Powered By Blogger

viernes, 8 de julio de 2016

Toby Harrah, Parte 2


 David Laurila. 

.
 Esta es la segunda parte de una entrevista con el coordinador de bateo de los Tigres y antiguo infielder de Grandes Ligas, Toby Harrah.

 David Laurila: Su primer manager en las Grandes Ligas fue Ted Williams. ¿Qué aprendió usted del hombre a menudo conocido como “El Bateador más Grande que Haya Existido”?
 Toby Harrah: Bien, el fue el mejor bateador que vi en mi vida, y me hizo un mejor bateador.Me habló acerca de, “¡Conseguir un buen pitcheo para batear! ¡ Conseguir un buen pitcheo para batear! Y siempre trabajabas la recta. En 0-0 estás buscando la recta. Una y nada, estas buscando una recta. Dos y nada, estás buscando una recta. Dos y uno, estas buscando una recta. Entonces te ajustabas a eso. Él hacía de batear algo simple. Fue uno de los primeros tipos que habló acerca de batear como un arte. Y batear es un arte, no una ciencia. Si lo fuera, todo el que tuviera una maestría sería un gran bateador, Pero eso no funciona de esa manera. Es un arte. En cuanto a Ted Williams, pienso que él fue el bateador más grande todos los tiempos. Todos pueden hablar de todos estos otros bateadores y que tan buenos fueron, pero no hubo nadie mejor que Ted Williams.
 DL: A menudo se ha dicho que los grandes peloteros no son buenos managers, porque su conocimiento lo obtuvieron de manera natural. ¿Está usted de acuerdo con eso?
 TH: Sabes, la gente dice eso, pero quienes fueron grandes bateadores, si ellos se tomaran el tiempo de aprender como ser buenos maestros, probablemente podrían serlo. Ellos probablemente no tuvieron la paciencia de tomarse el tiempo de aprender como enseñar. Piensa en eso, de verdad. Estos tipos fueron grandes bateadores, así que ellos pudieron tomarse el tiempo de empezar a leer un poco acerca de la mecánica de batear, pudieron convertirse en buenos maestros. Todas esas son patrañas. Tal vez ellos no tienen la paciencia para aprender a enseñar eso, eso es todo. Y los tipos quienes lo enseñan y pasan mucho tiempo en eso, debido a que fueron malos en eso, aprendieron a enseñarlo. ¿Entiendes lo que digo? Los tipos quienes son buenos maestros, pero no fueron buenos bateadores, ¿Cómo piensas que consiguieron se credibilidad. Ellos aprendieron a enseñar. Déjame darte un buen ejemplo. Para mi, uno de los mejores entrenadores de infield de todos los tiempos es Perry Hill. Perry Hill nunca jugó un día en el beisbol profesional, pero se tomó el tiempo para aprender como enseñar y ahora es uno de los mejores. Rudy Jaramillo. Rudy Jaramillo es probablemente el mejor instructor de bateo del beisbol hoy. ¿Jugó él un día en las Grandes Ligas? No que yo sepa, pero es un maestro fantástico de bateo.
 DL: Charlie Lau jugó en las Grandes Ligas, pero obviamente tuvo más éxito como maestro que como bateador.
 TH: Piensa en esto, muchos tipos pasan tanto tiempo en las Grandes Ligas que cuando se retiran, no quieren enseñar lo que hicieron. Solo quieren hacer una vida. Pero los tipos quienes no tienen  credibilidad, que nunca han hecho nada, tienen que conseguir esa credibilidad de alguna manera, ¿Cómo lo hacen? Aprendiendo; leyendo; observando; estudiando la mecánica. Piensa en un tipo como Wade Boggs y el gran bateador que fue. Él fue a Tampa y fue coach de bateo allí por un año o dos. ¿Por qué no se convirtió en un gran instructor de bateo? Probablemente porque nunca le importó mucho eso. Probablemente quería hacer eso por un pequeño período pero no quería pasar cinco o seis años en las ligas menores perfeccionando el arte. Probablemente tenía suficiente dinero que no tenía que hacerlo. Se necesita pasión, pero muchas veces también tienes una vida que vivir. Así que tienes que invertir tiempo en eso, tienes que hacer eso. Asi es como es esto. Charlie Lau fue un coach de bateo muy bueno. Fue el coach de bateo de George Brett en Kanss City, y Charlie es el que hablaba de como avanzar los corredores e ganr en el beisbol. El equipo que usualmente lleva más corredores hasta tercera base es el que gana.
 DL: Charlie Lau y Walt Hriniak cada uno tenía una filosofía específica de bateo. ¿Es esa una buena manera de enseñar?
 TH: Bien, te diré que es mucho más fácil. Es mucho más fácil enseñar a todos como batear de una manera que tomar a cada individuo, con su propio cuerpo y su propio swing, y tratar de hacer que funcione de la mejor manera para él. Si tuviste que enseñar a todos como batear de una manera, eso es pan comido. Es tomar a cada individuo, con un cuerpo un poco diferente, un poco de fuego diferente en él, diferente visión, que haga swing un poco diferente, y sacar lo mejor de él. No puedes tomar un tipo pequeño…definitivamente no quieres que él tenga el mismo swing que un tipo que pese 120 o 125 kilogramos y pueda sacar la pelota del parque. El tipo grande quien puede sacar la pelota del parque, no te importa que él bateé un poco más la pelota por el aire un poco más. No quieres que el tipo pequeño tenga el mismo swing que el tipo grande. Quieres que batee la pelota por el suelo un poco más, especialmente si tiene algo de velocidad. Quieres que batee líneas. No quieres que el tipo grande batee mucho la pelota por el suelo, porque producirá muchos dobleplays. Lo más fácil sería enseñar a todos de la misma manera. Eso sería pan comido, porque todo lo que tendrías hacer es una grabación y repetirla una y otra vez.
 DL: ¿Cómo describiría su propio enfoque?
 TH: Todo depende de el individuo, y para mi, la mecánica es solo una parte de esto. Como dijo Ted Williams, se trata de conseguir un buen pitcheo para batear, de reconocer un buen pitcheo para batear y dejar pasar el mal pitcheo. Para mi, batear no es una ciencia. Como dije, es un arte, si fuera una ciencia, todo el que tuviera una maestría, y fuera muy inteligente, estuviera viviendo del beisbol. Piensa en esto: Si lees un libro de medicina, ¿Te convierte eso en doctor? No, significa que leiste un libro.
 DL: Un número creciente de ejecutivos de oficinas principales son graduados de prestigiosas universidades y poseen fuertes destrezas analíticas. ¿Hay algo que aprender de ellos?
 TH: Si. Hay algo que aprender. Es una pieza del rompecabezas. Es como un video, en lo que se refiere a batear. El video es bueno, pero es solo una pequeña parte del rompecabezas. Solo una pequeña parte. Los ejercicios son buenos, el trabajo de equipo es bueno, pero esas son solo pequeñas piezas del rompecabezas. Los lanzamientos suaves son buenos, la práctica de bateo es buena, pero esas son solo pequeñas piezas del rompecabezas. El hecho es que para la mayoría de los tipos que pueden batear, eso es como un sexto sentido. Tienen la habilidad de reconocer y ver bien la pelota y reaccionar. No puedo tomar a un tipo que no puede batear y hacerlo un buen bateador. Lo que puedo hacer es tomar a un tipo que puede batear y mejorarlo un poco. Lo puedo hacer un poco más consistente, lo cual para mi es mejorar. Si puedo tomar a un tipo que no puede batear, y enseñarle como batear, yo estaría haciendo mucho dinero.
DL: ¿Qué hacen igual los buenos bateadores?
 TH: Esa es una pregunta difícil. Pienso que es reconocer un buen pitcheo para batear y batearlo, y reconocer un mal pitcheo para batear y dejarlo pasar. Los buenos bateadores conocen la zona de strike. No tienen miedo. Básicamente, no tienen miedo de hacer swing y fallar, no tienen miedo de ser out. Observas a los tipos tomar práctica de bateo y algunos lucen muy bien en la práctica de bateo, pero cuando el juego empieza y la pelota es un poco más rápida, ahí es cuando comienzas a separar a los tipos que tienen esa habilidad de sexto sentido para ver la pelota salir de la mano del pitcher y quedarse ahí sin pánico o sin petrificarse. Ellos disfrutan eso. Buscan esa confrontación con el pitcher. Es casi una batalla. Eso es muy metódico. Si los hacen out eso no los molesta. Observa a Manny Ramírez. Para mi, Manny Ramírez es probablemente el mejor bateador del beisbol, y probablemente no podría decirte quien es el pitcher que está en el montículo. Es casi un juego entre él y la pelota. Ver la pelota, batearla. Esa es una muy buena manera de ser consistente.
 DL: ¿Es la simplicidad una clave para batear?
 TH: Ponlo de esta manera, es mucho más fácil tener un enfoque simple donde puedes ser más consistente, antes que tratar de confundirte. Pensar parece entorpecer todo el proceso. Piensas en la práctica mientras trabajas en cosas pero una vez que entras en esa caja de bateo, tienes que competir. Tienen que mantenerte compitiendo, porque muchas veces, esa cuarta vez al bate puede ganar el juego para ti. Esa cuarta vez al bate, muchas veces enfrentas a un tipo que viene del bullpen, quien está fresco, y él está compitiendo, te lo aseguro. Asi que tienes que mantenerte compitiendo también, y eso es lo que hacen los buenos bateadores. Nunca oyes a los buenos bateadores regresar a la banca y decir, ‘Caramba, ¿’Por donde agarré el bate’ o Fue muy largo mi swing? Los buenos bateadores no piensan en esas cosas. Están más enfocados en lo que harán en su próximo turno al bate y lo que harán para conseguir un imparable. Los malos bateadores piensan en casi todo menos en ver la pelota y batearla.
 DL: Como jugador, usted obtuvo más boletos que lo que se ponchó. ¿Qué tan importante fue eso para usted a través de su carrera?
 TH: Bien, eso es importante para mi ahora. Los boletos son importantes en el beisbol ahora. Antes nadie hablaba de eso. Yo conseguía muchos boletos porque era un muy buen bateador  de rectas, podía ver la pelota muy bien y si era un pitcheo que no me gustaba, no le hacía swing. Me sentía en cuenta de dos strikes. Les digo a muchos de los bateadores con los que trabajo que probablemente en más de un tercio de sus veces al bate van a tener dos strikes en la cuenta. Así que si ellos van a ser buenos bateadores, van a tener que ser buenos bateadores con dos strikes, justo como batean en cualquier otra cuenta. Tienes que sentirte confiado en que puedes chocar la pelota.
 Hay algo en batear, y los tipos que batean bien en la práctica de bateo, pero luego en el juego no son el mismo bateador. Hay un poco de miedo para batear. Estás en esa caja de bateo y la bola viene a más de 90 millas por hora. O el tipo lanza una curva que empieza en tu cabeza y termina sobre el plato. Te digo, que todos lo tienen y si dicen que no, están mintiendo. Pero aprendes a manejarlo. De eso trata el beisbol… es el proceso completo del beisbol lo que lo hace tan divertido. No es solo batear; no es solo defender. Es correr las bases, lanzarse de cabeza y atrapar pelotas. Es romper dobles matanzas. Es un doble entre dos con corredor en primera y juegas en el medio delinfield, y corres muy rápido al saber que va a haber jugada en el plato y esperas lograr un buen tiro de relevo de manera que puedas poner la pelota de un rebote sobre el plato y poner out al tipo al deslizarse. Ese es el proceso del juego. Por eso fue que empezaste a jugar cuando eras pequeño. No fue por las estadísticas. Si juegas el juego, necesitas algo por donde agarrarlo, y para muchas personas, especialmente en la actualidad, eso parece ser las estadísticas. Pera para de verdad disfrutar y amar el juego tienes que salir allá afuera y jugarlo, y entonces entenderás lo que hace al beisbol el juego que es. Como niño, nunca piensas en estadísticas. Yo nunca lo hice.Siempre pensé en jugar y en el proceso. La batalla entre el pitcher y el bateador, perseguir la pelota…todo eso. El amor por el juego, y la pasión por jugar el juego, es competir y salir allá afuera para vencer a los tipos del otro equipo de manera que puedas sacar el pecho un poco y sentirte bien con eso. Jugas no solo para tener el respeto de tus compañeros de equipo, sino de tus pares, los tipos del otro dugout. También quieres lucir bien frente a todas las personas quienes pagaron para verte jugar. Eso forma parte de esto. ¿Entiendes lo que digo?
DL: Eso a lo que suena es a que usted de verdad ama al juego.
 TH: Bien, si. Piensa en esto. Salí de la escuela secundaria a los 17 años y jugué un par de temporadas en las ligas menores, entonces jugué mi primer juego de Grandes Ligas cuando tenía 19 o 20. He estado en eso desde entonces, y aun es el juego más grande del mundo.
 DL: ¿Tiene algún pensamiento final?
 TH: Ya sabes, sigues hablando de beisbol…el beisbol es un gran juego, hombre. Me refiero a que todos tenemos ese niño pequeño en nosotros y nunca se va. Tengo 60 años de edad y ese niño pequeño todavía está ahí.  Si pudiera empezar todo de nuevo lo haría otra vez. Sería divertido hacer todo otra vez. Pienso que no cambiaría mucho de cualquier cosa. Solo lo apreciaría más, porque piensas que vas a jugar por siempre, pero no es así. Antes que te des cuenta, estás listo.
 DL: Eso suela como si se va a quedar en el juego por tanto tiempo como pueda.
 TH: No sé acerca de eso, pero de seguro es divertido. Honestamente siento que los peloteros jóvenes a los que estoy cerca hoy…no son diferentes de los peloteros jóvenes de los de cuando yo estaba creciendo. Tienen los mismos sueños y ambiciones. Quieren mejorar, practican duro, tienen buenos hábitos. Son hombres jóvenes sobresalientes. Si quieres estar alrededor de buenas personas, ven a las ligas menores. Ven a los estadios y observa a estos hombres jóvenes trabajar duro y perseguir sus sueños de convertirse en peloteros de Grandes Ligas. No son diferentes de cuando yo crecí. Te dan energía; cargan tu batería. Tienen los mismos sueños que yo tuve.
 Sabes, siento que fui afortunado. Tuve buenos coaches, desde Nellie Fox hasta Wayne Terwilliger, y de estar alrededor de buenas personas de beisbol… y deseo que yo pudiera haber jugado en el pasado. Siempre me gustaron los estadios viejos y escuchar sus historias. Y la camaradería…de verdad extrañas a tus viejos compañeros de equipo. Podías hacer una atrapada de cabeza para salvar el juego, o batear un jonrón para ganar el juego, pero lo que más disfrutabas era estar alrededor de los peloteros cada día. Mi primer entrenamiento primaveral, viajé en tren, y nunca lo olvidaré… en ese tren estaba un pitcher llamado John Booxer. Él había estado en los Grandes Ligas con los Filis, pero estaba de vuelta en el campamento de las ligas menores como yo, y jugadores como ese, los de los viejos tiempos, era maravilloso estar alrededor de ellos. Sabes, el windup loco que tenía Luis Tiant. Tenías que haberlo visto. No hay nada como eso en el beisbol de hoy. Pero tienes a Paul Byrd…¿Lo has visto lanzar alguna vez?Él tiene el tipo de windup de los días de antaño, la manera como el bombea dos veces. Él me recuerda los días de antaño, y ese es el punto. Preguntaste sobre enseñar a todos a batear de la misma manera. Como aficionado, ¿te gustaría ver a cada bateador mostrar ahí el mismo swing y el mismo enfoque? Te gusta ver a todos ser  un poco diferente. Eso es lo que hace al juego. Esa es la belleza del juego de beisbol. Windups diferentes, lanzadores del lado del brazo, tipos que lanzan por encima del brazo, bateadores con estilos diferentes…todas esas cosas. Batear todavía consiste en lo que decía Ted Williams: Busca un buen pitcheo para batear. Pero y ¿los windups diferentes y los estilos de bateo diferentes?. Ellos son divertidos. Ellos dicen “Play Ball”. No dicen “Work Ball”. El beisbol no es un trabajo. Es un juego.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

FUTBOLISTAS MILLONARIOS QUE SE QUEDARON LIMPIOS

Cinco jugadores que ganaron millones y quedaron sin nada

5. Christian Vieri

cinco-jugadores-quiebra
Imagen: whoateallthepies.tv
Christian Vieri, uno de los goleadores más temidos de Italia en los últimos años, era también un asiduo visitante de casinos, bares y discotecas. Al final, su adicción a la noche y a las bellas mujeres le costó no solo buena parte de su carrera deportiva, sino prácticamente toda su fortuna.

4. Salvador Cabañas

cinco-jugadores-quiebra
Imagen: mediotiempo.com
El paraguayo se encontraba en la cima de su carrera deportiva cuando un infortunado accidente casi acaba con su vida. Después de sobrevivir milagrosamente a un disparo en la cabeza, Cabañas intentó infructuosamente regresar al fútbol profesional. Con tan mala suerte de que además de fracasar en su intento, perdió a su esposa y quedó prácticamente en la quiebra. La otrora estrella de ‘Las Águilas’ hoy trabaja en la panadería de su familia en Paraguay.

3. Andreas Brehme

cinco-jugadores-quiebra
Imagen: canchallena.lanacion.com.ar
Del cielo al infierno. Así se podría llamar la vida de este extraordinario futbolista, que después de haber marcado el penalti con el que Alemania derrotó a Argentina en la final de la Copa del Mundo de 1990, terminó completamente arruinado y con millonarias deudas. Cuenta el diario alemán Deutsche Welle, que Brehme tiene actualmente una deuda de 200.000 euros y ha trabajado hasta limpiando baños.

2. Paul Gascoigne

cinco-jugadores-bancarrota
Imagen: telegraph.co.uk
Polémico dentro y fuera de la cancha, Gascoigne fue un jugador de enorme talento pero un empedernido bebedor de mayores capacidades. Su grave adicción al alcohol no solo lo ha dejado en bancarrota, sino que le ha mermado tanto su salud hasta el punto de dejarlo prácticamente irreconocible.

1. Garrincha

cinco-jugadores-quiebra
Imagen: vimeo.com
Campeón del mundo en dos ocasiones (1958 y 1962), y considerado uno de los mejores futbolistas brasileños de la historia, Garrincha – al igual que Gascoigne– vio truncada su exitosa carrera deportiva por culpa de su incorregible adicción al alcohol. Pobre y enfermo, Garrincha murió en 1983 a la temprana edad de 49 años producto de una cirrosis.

domingo, 3 de julio de 2016

MURIÓ "EL MOROCHO" HERNÁNDEZ...EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS

Carlos Morocho Hernández
EL MUSIÚ DE LA CAVALERÍE Y EL MOROCHO,
 ...DOS CARAQUEÑOS DE PURA CEPA

Hoy sábado 2 de julio falleció Carlos “Morocho” Hernández, el primer boxeador que obtuvo un título mundial para Venezuela en 1965. El pugilista de 76 años, que tenía problemas de salud, será velado en el Cementerio del Este, mañana domingo 3 de julio a partir de las 4:00 pm.

En enero pasado se cumplieron 51 años de la pelea en que ganó faja Walter Junior que le disputó a Eddie Perkins en el Nuevo Circo de Caracas. Tras 15 asaltos que algunos venezolanos recuerdan con emoción, el entonces muchacho pastoreño de 24 años (nació el 21 de abril de 1940) se convirtió en el primer boxeador en regalarle un título mundial a Venezuela.

Fue apenas el comienzo de 11 años de una carrera de éxitos, unos 
meses después, el 15 de mayo de 1965, retuvo el título frente a Mario Rossito, por KO alcanzado en cuatro rounds en Maracaibo; y el 10 de julio de ese mismo año venció a Percy Hayles también por KO, pero esta vez en Jamaica.

Sin embargo, “Morocho” Hernández (a quien también se le llamó “Kid Helicoide”) empezó jovencito y a los 15 años logró el “Cinturón de Diamante, en el II Campeonato Mundical de Boxeo aficcionado, en México. Y a los 19 años el “Morocho” Hernández consiguió su primer gran triunfo en el boxeo profesional por nocaut en una pelea con el venezolano Félix Gil el 26 de enero de 1959, la cual concluyó en tres asaltos.

El boxeador se retiró del ring en 1976, a los 37 años, después de perder, por nocaut técnico ante el escocés Ken Buchanan.

En 2011 fue distinguido como el Mejor Boxeador Venezolano de todos los tiempos, por la Fundación “Ídolos del Boxeo” con el voto de 145 cronistas deportivos del país. Y desde el año siguiente, 2012, se celebra como Día Nacional de Boxeo, el 18 de enero de cada año, en recuerdo de aquel primer triunfo obtenido por el “Morocho” Hernández.

jueves, 30 de junio de 2016

Los líderes musulmanes de la Eurocopa



Mesut Özil, jugador de la selección alemana en su viaje a la Meca. Instagram: m10_official



Poco antes del inicio de la Eurocopa, Mesut Özil realizó un viaje a la Meca que, según explicó, ha contribuido a su equilibrio emocional. En Francia, con un Götze perdido en su propio laberinto, vuelve a ser el jugador iluminado que el Mundial de Sudáfrica puso en la senda del Madrid. Un paso difícil en un tiempo difícil en el club blanco, y en el que la relación con su ídolo de la infancia, Zinedine Zidane, se limitó a un cruce de miradas. El talento sincopado se apagó poco a poco entre los desencuentros, las tensiones de la era 'Mou' y las noches que, en la capital, se hacen siempre demasiado largas sin que nunca sepamos el porqué. En el Arsenal no ha ganado nada, pero si lo hizo con Alemania, donde reaparece con dos kilos menos y un juego tan luminoso como efectivo.
Al iniciarse el torneo, Özil dijo que, muy a su pesar, no cumpliría con el ramadán. Pidió disculpas a todos los musulmanes. No es el único en la 'Mannschaft'. Lo mismo hacen KhediraEmre Can y Mustafi, hijos de inmigrantes tunecinos y turcos, respectivamente. El Corán dice, exactamente, que el ayuno se mantendrá mientras no pueda distinguirse un hilo blanco de un hilo negro. Es decir, hasta la noche. Es un mes que varía cada año en función de la luna. En 2016, concluye la noche del 6 de julio, cuatro días antes de la final. Las dispensas que afectan a enfermos o menores de muy corta edad, pueden extenderse a aquellos que realizan trabajos de excesivo esfuerzo físico. Los futbolistas las obtienen de los líderes religiosos, porque, jueguen con quien jueguen, son los grandes campeones del Islam, los líderes musulmanes de una Europa que sin la pelota se siente amenazada por la interpretación más radical de su fe.
Arda Turan ha condenado el atentado en el aeropuerto de Estambul, lo mismo que hicieron las estrellas de la selección francesa después de los ataques en la sala Bataclan, en París. Pero el caso del turco es diferente, porque representa al país y a la cultura de la que procede. Para Özil es diferente, como lo es para PogbaKantéSissoko Sagna, entre la fe de sus padres y abuelos y la educación de sus países de nacimiento. El jugador de la Juventus, sobre el que pesa la gran responsabilidad de Francia en esta Eurocopa, pidió en su cuenta en Istagram el respeto por el ramadán a todos los musulmanes, aunque, al igual que los alemanes o jugadores de otras selecciones, el centrocampista posee una dispensa.
Durante la etapa de Laurent Blanc como seleccionador, la selección francesa tenía una parte de su buffet dedicado al 'halal', que es como se denomina a los alimentos que pueden ser consumidos por los musulmanes. Para esta Eurocopa, Didier Deschamps dijo que se haría todo lo necesario para que los jugadores se sintieran cómodos. El cumplimiento estricto de las normas musulmanas con respecto a la alimentación estaría en relación, asimismo, con la bajada de peso de Özil. En Francia, el té verde es su gran acompañante fuera del campo.
En la selección de Albania, ya de vuelta a casa, el seleccionador Gianni de Biasi, italiano, decidió dar libertad a sus futbolistas. Unos cumplieron con el ramadán; otros, no. Mergin Mavraj, nacido en Alemania, se negó incluso a llevar alguna de la ropa de entrenamiento porque el patrocinado era una marca de cerveza. En el Mundial de Brasil, cinco de los 11 titulares de Argelia hicieron el ayuno, hecho que obligó al técnico Vahid Halilhodzic a modificar la preparación del equipo sin que se resintiera en los partidos. Cayó en octavos con la campeona, Alemania, por 1-2.
Son casos habituales en el fútbol europeo que, en realidad, es el fútbol global. Durante su etapa en el Sevilla, el doctor Escribano diseñó un plan de alimentación durante las noches, con varias ingestas, para Kanouté durante los meses del ramadán. Un ejemplo de cohabitación cultural en busca de un objetivo común, una prueba de que el fútbol puede tender más puentes de los que rompen los ultras. Tomemos nota.

El Viejo Juego de Pelota, Recreado en Color.



 Lisa Fields. 27 de mayo de 2007. The New York Times.

Él sigue a Derek Jeter, Alex Rodríguez y el resto del equipo por lo menos una vez a la semana, pero luego de unos innings Graig Kreindler a menudo se siente motivado a  apagar el televisor y bajar a su estudio de pintura del sótano en Airmont, NY. Ahí, en el atril frente a él, encuentra una estirpe diferente de Yanqui: Mantle. DiMaggio. Gehrig. Ruth.
 Los aficionados reconocen a estos inquilinos del Salón de la Fama en famosas fotografías que muestran momentos inolvidables de la historia del beisbol. Pero la mayoría de las personas hoy no tiene idea de cómo Babe Ruth cruzando el plato o Lou Gehrig dando su discurso de despedida aparecían en colores: las imágenes incrustadas en la memoria colectiva son en blanco y negro.
 Mr. Kreindler está tratando de cambiar eso, una escena memorable de beisbol a la vez.
 Usted podría pensar en él como el Ted Turner de los grandes momentos de la historia del deporte, excepto que Mr.Kreindler no depende de la colorización computarizada sino que realiza extenuantes investigaciones para asegurarse de que los matices que escoge son los precisos. Antes de llevar el pincel al lienzo, él frecuentemente pasa un mes descifrando los colores, desde los uniformes de los equipos hasta los anuncios de Philip Morris que cuelgan detrás de la multitud.
 “Licencia artística, no es una opción para mi”, dijo Mr. Kreindler, 27, quien ha ganado el Norman Rockwell Museum Award and Illustration Academy Award de la Society of Illustrators. “Quiero que eso sea perfecto. Puede ser que a veces sea un esclavo de eso, pero también me hace feliz”.
 Mr. Kreindler, cuyo nombre se debe al tercera base de los Yanquis, Graig Nettles, dice que su interés por el beisbol antiguo fue alimentado por la afición de su padre por cautivantes imágenes de Whitey Ford, Mickey Mantle y Willie Mays, y su colección de barajitas de beisbol, desde los años ’40.
 “Yo era el único niño de mi clase de cuarto grado que sabía quien era Don Larsen, que sabía porqué Gil Hodges pertenecía al Salón de la Fama”, dijo Mr. Kreindler. “Esos peloteros eran tan importantes para mi como los Yanquis actuales”.
 Mr. Kreindler aspiraba a una carrera de ilustración en ciencia ficción cuando se inscribió en la School of Visual Arts de Manhattan. Pero cuando, para una asignación en una clase de 2002, él necesitaba pintar una relación, pensó: ¿Por qué no un pitcher y un bateador? ¿Por qué no un joven Mickey Mantle?
 Armado con varias fotografías que mostraban el estilo de bateo de Mantle, Mr. Kreindler se enfocó en recrear el Yankee Stadium de 1951 o algo así. Revisó artículos de periódico en microfilm, se sumergió en el libro “Baseball Uniforms of the 20th Century” e investigó los Advertising Archivesen línea para tener idea de lo más buscado en aquel período. La investigación era tan intrigante que él abandonó por completo el género de ciencia ficción.
 La pintura de Mickey Mantle de Mr. Kreindler fue aceptada en el concurso por la beca 2002 de la Society of Illustrators; el año siguiente él ganó una beca de 1000 $ por una pintura de Lou Gehrig en Yankee Stadium en 1939, la cabeza inclinada, parado frente a varios micrófonos en el home plate, próximo a dirigirse a la multitud congregada en su honor.
 Mr. Kreindler se sintió confiado en la precisión de esa pintura, excepto por un detalle: había sido forzado a calcular cuales colores aparecían en la publicidad de las hojillas de afeitar Gem luego que su investigación no arrojó pistas. Pero pocos meses después visitó la exhibición del American Museum of Natural History’s “Baseball as America” y vio la película casera suministrada por el National Baseball Hall of Fame. De pronto estaba viendo el Yankee Stadium de 1939 a colores, incluyendo la publicidad de Gem.
 “Esa era la pistola humeante que estaba buscando”, dijo él.
 Él contactó al Salón de la Fama para solicitar una copia de la película, y de una breve película casera del discurso de Gehrig. Luego de verlas, Mr. Kreindler notó que también había pintado algunos uniformes con el color equivocado. Decidió que tenía que rehacer la pintura. 
 “Más que corregir una pintura”, dijo él. “Tenía que hacer una nueva, probablemente porque cuando era niño nunca borraba nada. Si no me gustaba lo que había anotado o dibujado, lo arrugaba y empezaba de nuevo”.
Su segunda versión del discurso de despedida de Gehrig fue más grande, 38 por 52 pulgadas, y desde entonces Mr. Kreindler ha trabajado exclusivamente con lienzos con lienzos extragrandes.
 Él también ha pintado casi nada además de beisbol histórico, aunque hizo una excepción cuando un maestro de escuela primaria que conoció cuando trabajaba en su maestría de  arte en educación le solicitó que pintara el momento cuando los Medias Rojas de Boston ganaban la Serie Mundial de 2004.
 A mitad de ese proyecto Mr. Kreindler conociço a Bill Goff, dueño y presidente de GoodSportsArt.com, la cual vende ediciones limitadas de impresiones de temas beisboleros. Él le pidió a Mr. Kreindler, el ardiente fanático de los Yanquis, que pintara una segunda versión de la victoria de los Medias Rojas para ser vendida a través de su compañía. 
 “Me dije, ‘Eso dolerá, pero lo haré’”, recordó Mr. Kreindler con una sonrisa. “Era una escena deprimente de pintar para mi, pero era parte del entramado del deporte, y ciertamente tan válido como cualquier momento de los Yanquis”.
 Cerca de la mitad de las 600 impresiones numeradas y firmadas de Mr. Kreindler, 140 $ cada una, se ha vendido. 
 Es raro que un artista de beisbol sea reconocido fuera del mundo del arte de los deportes, pero Dean Lombardo, dueño de la galería de Bellas Artes Objects & Images de Bronxville, NY., planea mostrar las pinturas de Mr. Kreindler y producir un catálogo de su trabajo más adelante este año.
 “Esta sería el único arte relacionado con deporte con el que he negociado”, dijo Mr. Lombardo. “Él combina algo que no he visto en otras personas: Mezcla la nostalgia con sorprendentes destrezas de pintura contemporánea, y para mi eso es un paquete completo”.
 Para crear y mostrar sus pinturas nostálgicas, impresionistas, Mr. Kreindler ha recurrido mucho a su hogar de la niñez en Airmont, en Rockland County, donde aun vive con sus padres. Las paredes despliegan su trabajo, y su estudio llena el sótano, con atriles desde el suelo hasta el techo, pliegos con bocetos de pinturas y anotaciones de pinturas terminadas. Su habitación está cargada de catálogos de subastas deportivas, libros referenciales de beisbol, videos de juegos clásicos.
 Un lugar prominente esta dedicado a la carta que Mr. Kreindler recibió del jardinero de los Gigantes de Nueva York Bobby Thomson en respuesta a una pregunta de investigación acerca de su jonrón de 1951 que le costó el banderín de la Liga Nacional a los Dodgers de Brooklyn, el “batazo que se oyó en todo el mundo”. (Este fue el único contacto que Mr. Kreindler ha tenido con cualquier pelotero que haya pintado),
 Si él no aspira a ver su trabajo en museos de arte, Mt. Keindler sueña con ver alguna vez su arte colgando de las paredes de del Salón de la Fama Nacional de Beisbol en Cooperstown, NY.  Como un jugador de ligas menores trabajando para llegar a las mayores, Mr. Kreindler está buscando su oportunidad al donar sus pinturas a museos de beisbol pequeños.
 Él está completando un proyecto de cuatro pies cuadrados para el Museo Yogi Berra de Montclair, NJ, una pintura de Berra, el cátcher de los Yanquis, saltando en los brazos de Don Larsen luego del juego perfecto de este en la Serie Mundial de 1956. David Kaplan, el director del museo, dijo que la pintura tendría un lugar prominente cuando se complete la restauración de un año que se realiza en el museo.
 La próxima pintura de Mr. Kreindler  será del juego sin hits ni carreras que Bob Feller lanzó con los Indios de Cleveland el día inaugural de la temporada de 1940, la cual está creando para el museo de Van Meter, Iowa, dedicado a Feller.
 El director del museo Feller, Scott Havick, habló de sus reacciones por el trabajo de Mr. Kreindler. “Estás ahí”, dijo él. “Te sientes ahí en ese momento”.
 Y eso es exactamente lo que Mr. Kreindler quiere oir.
 “Prefiero que las personas digan, ‘Recuerdo esos días en Yankee Stadium’, que ‘Tu pintura luce como una fotografía’”, dijo él. “Si alguien pensara en mi como si pensaran en un historiador visual de beisbol, como un artista en ese respecto, eso sería maravilloso”.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 27 de junio de 2016

Messi: "La Selección ya se terminó para mí"


Fue su primera declaración, minutos después de sacarse la cinta de capitán del brazo izquierdo, de otra derrota en una final, de haber mandado por arriba del travesaño un penal... Fue la tercera frustración consecutiva. Y no se puede creer. Como también es increíble lo que se escucha a Messi: “Se terminó para mí la Selección”. Y al ratito se suma el Kun Agüero, uno de sus grandes amigos: “Somos varios los que pensamos en no seguir”.
¡Qué ganas de llorar, Leo! No es justo. No esta vez. Porque jugaste la final como ninguna. Porque te levantaste siempre, cada vez que te bajaron a patadas. Porque fuiste al frente en todo momento, aunque te rodearan camisetas rojas. Una, dos, tres, cuatro. Vos encaraste, intentaste, buscaste, gambeteaste. Jugaste. Siempre. No es justo esta vez. Porque lo diste todo. Porque fuiste a San Juan y te bajaron de un golpe en la espalda. Porque viajaste miles y miles de kilómetros para llegar a Estados Unidos con tu sueño en el bolso después de enfrentarte a la Justicia española. Porque la rompiste toda en toda la Copa. Y porque en esta final, aquí en Nueva Jersey, fuiste vos.


Por eso, no puede ser real esa pelota que se va cada vez más lejos del arco de Marcelo Bravo. Te agarrás la cabeza. Te tirás al piso. Pero, aunque lo quieras en ese momento, la tierra no te traga y vos estás ahí. Seguís siendo el mejor del mundo. ¿Alguien lo duda? Pero, qué te va a importar en ese momento. Aunque te consuelen, aunque te abracen tus compañeros, tus amigos. Aunque te alienten y te den palmadas en la espalda. Tu cara lo dice todo.


En los 120 minutos del partido estuvo rodeado. Siempre rodeado, Messi. Recostado sobre la derecha, como extremo, arrancó la final. Desde ahí edificó lo mejor de la Argentina. Obligó, con su cambio de ritmo frenético e imprevisible, a redoblar los esfuerzos de Chile por frenarlo. La mayoría de las veces con infracciones. Se turnaron para talarlo. El primero fue Marcelo Díaz y se ganó la amarilla justamente. Díaz también lo bloqueó en otro ataque eléctrico de La Pulga. Fue falta, sí, pero pareció exagerada la segunda tarjeta y la expulsión que le aplicó el árbitro Héber Lópes. También le entró duro Charles Aránguiz y fue amonestado. De esos tiros libres que él creó se produjeron acciones de peligro en el arco de Bravo.
Lionel Messi inicia el viaje de regreso al país, luego de la frustración en la Copa américa Centenario. (Fernando de la Orden)
Probó con la zurda en el primero desde la izquierda. Estaba lejos y el remate salió livianito, sin la potencia suficiente fue a las manos del arquero chileno. En el segundo se la puso en la cabeza a Nicolás Otamendi y la pelota se fue cerquita.


Aunque estuviera con uno menos en algún segmento del partido, Juan Antonio Pizzi nunca descuidó al 10 argentino. No le aplicó marca personal. Prefirió enredarlo entre varios. Pero Leo no se quedó quieto. No fue el Messi de Santiago en 2015. Anoche, aquí en un estadio con 82 mil personas, Messi se movió por la derecha y el medio. Provocó arranques interesantes, sorteando uno, dos, tres, cuatro adversarios rojos. Hasta se ganó una amarilla por simular una falta de José Fuenzalida dentro del área. Se rió Lionel, no fue penal.


Cuando no podían pararlo por las buenas, Chile lo cortó por las malas. Sin vueltas: con faltas (nueve en total). Pero él se puso de pie una y otra vez. Y tuvo la suya sobre el final de los 90 minutos. Tras un cierre salvador de Funes Mori en el área celeste y blanca, Messi se adueñó de la contra. Corrió con la pelota 50 metros, parecido a lo que ocurrió en la final de 2015, aunque esta vez no la pasó; intentó su remate y se fue desviado. El lamento se acabó con el pitazo del juez brasileño.


Le siguieron pegando en el suplementario. Y él siguió levantando la cabeza. Como en el tiro libre que derivó en el frentazo del Kun que Bravo tapó de manera espectacular. No hubo caso. No quiso entrar la pelota. Ni en ese penal que vas a soñar millones de veces, Leo.

Sólo queda pedirte una cosa después de escucharte en ese vestuario, triste por haber llegado a “otra final que queríamos ganar y no pudimos”. Después de que llores lo que debas llorar. Después de que te descargues. Después de procesar esta nueva desilusión, por favor, volvé a vestirte de celeste y blanco. Rusia 2018 te espera, Lionel.

sábado, 18 de junio de 2016

El árbitro que le explicó a Messi cómo se juega en América


Messi y García Orozco, cara a cara durante el partido entre Argentina y Colombia por los cuartos de final de la Copa América 2015. (Archivo / Gustavo Ortiz)


"Esto es América. Acostumbrate. Acá se juega así". Esa frase se la dijo hace casi un año el árbitro Roberto García Orozco a Lionel Messi ante sus reiteradas quejas por las infracciones repetidas, pero sin castigos con tarjeta. Fue también en una Copa América, la de Chile. Sucedió además en cuartos de final, la misma instancia que hoy volverá a cruzar a ese juez mexicano con el mejor futbolista del planeta..."Va a ser un partido muy muy físico". Esa definición la estampó hace unas horas Salomón Rondón, el goleador venezolano, la máxima figura... En este contexto, con aquella anécdota y con esta declaración, el hombre del silbato estará en la mira hoy a partir de las 20, aunque Argentina no tendría que preocuparse por estas cuestiones con la inmensa riqueza individual que goza.
El mexicano García Orozco es considerado el mejor árbitro de la Concacaf. "Es el árbitro justo para este partido", le dijo a Clarín por lo bajo una fuente arbitral. Lo valoran por la experiencia que adquirió a pesar de sus 41 años, porque le da oxígeno y continuidad al partido y además porque es estricto con el juego brusco.
El mismo árbitro que hoy arbitrará Argentina-Venezuela, en aquel choque en Viña del Mar, había dejado que Colombia golpeara una y otra vez, ante un gran dominio celeste y blanco, pero no había sancionado con amarillas en proporción a la cantidad de infracciones. Por eso había disparado la bronca de Messi, quien tras el 0-0 y el triunfo por penales blanqueó esas palabras del árbitro. 
"No me acordaba del comentario que le había dicho a Leo en aquel partido. No da en este momento hablar del arbitraje. Tenemos que centrarnos en nuestro juego. Durante esta Copa hubo jugadas aisladas que fueron complicadas. No he visto arbitrajes que me hagan hacer algún tipo de comentario. En aquel momento en Chile había mucho juego brusco. No creo que suceda lo mismo acá", reflexionó Gerardo Martino en su última exposición pública.
En este Copa América Centenario, García Orozco dirigió el partido inaugural, también con Colombia en la cancha frente nada menos que al local Estados Unidos. Clarín lo calificó con un "regular". Si bien sancionó muy bien un penal a favor de Colombia cerca del cierre del primer tiempo, se le remarcó lo mismo que le pedía Messi en Chile: mayor rigurosidad ante la sucesión de faltas. Se guardó algunas amarillas que eran necesarias. Esta noche se verá.