los clubes, al margen de rango y títulos.
Mientras el Chelsea ingresaba el equivalente a 127 millones de euros tras conseguir el título en la temporada 2014/15, el Leicester se llevaba 92 millones por quedar en mitad de la tabla (el doble de lo que percibieron el Alético o el Valencia ese mismo año). La vitola de equipo modesto también es relativa: los zorros se dejan en salarios 55 millones, algo que está tan solo al alcance de los cinco grandes en España.
Pese a haber estado una década languideciendo en la Segunda División, el Leicester City tiene un estadio blanquizazul y de Primera (32.000 espectadores), rebautizado hace cinco años con un nombre ajustado al futuro: King Power.
Hay quienes pueden pensar que la corona de las camisetas es un guiño a Ricardo III, el rey vilificado por Shakespeare y convertido ahora en héroe local, en reñida rivalidad con Ranieri. King Power se refiere más bien al Rey de Tailandia y es el nombre de una multinacional de los duty frees capitaneada por Vichai Srivaddhanaprabha, dueño y señor del Leicester City.
Todo club de fútbol con éxito suele tener detrás un multimillonario, como le pasó al Blackburn en 1995, impulsado por el magnate del acero, Jack Walker. «Pero el dinero no es siempre suficiente», asegura al Daily Mail Mike Newell, que fue parte de aquel Blackburn histórico y llegó a ser delantero del Leicester. «El dinero hay que saber gastarlo sabiamente, empezando por un entrenador capaz de atraer a los jugadores que él requiere (nosotros tuvimos a Kenny Dalglish). A partir de ahí ocurre una progresión, aunque lo sorprendente del Leicester es cómo el cambio ha ocurrido de la noche a la mañana, con el mismo bloque de jugadores».
Como el Deportivo cuando ganó la Liga del Milenio, el Leicester se ha beneficiado del pinchazo de los grandes, del Chelsea al Arsenal, pasando por las tribulaciones del United y del Liverpool. Tan sólo el Manchester City aguantó el tirón hasta el sprint final, hasta que se cruzó el revuelo por la llegada de Guardiola. En adelante la partida quedó en un personalísimo pulso entre dos sorpresas: el Tottentham de Harry Kane Dele Alli y el Leicester de Jamie Vardy y Danny Drinkwater (los cuatro son ahora el referente obligado de la renovada selección inglesa).
Y eso por hablar de Riyad Mahrez, el jugador del año en la Premier y el primer africano en conquistar el título. Avistado por el scout del Leicester City, Steve Walsh, cuando jugaba en la liga francesa con Le Havre, decidió dar el salto a Inglaterra. Su fútbol de increíble visión y ligereza se ha abierto paso entre el fútbol fuerza, y así se explica también el milagro azul... «Todos creían que mi estilo era más apropiado a la liga española». Eso que nos perdimos.