Powered By Blogger

miércoles, 20 de julio de 2016

Un Eduardo Rodríguez sano podría tocar notas altas a favor de los Medias Rojas.



 Nick Cafardo. . The Boston Globe16-07-2016.

 Nueva York.- Necesitaba hacer clic. Necesitaba ser el Eduardo Rodríguez de 2015. Él necesitaba recuperar la fe y la confianza y la excitación en el. Y lo hizo por una apertura.
 El primer intento de Rodríguez por solidificar el puesto No. 5 de la rotación de los Medias Rojas desde su llamado a Pawtucket resultó en el trabajo de un as. Mantuvo a los Yanquis en una carrera (y cuatro imparables) por siete episodios y la ofensiva de los patirrojos hizo el resto en una victoria 5-2 la tarde sabatina en Yankee Stadium.
 La salida de Rodríguez fue significativa porque si no hubiese tenido una Buena actuación, podrían haberlo enviado a Pawtucket para una estadía larga. Pero Rodríguez, quien solo poncho uno y concedió dos boletos, finalmente lo consiguió. Lanzó para contaco, y el contacto de los Yanquis no estaba muy bien.
 Los ajustes que haya hecho para prevenir que revelara sus pitcheos o cualquier mecánica que haya alterado, eso lo transpiró en Pawtucket y lo completó la tarde de este sábado 16 de julio ante un estadio repleto con 48.329  aficionados.
 Esto fue importante porque el manager de los Medias Rojas, John Farrell y su cuerpo técnico habían convertido en alta prioridad estabilizar el cuarto y quinto puesto de la rotación. Los Medias Rojas verán la nueva adquisición del receso del Juego de Estrellas, Drew Pomeranz en el cuarto puesto de la rotación el miércoles 20 de julio contra los Gigantes de San Francisco en Fenway Park.
 Los Medias Rojas quieren afrontar la retadora segunda mitad de la temporada sabiendo que tienen cinco pitchers abridores sólidos quienes puedan salir adelante en los 17 juegos pendientes de la costa oeste y los 21 juegos contra oponentes del este de la Liga Americana en septiembre.
 Un éxito contínuo de Rodríguez podría también dejar fuera a Clay Buchholz como posible abridor por el resto del recorrido. Eso lleva a ciertas decisiones duras de Farrell y Dave Dombrowski, quienes esta semana siguiente deben agregar a Pomeranz, Junichi Tazawa, y Joe Kelly al cuerpo de lanzadores. Opcionar a William Cuevas fue un movimiento rápido, pero los otros ajustes requieren algo de innovación.
 ¿Podría Buchholz convertirse en candidato para un cambio? ¿O en un pelotero que los Medias Rojas designaran en asignación? ¿O la profundidad del pitcheo es tan poca que no tienen más alternativa que conservarlo como pieza de bullpen y mantenerlo como un seguro?
 Es difícil desprenderse de un pitcher abridor veterano.
 Así que el destino de Buchholz destá de alguna manera ligado al éxito de Rodríguez. Los Medias Rojas pensaron en el invierno que Rodríguez podía ser su segundo abridor, pero Rodríguez sufrió una lesión en la rodilla en el entrenamiento primaveral y eso le ha costado todo este tiempo para volver a pitchear de manera apropiada. Si él  se ha recuperado, entonces esperamos los otros beneficios de tener un as como David Price.
 Price siempre ha tutoreado a pitchers jóvenes y ha empezado el proceso con Rodríguez. Ahora Price tiene la oportunidad de hacer la diferencia y convertir a Rodríguez en un lanzador efectivo y seguro de si.
 Rodríguez estuvo confiado desde el comienzo este sábado. Permitió un sencillo al abridor de la alineación Brett Gardner, pero eso no lo afectó. Se recuperó para dominar a los Yanquis hasta que Gardner le bateó un jonrón en el tercer inning, pero ese fue todo el daño que recibió.
 Rodríguez estaba lanzando consistentemente a 94 millas por hora y mezcló con su slider y curva. Fue el pitcher completo, el zurdo élite que había sido en la temporada pasada. Tan importante como es Pomeranz, dado el alto precio que los Medias Rojas pagaron por él (el valioso prospecto de pitcheo Anderson Espinoza), tener a un Rodríguez efectivo podría ser aun más importante.
 “Desde el principio tuvo un buen ritmo”, dijo Farrell. “Ellos fueron extremadamente agresivos. Hubo muchos outs rápidos. Él fue capaz de establecerse en un buen nivel de comodidad. Cuando usó su slider, tuvo una mejor profundidad de la que había tenido en el pasado”.
 “Hizo un trabajo sobresaliente en los innings intermedios. Consiguió un importante dobleplay con Mark Teixeira en el cuarto episodio, y entonces la clave del juego fue trabajar a Gardner con la primera base abierta en el quinto inning y seguir con Jacoby Ellsbury para lograr el out final”.
 “Él nos dío un inning dominante después que anotamos. Sus siete innings es un gran aporte para los brazos de nuestra rotación. Fue bueno de verlo así luego de las dificultades que ha tenido, lanzando como lo hizo hoy”.
 Rodriguez estuvo de acuerdo en que se sintió de nuevo como en 2015.
 “Si, Todo está saliendo bien ahora”, dijo él, agregó que no pensaba en anunciar sus lanzamientos al hacer algunos ajustes con su guante. “No pensaba en si estaba revelando los lanzamientos. Mi sliderestá mucho mejor. La puedo colocar en strikeLa usé mucho. No estoy pensando en la mecánica, solo estoy lanzando. Lanzar strikes y mejorar cada día”.
 Él agregó, “después de estar en AAA, tener un juego como este, fue grandioso”.
 ¿Me estoy emocionando mucho por solo una buena salida?
 Por un juego, algo hizo clic otra vez. Algo se sintió bien. Algo se sintió como si fuera 2015, cuando el beisbol pensó que Eduardo Rodríguez era el próximo David Price. Y eso es precisamente los que los Medias Rojas estaban buscando.

 Traducción: Alfonso L. Tusa C

José Altuve juega como bateador designado en el juego final de la serie.


 Ángel Verdejo Jr. Houston Chronicle. Domingo 17 de Julio de 2016.

 Seattle.- La seguidilla de José Altuve está a salvo, participó en su juego 182 seguido en Grandes Ligas este domingo. El segunda base del todos estrellas sin embargo, fue bateador designado, haciéndolo por tercera vez en los últimos seis juegos de los Astros y por sexta ocasión en lo que va de temporada. 
 Bateó de 5-4, despachando su décimoquinto jonrón y empujando tres carreras. Fue el quinto juego de cuatro imparables de Altuve este año y el decimoséptimo de su carrera.
 Pero eso no significa que solo le gusta batear.
 “Para ser honesto contigo, no pienso que eso va a ocurrir muy a menudo”, dijo Altuve después. “Soy un segunda base; no soy bateador designado”. 
 “Todavía tengo que salir allí y jugar segunda base y eso es lo que voy a hacer”.
 El movimiento permite al manager de los Astros AJ Hinch darle a sus jugadores regulares medio día de descanso mientras mantiene sus bates en la alineación. Carlos Correa es el único regular que no ha sido bateador designado esta temporada. Ha perdido cuatro juegos, un día libre en abril y tres en junio por una lesión en el tobillo.
 George Springer ha empezado cada juego de esta temporada, cinco como bateador designado.
 “Él estará de vuelta en segunda base”, dijo Hinch de Altuve.
 Antes del juego, Hinch dijo que aún medio día libre es importante, para evitar una racha de agotamiento físico antes de que eso se convierta en un problema en el campo. Es muy raro que los managers simplemente pongan a jugar a sus jugadores regulares todos los días.
 “Pienso que se puede pero tal vez no es la mejor forma de conseguir una actuación óptima al arriesgar la posibilidad de una lesión en el trayecto”, dijo Hinch antes del juego del domingo 17 de julio. “No es fácil dejar en la banca a estos tipos, y cuando veo la proyección del roster y los días libre, tengo que manejarla”.
 “Pero la clave para mi es adelantarme a los problemas, sea una dificultad en la pierna, dolor en la espalda o caída de rendimiento, y hasta con nuestros peloteros primordiales, poder sacarlos ocasionalmente de la alineación y tener confianza en que los muchachos de la banca mantendrán el nivel de juego”.
 Danny Worth jugó segunda base el domingo y sencilleó en el séptimo episodio. Hay que ajustarse a esos días y usar el puesto del bateador designado con la llegada del recién firmado infielder cubano Yulieski Gurriel o el prospecto Alex Bregman, o alguien más si es el caso.
 “De verdad no tengo que preocuparme porque ellos vayan a mi oficina”, dijo Hinch. “Lo planificaré, tengo una buena idea de lo que voy a hacer. Necesito proteger y mantener a mis 25 peloteros activos y ayudándonos a ganar”.

Traducción: Alfonso L. Tusa C

lunes, 18 de julio de 2016

Los tramposos más grandes de la historia del deporte

Más allá del dopaje o de los partidos amañados, muchos han sido los deportistas que han preferido actuar de manera poco ética con tal de llevarse la gloria. La idea del 'juego limpio' siempre se ha resaltado en el deporte como algo indispensable pero en varias ocasiones, la ambición de ganar por la vía fácil ha seducido a algunos deportistas en una competición.

Durante la historia, varios fueron los deportistas que abandonaron en el momento más importante su lado 'Jekyll' para convertirse en 'Hyde' y cometer sus artimañas. Muchos de ellos terminaron siendo 'cazados' pero seguro que hay otros que pudieron salirse con la suya. 
Quizás los mejores tramposos son aquellos a los que nunca les pillaron pero lo que sí está claro es que hay otros que entraron en la historia de la peor manera posible. Estos deportistas se dieron cuenta de que no todo vale para llevarse la gloria.
Seguramente sea una de las trampas más recordadas de la historia. La 'atleta' cubana Rosie Ruiz ganó el maratón de Boston en 1980 en un tiempo récord para ella. Rebajó 25 minutos la marca que había obtenido seis meses antes en la maratón de Nueva York, lo que provocó las sospechas de la organización y del resto de corredoras. Al final, se demostró que había utilizado el metro a mitad de la carrera.
Una de las noches más negras de la historia del boxeo. El 16 de junio de 1983, el púgil Luis Resto venció a Billy Collins Jr. Hasta ahí todo era normal, pero al analizar las heridas de la cara de Collins se reveló que eran demasiado graves para haber sido hechas por un boxeador del peso ligero. Finalmente se descubrió que los guantes llevaban un vendaje endurecido con yeso.
Boris Onischenko, pentatleta ruso que competió en varios Juegos Olímpios, pasó a la historia por su famosa trampa durante los JJ.OO. de Montreal en 1976. A Onischenko le descubrieron un interruptor eléctrico en su florete con el marcaba tocados a sus rivales en las pruebas de esgrima.
En 1989, Chile perdía contra Brasil en Maracaná y no iba a ir al Mundial de Italia. El portero chileno Roberto Rojas aprovechó el lanzamiento de una bengala para sacar una cuchilla, rajarse la ceja y obligar a suspender el partido. 
La rivalidad llegó a cotas demasiado altas. Tonya Harding y Nancy Kerriganeran dos patinadoras artísticas, a finales de los 80 y principios de los 90, consideradas como dos de las mejores del momento, y a la vez, tenían una gran rivalidad fuera de las pistas de patinaje. La tensión era tal que el marido y el guardaespaldas de Tonya encargaron a un matón que le partiera una piernaa Nancy. Tonya fue suspendida de por vida.
En la calificación del Open Británico de 1985David Robertson se adelantaba a sus compañeros para llegar antes que ellos al green y acercar su bola al hoyo. Tras 14 hoyos, los otros golfistas se dieron cuenta y llamaron al árbitro. Al final, fue descalificado del torneo, multado con 20.000 libras y suspendido 30 años en el circuito europeo profesional. 
El equipo de baloncesto de la Real Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales presentó un 'equipazo' en los Juegos Paralímpicos de Sidney 2000. España ganó el oro, pero el problema es que se demostró que todos los jugadores españoles, menos dos, no tenían ningún tipo de discapacidad intelectual.
En 2009, el portero del IFK Göteborg fue sorprendido moviendo los palos para hacer la portería más estrecha.

El conocido como dopaje tecnológico apareció en el Mundial de ciclocross disputado en la localidad de Zolder, en Bélgica. La propia UCI encontró un motor en la bicicleta de la ciclista Femke Van den Driessche.

ENTRENAMIENTO EXTREMO PARA EL REAL MADRID

Pintus, el látigo que fustigó a Zidane

Pintus, el látigo que fustigó a Zidane
El italiano consiguió que Zinedine, un futbolista de clase, obtuviera potencia y resistencia



Zidane, camino de su pretemporada canadiense, nunca le podrá olvidar por sus rudas pretemporadas de la Juventus. Sus métodos «inhumanos» de entrenamiento le marcaron de por vida en los años noventa. Antonio Pintus (Turín, 1962) fue su preparador físico en el conjunto blanquinegro. «El látigo» era odiado por los esfuerzos extremos que exigía. Y fue admirado por el rendimiento posterior de ese trabajo. «Antoine» convirtió al desgarbado Zinedine, una estrella sin fondo físico, en una figura con fuerza y resistencia. El francés nunca le ha olvidado. Ha solicitado al Real Madrid su fichaje como un preparador físico que se sume a su equipo de trabajo.




Pintus había firmado en junio con el Olympique de Lyon, pero una cláusula de su contrato expresa que puede dejar el club anunciándolo con quince días de antelación. Su amigo Zidane desea que se incorpore al campeón de Europa para darle una vuelta de tuerca al estado de forma del plantel. El francés rememora que cuando fue nombrado entrenador del primer equipo el 4 de enero observó que la condición física de los futbolistas no era óptima. «Hay que mejorar», adujo en un mensaje cifrado. Organizó una pretemporada de tres semanas. El equipo sufrió 26 lesiones musculares a lo largo de la temporada. Quiere que Pintus haga más fuerte al grupo para evitar muchas lesiones.

Entrenamientos al límite

Dice «Zizou» que el italiano solo reconoce una palabra en su profesión: «Lavoro, lavoro, lavoro». Su filosofía de trabajo se centra en que los jugadores se entreguen al máximo en cada sesión para adquirir una potencia máxima que después deben aplicar en los partidos. Su secreto es que los futbolistas deben obtener una capacidad de sacrificio extrema en los entrenamientos, de tal manera que después les sea sencillo imponer esa misma dureza en la competición. Zidane pretende conseguir este salto adelante en el Real Madrid.

jueves, 14 de julio de 2016

Miguel Cabrera: "En Venezuela las personas no son libres"


Miguel Cabrera: "En Venezuela las personas no son libres"
Ampliar
Cabrera espera ganar el Clásico Mundial 2017 para darle una alegría a Venezuela. (CORTESÍA)
MIAMI.- REDACCIÓN
El venezolano Miguel Cabrera no dudó en manifestar su opinión sobre la crisis que vive su país natal en declaraciones al Detroit Free Press, ofrecidas este miércoles.
El inicialista de los Tigres de Detroit, que se encontraba participando en el Juego de las Estrellas, describió la vida que llevan los venezolanos actualmente, asegurando que no se parece en nada a lo que vivió en su infancia.
“Las personas no pueden encontrar lo que quieren”, afirmó Cabrera. “No pueden vivir libres e ir a donde quieran, porque en todos lados hay violencia. No pueden hacer los que hacíamos cuando éramos niños. Uno quiere estar tranquilo, y que no pasen cosas malas cerca de tu casa”, expresó.
El nativo de Maracay, región central del país caribeño, explicó que en sus últimas visitas a Venezuela quedó sorprendido con lo que vio: “Las condiciones actuales son completamente distintas cuando era niño”, aseveró.
Cabrera finalizó señalando que piensa mucho en Venezuela y que trabaja con la mente puesta en ello "Nuestro país nos está viendo en este momento, y si hacemos un buen trabajo, ellos van a sentirse orgulloso de nosotros”, refiriendose también al Clásico Mundial de 2017.

miércoles, 13 de julio de 2016

Toby Harrah, Parte Uno.


David Laurila.  

 Toby Harrah ha estado en el juego de beisbol por más de 40 años, y el infielder de mucho tiempo con los Rangers e Indios ha amado cada minuto de ese tiempo. Actualmente el coordinador de bateo de ligas menores de los Tigres, Harrah debutó con los Senadores de Washington en 1969 antes de ganar cuatro honores del todos estrellas y pasar todas menos una de sus 17 temporadas con los Senadores/Rangers y los Indios de Cleveland. Un campocorto y tercera base conocido por su paciencia en el cajón de bateo, Harrah terminó entre los líderes en boletos de la Liga Americana nueve veces, y en porcentaje de embasado seis veces. Un bateador derecho quien llegó alas Grandes Ligas bajo la tutela de Ted Williams, Harrah tuvo cinco temporadas de 20 jonrones o más y 238 bases robadas vitalicias para labrar un porcentaje de embasado de .365. Harrah habló de su amor por el juego, incluyendo que significó jugar para managers como  como Williams, Yogi Berra y Billy Martin, y con compañeros como Joe Charboneau, Curt Flood y Denny McLain.


 David Laurila: Usted llegó a las Grandes Ligas con los Senadores, pero fue firmado originalmente por los Filis. ¿Cómo terminó en Washington?
 Toby Harrah: Yo estaba en la liga de novatos, y fui seleccionado para jugar en AAA. Así es como funcionaba esto en esa época. El año siguiente yo estaba jugando con los Bisons de Buffalo, que era un equipo AAA. La belleza de eso, para mí, es que teníamos a Gene Freese jugando tercera base, Héctor López estaba en el jardín izquierdo, y John Orsino era el catcher. Todos estos tres tipos habían jugado en las Grandes Ligas, y yo tenía 18 años en ese momento. Era como volar. Estoy viendo a estos tipos jugar, sabiendo que ellos habían estado en las mayores, y pienso, ‘Sabes, puedo jugar beisbol con estos tipos’. Eso es todo lo que sabía. Ahí fue que me di cuenta, ‘Hey, ¿sabes qué? Ellos no son mucho mejores que yo, y si me mantengo practicando duro y enfocado, tal vez uno de estos días pueda jugar en las Grandes Ligas’.
 DL: Su primer manager en Grandes Ligas fue Ted Williams, pero antes de llegar a él, hablemos acer4ca de los otros tipos para los cuales jugó usted. ¿Cómo era Yogi Berra?
 TH: No estuve mucho tiempo en Nueva York, así que honestamente no puedo decir que pueda darte una gran lectura de Yogi Berra. Solo estuve ahí un año, 1984, t todos deberían jugar para los Yanquis por un año, porque tienen una gran tradición, y la oficina principal de los Yanquis, y George Steinbrenner…hombre, no podrías pedir unas personas mejores. Ellos te tratan como su familia. Pero Yogi era un hombre de pocas palabras cuando yo estuve ahí. ¿Sabes cuantas reuniones tuvo el equipo ese año? Ninguna. Él nunca decía nada. Es probablemente el único manager que no le decía ni cinco palabras a todo el equipo. Pero teníamos un buen equipo y tal vez era por eso. Parece que los peores equipos para los que jugué eran los que tenían más reuniones.
DL: Dada la reputación de Berra de ser uno de los grandes personajes del juego y el número de citas memorables atribuidas a él, ¿le sorprende que él hablara tan poco?
 TH: Él probablemente era de esa manera con la prensa; no sé lo que él necesariamente era para los peloteros. Pero ¿como puedes decir algo que no es positivo de un tipo quien tiene todos esos anillos de Serie Mundial y es querido por todos? ¿Quién soy yo para decir algo negativo de Yogi Berra? No quiero ser ese candidato. Yogi Berra fue un gran jugador y un gran manager, y todo eso.
 DL: Usted jugó para Billy Martin en Texas. ¿Cómo era jugar para Billy?
 TH: Yo quería mucho a Billy Martin. Él fue el mejor manager para el que jugué, porque hacía divertido el beisbol. Es el único manager para el que jugué que después del juego iba y se tomaba una cerveza contigo y hablaba de beisbol. . En el terreno, yo estaba emocionado, porque sabía que él me iba a convertir en un mejor pelotero, Recuerdo una vez que Jim Spencer bateó un jonrón y yo era el siguiente bateador. Stan Bahnsen estaba en el montíulo, y lanzó una curva afuera, strike uno. Luego una curva afuera, strike dos. Pensé, “Bueno, él no me va a golpear”. ¡Equivocado! El próximo envio, él me golpeó con una recta, en 0-2, y pensé que me había roto el codo. Me incliné en una rodilla, porque pensaba que me iba a desmayar. Billy sale y ni siquiera me pregunta como me siento. Él dice, “Cuando llegues a primera base, roba segunda con el primer pitcheo”. Entonces se fue. Pensé que me iba a sacar del juego, pero caramba, no. ¡Quería que yo fuera a primera y me robara segunda!
 DL: ¿Robaste con éxito?
 TH: No, fui sorprendido. Bahnsen me engañó con su movimiento de balk, la rodilla se movió así y me sorprendió. Así que el codo me estaba matando, había sido sorprendido en primera, y me siento al final de la banca cerca de la fuente de agua, y Billy viene a tomar agua. Entonces se va sin decir nada. Pero jugué 162 juegos para él ese año. El año siguiente me dijo, “Toby, dime si hay un pitcher que te de problemas, y te sentaré contra él, porque sé que te puse a jugar todos los juegos”. Le dije, “Hombre, Luis Tiant. No le puedo batear ni con un remo”. ¡Enfrentamos a Tiant como cinco veces ese año y jugué cada inning de cada juego! Le dije, “Manager, pensé que me iba a descansar”. Él dijo, “Oh, no, no, no. Te necesito ahí afuera por tu guante”. Billy hacía cosas como esa.
 También es el único manager para el que jugué que me dijo que fuese al plato y me ponchara a propósito. Jugábamos en Baltimore, y era la apertura del quinto inning. Ganábamos algo así como 6-2 y empezó a llover. Él temía que no se completaran los cinco inningsnecesarios para tener el juego legal, nunca olvidaré eso. Me dijo, “Toby, ven acá”. Lo hice, y él dijo, “Sal ahí y pónchate”. Así que fui y me ponché con tres lanzamientos. Nadie supo eso. Despues del juego, él dijo, “Seguimos en camino”, porque suspendieron el juego despues de cinco innings y ganamos. Él simplemente quería ganar de cualquier manera. Empujé algo así como ocho carreras en jugadas de squeeze play; tuve como ocho carreras empujadas de esa manera. A él le gustaba practicar el squeeze conmigo.
DL: ¿Que tan bien se llevaban tus compañeros de equipo con Martin?
TH: Todo dependía de si jugabas duro. Si jugabas duro para Billy, el era grandioso. Pero si salías allá afuera y no dabas un esfuerzo máximo, o si no eras un buen jugador de equipo, él te lo hacía saber. No tenía miedo de avergonzarte delante de quien fuera.. La belleza de Billy era que no le temías al rival. Le temías más a Billy que al rival., así que salías y entregabas el alma, o él te estaría esperando en el dugout. Tenías que haber jugado para él para entender esto, y eso era especialmente verdad en Texas donde eramos un equipo joven, pero Billy se llevaba la atención de nosotros. Los periodistas siempre estaban pendientes de Billy, así que nos dejaban en paz. Todo lo que teníamos que hacer era salir a jugar beisbol. La mayoría de los managers se quedan un poco a un costado y la prensa siempre esta interactuando con los peloteros; ellos se enfocan en un pelotero u otro. Pero con Billy Martin, caramba, cada vez ibas al estadio y solo jugabas, porque la prensa se concentraba en Billy. Y a él le gustaba eso.  Por eso usaba el número uno, él era el hombre. Bueno o malo, él buscaba esa atención. Le gustaba la dificultad, disfrutaba el caos. Así eran las cosas con Billy. Mantenía las cosas agitadas todo el tiempo, lo cual mantenía la atención alejada de nosotros. Eso hacía mucho más fácil jugar, porque ya había suficiente presión sobre nosotros como peloteros jóvenes. Él facilitaba que jugáramos beisbol.
 DL: Los managers como Martin y Dick Williams tienden a desgastar su receptividad luego de un par de temporadas debido a sus personalidades. ¿Cierto?
TH: Bien, si puedes tener un buen año y ganar un banderín, eso es mejor que tener 10 años de mediocridad. ¿Entiendes mi razonamiento? Piensa en eso.  Prefiero ser un jugador para…¿cuantos tipos nunca jugaron con un equipo de Serie Mundial pero fueron grandes jugadores? Ted Williams es un gran ejemplo de eso. Dame a Billy Martin por dos años, y después sacarlo, antes que 15 años con alguien mediocre con quien nunca llegas a nada.
 DL: Usted nunca tuvo oportunidad de jugaren la postemporada durante sus 17 temporadas de Grandes Ligas. Cuando revisa su carrera, ¿es ese su lamento más grande?
 TH: No realmente, porque no tengo lamentos. Eso es lo hermoso de todo eso. No hay lamentos para nada, hombre. Solo con haberme puesto ese uniforme de Grandes Ligas y salir a jugar a jugar en las Grandes Ligas, por solo un día…¿Cómo puedes tener lamentos? No tengo ninguno. Eso es la guinda de la torta. Probar la torta. Estuve muy feliz de hacer eso.
DL: ¿Como fue jugar para Dave García en Cleveland?
 TH: El buen viejo Dave García. Un super, super individuo. Era un hombre maravilloso, un gran hombre de beisbol quien amaba el juego, y quería que tu papá fuera como él. Él y Billy Martin fueron de lejos mis managers favoritos.
 DL: Usted llegó a Cleveland en un cambio por Buddy Bell. ¿Cuál fue su reacción cuando supo del cambio?
 TH: Oh, estaba feliz, porque había jugado en Texas por algun tiempo, y tuve la oportunidad de ir a jugar para los Indios de Cleveland, quienes tenían una gran historia en el beisbol, más de 100 años, mientras Texas tenía una historia de alrededor de 10 años, lo cual es una gran diferencia. Y Buddy Bell era un jugador muy bueno, así que no debo haber sido tan malo para ser cambiado por Buddy Bell.
 DL: ¿Cómo fue su experiencia en Cleveland, en general?
 TH: Bien, me gusto porque crecí en Marion, Ohio, alrededor de 100 millas al sur de Cleveland. Solía escuchar los juegos de los Indios de Cleveland por radio. Ellos tenían a Dick Donovan y Leon Wagner, y ese grupo de peloteros. Yo solía escuchar los juegos por radio, y ya sabes como son los niños pequeños cuando estás escuchando juegos de MLB. Es algo con lo que sueñas, convertirte en pelotero de Grandes Ligas. DE verdad fue un sueño hecho realidad. Mi familia tuvo la oportunidad de ir al estadiko y verme jugar y siempre te gusta jugar en presencia de tu familia y amigos. Y, por supuesto, siempre sentí que durante mi estadía en Cleveland, fui un pelotero mucho más completo que en Texas.
 DL: ¿Quién entre sus compañeros de equipo en Cleveland sobresale más?
 TH: Tengo que decir Joe Charboneau. Cleveland era un poco como Texas en el sentido de que no había una gran nómina de pago; pienso que ellos solo trataban de pagar sus cuentas y llevar a algunos aficionados a ese estadio gigantesco. No tenían dinero, pero Joe Charboneau, aparece, y no sé donde jugó pelota AA, pero va al entrenamiento primaveral y nadie había oído de él, y el batea como siete jonrones. Lo próximo que sabes es que es tityular del jardín izquierdo y termina siendo Novato del Año. Entonces, el año siguiente, está fuera del beisbol. Ese fue Joe Charboneau…y Joe Charboneau era un gran tipo. Solo tenía algunos problemas de lesiones y por alguna razón nunca regresó a Grandes Ligas. Tenía un gran swing, buen poder, es una historia sorprendente. Salió de la nada para convertirse en novato del año. Él compartió el jardín izquierdo con Miguel Diloné, quien tuvo un buen año. Pienso que Miguel Diloné bateó .330 o .340.
 DL: A diferencia de Charboneau, Diloné no podía beber cerveza por la nariz.
 TH: No. Charboneau era sorprendente. Ese muchacho podia agarrar una manzana y partirla por la mitad. También podía tomar una botella de cerveza, y abrirla con la órbita de alguno de sus ojos. Esas eran algunas de las cosas locas que Joe podía hacer. Y pienso que nunca perdió una competencia de pulseadas. Él hacia del beisbol una diversión. Llevó interés a Cleveland como David Clyde lo hizo en Texas, o como Mark Fidrych hizo en Detroit. Él llevó algún interés hacia los Indios de Cleveland, lo cual  ellos no tenían en aquel momento. Había muchos peloteros buenos, pero nadie tenía esa personalidad, alquien quien fuese diferente, y fuese bueno, como Joe Charboneau. Pero había habido algunos buenos peloteros allí, no me malinterpretes. Len Barker… Yo estuve detrás de él cuando lanzó el juego perfecto. Él tenía un brazo muy bueno. Bert Blyleven, siendo el pitcher que fue. Rick Manning fue un jardinero central muy bueno. Mike Hargrove era un primera base sólido. Hubo algunos buenos peloteros en mis cinco años allí, pero no eran del tipo de talento que subía a través del sistema de ligas menores y hacía impacto. Von Hayes estuvo allí por un pequeño momento y Pat Tabler llegó y era un buen pelotero joven, pero no hubo jugadores de impacto entonces.
 DL: Uno de sus compañeros de equipo, cuando usted llegó a las Grandes Ligas con los Senadores, era Frank Howard. ¿Qué tipo de bateador era Hondo?
 TH: Frank Howard bateaba la pelota lejos, muy lejos…él podía sacar la pelota en cualquier lugar. Y Frank Howard es uno de los hombres más buenos que haya estado asociado al beisbol. Fue mi primer compañero de cuarto, y que ejemplo de clase. Fui afortunado de compartir con él la primera vez que fui llamado a las Grandes Ligas…Fui afortunado de estar alrededor de él un poco. Que caballero; que profesional era ese hombre. Era un hombre maravilloso, y podía batear la pelota tan lejos como cualquiera. Pienso que no había un pelotero quien pudiese batear la pelota más lejos que Frank Howard. Fue un honor tenerlo como compañero.
 DL: Denny McLain también estaba en ese equipo de los Senadores. ¿Cómo era él?
 TH: Denny McLain…cuando fui compañero suyo, su brazo estaba muy desgastado, pero aún competía. Este tipo era un competidor. Sabes, era el último ganador de 30 juegos, y tienes que quitarte el sombrero ante él. Hacer eso fue un hecho sorprendente. Ser compañero suyo…sabes, estar alrededor de Frank Howard, quien podía batear la pelota más lejos que cualquiera en el beisbol, y Ted Williams, el bateador más grande que existió, y Denny McLain, el último ganador de 30 juegos…esa fue una compañía muy especial.
 DL: Otro notable compañero de usted, aunque brevemente, fue Curt Flood.
 TH: Ah, Curt Flood. Si. Cuando hice el equipo, con los Senadores de Washington, él era el abridor del orden al bate y yo era el segundo bateador. Eso fue como si un día él estaba ahí, y el siguiente se había ido. Pero por el corto tiempo que estuve con él en el entrenamiento primaveral, encontré otro individuo sobresaliente. Él tenía mucha clase y sabía como comportarse como grande liga. Querías ser como él, de la manera como se manejaba en su negocio. Él era un profesional, en toda la extensión de la palabra.
 DL: Flood es indiscutiblemente uno de los peloteros más subestimados de la historia del beisbol debido a lo que hizo por el juego. ¿Está usted de acuerdo con eso?
 TH: Si, en ese respecto porque pienso que muchos peloteros de la actualidad, si le preguntas por Curt Flod, ellos no podrían decirte lo que hizo en cuanto a la agencia libre y ese tipo de cosas donde el puso a rodar la pelota para todos. Y él fue un superpelotero, sobresaliente.
 DL: Poco despues que la franquicia se mudó a Texas, David Clyde debutó en Grandes Ligas con 18 años de edad. ¿Cuáles son sus memorias de Clyde?
 TH: Lo que permanece en mi mente acerca de David Clyde es que él realmente llamó la atención hacia el beisbol en el area de Dallas/Fort Worth. Al llegar como un pitcher de escuela secundaria desde Houston…era sorprendente lo duro que lanzaba la pelota y como se manejaba. Todos sabían que probablemente era prematuro para él hacerlo jugar en Grandes Ligas tan rápido como eso, pero eso de seguro llevó mucha atención por el beisbol en Dallas/Fort Worth. Si recuerdo bien, las bases estaban llenas y él terminó ponchando tres bateadores en fila, y para hacer eso contra los Mellizos de Minnesota, quienes tenían varios bateadores sobresalientes en esa época…fue un hecho sorprendente.
 DL: Pete Broberg es otro pitcher que usted vio llegar a una joven edad.
 TH: Lo que recuerdo de Pete Broberg es que estábamos jugando en Comiskey Park, y Richie Allen bateaba, Broberg era muy descontrolado, y lanzó una pelota que parecía iba a golpear a Richie Allen en la cabeza. Para ese momento, pienso que a él le gustaba que lo llamaran Dick. “No me llamen Richie, llámenme Dick”, De cualquier manera, parecía que la pelota iba a golpearlo justo en la cabeza, pero de alguna manera Dick Allen eludió la pelota. Su casco salió hacia arriba y su cabeza se inclinó hacia abajo, y la pelota pasó entre su casco y su cabeza. Dick se levantó, se puso los anteojos, y no hizo nada. Actuó como si no hubiese ocurrido nada. El próximo pitcheo de Broberg hizo, Allen bateó la pelota hacia las gradas del jardín central como si nada. Recorrió las bases y volvió aldugout, y me dije, “Ahí va un hombre”. Era sorprendente.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 8 de julio de 2016

Toby Harrah, Parte 2


 David Laurila. 

.
 Esta es la segunda parte de una entrevista con el coordinador de bateo de los Tigres y antiguo infielder de Grandes Ligas, Toby Harrah.

 David Laurila: Su primer manager en las Grandes Ligas fue Ted Williams. ¿Qué aprendió usted del hombre a menudo conocido como “El Bateador más Grande que Haya Existido”?
 Toby Harrah: Bien, el fue el mejor bateador que vi en mi vida, y me hizo un mejor bateador.Me habló acerca de, “¡Conseguir un buen pitcheo para batear! ¡ Conseguir un buen pitcheo para batear! Y siempre trabajabas la recta. En 0-0 estás buscando la recta. Una y nada, estas buscando una recta. Dos y nada, estás buscando una recta. Dos y uno, estas buscando una recta. Entonces te ajustabas a eso. Él hacía de batear algo simple. Fue uno de los primeros tipos que habló acerca de batear como un arte. Y batear es un arte, no una ciencia. Si lo fuera, todo el que tuviera una maestría sería un gran bateador, Pero eso no funciona de esa manera. Es un arte. En cuanto a Ted Williams, pienso que él fue el bateador más grande todos los tiempos. Todos pueden hablar de todos estos otros bateadores y que tan buenos fueron, pero no hubo nadie mejor que Ted Williams.
 DL: A menudo se ha dicho que los grandes peloteros no son buenos managers, porque su conocimiento lo obtuvieron de manera natural. ¿Está usted de acuerdo con eso?
 TH: Sabes, la gente dice eso, pero quienes fueron grandes bateadores, si ellos se tomaran el tiempo de aprender como ser buenos maestros, probablemente podrían serlo. Ellos probablemente no tuvieron la paciencia de tomarse el tiempo de aprender como enseñar. Piensa en eso, de verdad. Estos tipos fueron grandes bateadores, así que ellos pudieron tomarse el tiempo de empezar a leer un poco acerca de la mecánica de batear, pudieron convertirse en buenos maestros. Todas esas son patrañas. Tal vez ellos no tienen la paciencia para aprender a enseñar eso, eso es todo. Y los tipos quienes lo enseñan y pasan mucho tiempo en eso, debido a que fueron malos en eso, aprendieron a enseñarlo. ¿Entiendes lo que digo? Los tipos quienes son buenos maestros, pero no fueron buenos bateadores, ¿Cómo piensas que consiguieron se credibilidad. Ellos aprendieron a enseñar. Déjame darte un buen ejemplo. Para mi, uno de los mejores entrenadores de infield de todos los tiempos es Perry Hill. Perry Hill nunca jugó un día en el beisbol profesional, pero se tomó el tiempo para aprender como enseñar y ahora es uno de los mejores. Rudy Jaramillo. Rudy Jaramillo es probablemente el mejor instructor de bateo del beisbol hoy. ¿Jugó él un día en las Grandes Ligas? No que yo sepa, pero es un maestro fantástico de bateo.
 DL: Charlie Lau jugó en las Grandes Ligas, pero obviamente tuvo más éxito como maestro que como bateador.
 TH: Piensa en esto, muchos tipos pasan tanto tiempo en las Grandes Ligas que cuando se retiran, no quieren enseñar lo que hicieron. Solo quieren hacer una vida. Pero los tipos quienes no tienen  credibilidad, que nunca han hecho nada, tienen que conseguir esa credibilidad de alguna manera, ¿Cómo lo hacen? Aprendiendo; leyendo; observando; estudiando la mecánica. Piensa en un tipo como Wade Boggs y el gran bateador que fue. Él fue a Tampa y fue coach de bateo allí por un año o dos. ¿Por qué no se convirtió en un gran instructor de bateo? Probablemente porque nunca le importó mucho eso. Probablemente quería hacer eso por un pequeño período pero no quería pasar cinco o seis años en las ligas menores perfeccionando el arte. Probablemente tenía suficiente dinero que no tenía que hacerlo. Se necesita pasión, pero muchas veces también tienes una vida que vivir. Así que tienes que invertir tiempo en eso, tienes que hacer eso. Asi es como es esto. Charlie Lau fue un coach de bateo muy bueno. Fue el coach de bateo de George Brett en Kanss City, y Charlie es el que hablaba de como avanzar los corredores e ganr en el beisbol. El equipo que usualmente lleva más corredores hasta tercera base es el que gana.
 DL: Charlie Lau y Walt Hriniak cada uno tenía una filosofía específica de bateo. ¿Es esa una buena manera de enseñar?
 TH: Bien, te diré que es mucho más fácil. Es mucho más fácil enseñar a todos como batear de una manera que tomar a cada individuo, con su propio cuerpo y su propio swing, y tratar de hacer que funcione de la mejor manera para él. Si tuviste que enseñar a todos como batear de una manera, eso es pan comido. Es tomar a cada individuo, con un cuerpo un poco diferente, un poco de fuego diferente en él, diferente visión, que haga swing un poco diferente, y sacar lo mejor de él. No puedes tomar un tipo pequeño…definitivamente no quieres que él tenga el mismo swing que un tipo que pese 120 o 125 kilogramos y pueda sacar la pelota del parque. El tipo grande quien puede sacar la pelota del parque, no te importa que él bateé un poco más la pelota por el aire un poco más. No quieres que el tipo pequeño tenga el mismo swing que el tipo grande. Quieres que batee la pelota por el suelo un poco más, especialmente si tiene algo de velocidad. Quieres que batee líneas. No quieres que el tipo grande batee mucho la pelota por el suelo, porque producirá muchos dobleplays. Lo más fácil sería enseñar a todos de la misma manera. Eso sería pan comido, porque todo lo que tendrías hacer es una grabación y repetirla una y otra vez.
 DL: ¿Cómo describiría su propio enfoque?
 TH: Todo depende de el individuo, y para mi, la mecánica es solo una parte de esto. Como dijo Ted Williams, se trata de conseguir un buen pitcheo para batear, de reconocer un buen pitcheo para batear y dejar pasar el mal pitcheo. Para mi, batear no es una ciencia. Como dije, es un arte, si fuera una ciencia, todo el que tuviera una maestría, y fuera muy inteligente, estuviera viviendo del beisbol. Piensa en esto: Si lees un libro de medicina, ¿Te convierte eso en doctor? No, significa que leiste un libro.
 DL: Un número creciente de ejecutivos de oficinas principales son graduados de prestigiosas universidades y poseen fuertes destrezas analíticas. ¿Hay algo que aprender de ellos?
 TH: Si. Hay algo que aprender. Es una pieza del rompecabezas. Es como un video, en lo que se refiere a batear. El video es bueno, pero es solo una pequeña parte del rompecabezas. Solo una pequeña parte. Los ejercicios son buenos, el trabajo de equipo es bueno, pero esas son solo pequeñas piezas del rompecabezas. Los lanzamientos suaves son buenos, la práctica de bateo es buena, pero esas son solo pequeñas piezas del rompecabezas. El hecho es que para la mayoría de los tipos que pueden batear, eso es como un sexto sentido. Tienen la habilidad de reconocer y ver bien la pelota y reaccionar. No puedo tomar a un tipo que no puede batear y hacerlo un buen bateador. Lo que puedo hacer es tomar a un tipo que puede batear y mejorarlo un poco. Lo puedo hacer un poco más consistente, lo cual para mi es mejorar. Si puedo tomar a un tipo que no puede batear, y enseñarle como batear, yo estaría haciendo mucho dinero.
DL: ¿Qué hacen igual los buenos bateadores?
 TH: Esa es una pregunta difícil. Pienso que es reconocer un buen pitcheo para batear y batearlo, y reconocer un mal pitcheo para batear y dejarlo pasar. Los buenos bateadores conocen la zona de strike. No tienen miedo. Básicamente, no tienen miedo de hacer swing y fallar, no tienen miedo de ser out. Observas a los tipos tomar práctica de bateo y algunos lucen muy bien en la práctica de bateo, pero cuando el juego empieza y la pelota es un poco más rápida, ahí es cuando comienzas a separar a los tipos que tienen esa habilidad de sexto sentido para ver la pelota salir de la mano del pitcher y quedarse ahí sin pánico o sin petrificarse. Ellos disfrutan eso. Buscan esa confrontación con el pitcher. Es casi una batalla. Eso es muy metódico. Si los hacen out eso no los molesta. Observa a Manny Ramírez. Para mi, Manny Ramírez es probablemente el mejor bateador del beisbol, y probablemente no podría decirte quien es el pitcher que está en el montículo. Es casi un juego entre él y la pelota. Ver la pelota, batearla. Esa es una muy buena manera de ser consistente.
 DL: ¿Es la simplicidad una clave para batear?
 TH: Ponlo de esta manera, es mucho más fácil tener un enfoque simple donde puedes ser más consistente, antes que tratar de confundirte. Pensar parece entorpecer todo el proceso. Piensas en la práctica mientras trabajas en cosas pero una vez que entras en esa caja de bateo, tienes que competir. Tienen que mantenerte compitiendo, porque muchas veces, esa cuarta vez al bate puede ganar el juego para ti. Esa cuarta vez al bate, muchas veces enfrentas a un tipo que viene del bullpen, quien está fresco, y él está compitiendo, te lo aseguro. Asi que tienes que mantenerte compitiendo también, y eso es lo que hacen los buenos bateadores. Nunca oyes a los buenos bateadores regresar a la banca y decir, ‘Caramba, ¿’Por donde agarré el bate’ o Fue muy largo mi swing? Los buenos bateadores no piensan en esas cosas. Están más enfocados en lo que harán en su próximo turno al bate y lo que harán para conseguir un imparable. Los malos bateadores piensan en casi todo menos en ver la pelota y batearla.
 DL: Como jugador, usted obtuvo más boletos que lo que se ponchó. ¿Qué tan importante fue eso para usted a través de su carrera?
 TH: Bien, eso es importante para mi ahora. Los boletos son importantes en el beisbol ahora. Antes nadie hablaba de eso. Yo conseguía muchos boletos porque era un muy buen bateador  de rectas, podía ver la pelota muy bien y si era un pitcheo que no me gustaba, no le hacía swing. Me sentía en cuenta de dos strikes. Les digo a muchos de los bateadores con los que trabajo que probablemente en más de un tercio de sus veces al bate van a tener dos strikes en la cuenta. Así que si ellos van a ser buenos bateadores, van a tener que ser buenos bateadores con dos strikes, justo como batean en cualquier otra cuenta. Tienes que sentirte confiado en que puedes chocar la pelota.
 Hay algo en batear, y los tipos que batean bien en la práctica de bateo, pero luego en el juego no son el mismo bateador. Hay un poco de miedo para batear. Estás en esa caja de bateo y la bola viene a más de 90 millas por hora. O el tipo lanza una curva que empieza en tu cabeza y termina sobre el plato. Te digo, que todos lo tienen y si dicen que no, están mintiendo. Pero aprendes a manejarlo. De eso trata el beisbol… es el proceso completo del beisbol lo que lo hace tan divertido. No es solo batear; no es solo defender. Es correr las bases, lanzarse de cabeza y atrapar pelotas. Es romper dobles matanzas. Es un doble entre dos con corredor en primera y juegas en el medio delinfield, y corres muy rápido al saber que va a haber jugada en el plato y esperas lograr un buen tiro de relevo de manera que puedas poner la pelota de un rebote sobre el plato y poner out al tipo al deslizarse. Ese es el proceso del juego. Por eso fue que empezaste a jugar cuando eras pequeño. No fue por las estadísticas. Si juegas el juego, necesitas algo por donde agarrarlo, y para muchas personas, especialmente en la actualidad, eso parece ser las estadísticas. Pera para de verdad disfrutar y amar el juego tienes que salir allá afuera y jugarlo, y entonces entenderás lo que hace al beisbol el juego que es. Como niño, nunca piensas en estadísticas. Yo nunca lo hice.Siempre pensé en jugar y en el proceso. La batalla entre el pitcher y el bateador, perseguir la pelota…todo eso. El amor por el juego, y la pasión por jugar el juego, es competir y salir allá afuera para vencer a los tipos del otro equipo de manera que puedas sacar el pecho un poco y sentirte bien con eso. Jugas no solo para tener el respeto de tus compañeros de equipo, sino de tus pares, los tipos del otro dugout. También quieres lucir bien frente a todas las personas quienes pagaron para verte jugar. Eso forma parte de esto. ¿Entiendes lo que digo?
DL: Eso a lo que suena es a que usted de verdad ama al juego.
 TH: Bien, si. Piensa en esto. Salí de la escuela secundaria a los 17 años y jugué un par de temporadas en las ligas menores, entonces jugué mi primer juego de Grandes Ligas cuando tenía 19 o 20. He estado en eso desde entonces, y aun es el juego más grande del mundo.
 DL: ¿Tiene algún pensamiento final?
 TH: Ya sabes, sigues hablando de beisbol…el beisbol es un gran juego, hombre. Me refiero a que todos tenemos ese niño pequeño en nosotros y nunca se va. Tengo 60 años de edad y ese niño pequeño todavía está ahí.  Si pudiera empezar todo de nuevo lo haría otra vez. Sería divertido hacer todo otra vez. Pienso que no cambiaría mucho de cualquier cosa. Solo lo apreciaría más, porque piensas que vas a jugar por siempre, pero no es así. Antes que te des cuenta, estás listo.
 DL: Eso suela como si se va a quedar en el juego por tanto tiempo como pueda.
 TH: No sé acerca de eso, pero de seguro es divertido. Honestamente siento que los peloteros jóvenes a los que estoy cerca hoy…no son diferentes de los peloteros jóvenes de los de cuando yo estaba creciendo. Tienen los mismos sueños y ambiciones. Quieren mejorar, practican duro, tienen buenos hábitos. Son hombres jóvenes sobresalientes. Si quieres estar alrededor de buenas personas, ven a las ligas menores. Ven a los estadios y observa a estos hombres jóvenes trabajar duro y perseguir sus sueños de convertirse en peloteros de Grandes Ligas. No son diferentes de cuando yo crecí. Te dan energía; cargan tu batería. Tienen los mismos sueños que yo tuve.
 Sabes, siento que fui afortunado. Tuve buenos coaches, desde Nellie Fox hasta Wayne Terwilliger, y de estar alrededor de buenas personas de beisbol… y deseo que yo pudiera haber jugado en el pasado. Siempre me gustaron los estadios viejos y escuchar sus historias. Y la camaradería…de verdad extrañas a tus viejos compañeros de equipo. Podías hacer una atrapada de cabeza para salvar el juego, o batear un jonrón para ganar el juego, pero lo que más disfrutabas era estar alrededor de los peloteros cada día. Mi primer entrenamiento primaveral, viajé en tren, y nunca lo olvidaré… en ese tren estaba un pitcher llamado John Booxer. Él había estado en los Grandes Ligas con los Filis, pero estaba de vuelta en el campamento de las ligas menores como yo, y jugadores como ese, los de los viejos tiempos, era maravilloso estar alrededor de ellos. Sabes, el windup loco que tenía Luis Tiant. Tenías que haberlo visto. No hay nada como eso en el beisbol de hoy. Pero tienes a Paul Byrd…¿Lo has visto lanzar alguna vez?Él tiene el tipo de windup de los días de antaño, la manera como el bombea dos veces. Él me recuerda los días de antaño, y ese es el punto. Preguntaste sobre enseñar a todos a batear de la misma manera. Como aficionado, ¿te gustaría ver a cada bateador mostrar ahí el mismo swing y el mismo enfoque? Te gusta ver a todos ser  un poco diferente. Eso es lo que hace al juego. Esa es la belleza del juego de beisbol. Windups diferentes, lanzadores del lado del brazo, tipos que lanzan por encima del brazo, bateadores con estilos diferentes…todas esas cosas. Batear todavía consiste en lo que decía Ted Williams: Busca un buen pitcheo para batear. Pero y ¿los windups diferentes y los estilos de bateo diferentes?. Ellos son divertidos. Ellos dicen “Play Ball”. No dicen “Work Ball”. El beisbol no es un trabajo. Es un juego.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.