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miércoles, 24 de octubre de 2018

NO FUE MESSI, FUE EL BARCELONA


Rafinha marca el primer gol del Barcelona al Inter de Milán. ALBERT GEAREUTERS
«La vida tiene sentido, y también la muerte». A Rafinha nunca le hizo falta leer a Truman Capote. Tampoco retorcer sus tobillos con el balón entre los pies ni driblar a cinco defensas. Conoce su cometido en el Barça. Con Messi o sin Messi. Debe ayudar a hacer mejor a sus compañeros. Facilitar el juego coral, tantas veces despreciado en un deporte que idolatra a los solistas, pero que acostumbra a despreciar al jornalero. Mazinho, el patriarca, mediocentro en el Brasil de Romario y Bebeto que ganó el Mundial de 1994, siempre estuvo dispuesto a cargar con el piano. Y Rafinha, exiliado en su día en Milán, de regreso a un Barcelona que nunca reparó demasiado en su presencia, fue un diez frente al Inter. Con Dembélé, Arturo Vidal y Malcom como simples reservistas. Da que pensar, con el Real Madrid a la vuelta de la esquina. [Narración y estadísticas: 1-0]
El Barcelona, notable en el primer tiempo, más exigido pero férreo en el segundo, vislumbró el camino a seguir cuando Messi ya no esté. Todo pasa por lo visto en la noche continental del Camp Nou. Por no perder de vista el balón. Por hacerlo circular hasta que el rival se harte de perseguirlo. Por no traicionar sus raíces y dar cuerda a futbolistas como Arthur, por mucho que en el segundo acto perdiera dos balones que pudieron costar caro de no haber sido por Ter Stegen o por la mala pata de Politano.
Pero Arthur guarda la idiosincrasia de La Masia en sus botas. Por esa escuela también pasó Rafinha. Justicia poética, suyo fue el remate a gol -previo taconazo de Luis Suárez- que abrió un triunfo que deja a los azulgrana a un paso de la clasificación.
Sin embargo, la noche ofreció una noticia que no debería pasarse por alto. Ousmane Dembélé es el segundo fichaje más caro de la historia del club. Es ese chico disoluto que el pasado fin de semana se quedó en Babia en el banco cuando debía estar cambiándose las botas y la camiseta para suplir al lesionado Messi. Valverde no sabía dónde mirar. Pues bien, el delantero francés no asomó esta vez. La vacante la ocupó el citado Rafinha, precisamente un ex 'nerazzurro'. Un 'todocampista' que si bien no cuenta con el talento de Dembélé, es plenamente consciente de algo que solemos olvidar. Un jugador no sólo debe ser bueno, sino parecerlo. Que tras la purpurina no se esconda el cartón piedra.

Disciplina

Disciplina táctica. Eso fue justo lo que buscó Valverde ante la ausencia de su pantocrátor. Y el Inter, pese a la insistencia de Icardi en rematar todo lo que caía en sus pies, pese al paso al frente tras el descanso, se sabía condenado.
Ni siquiera le quedó al Inter recurrir a la mística del pasado. La última vez que los 'nerazzurri' pisaron el Camp Nou, justo antes de ganar la Champions en el Bernabéu, hubo un tipo que corría como un loco por el césped. No era un jugador. Llevaba la americana puesta y señalaba con el dedo hacia arriba, sin importarle demasiado que estuviera empapándose de agua. Alguien abrió los aspersores y la lluvia, nada ácida, fue bendita para José Mourinho. Poco queda de aquel Inter, mucho mejor equipo cuando ataca que cuando defiende. Pero falto de referentes espirituales. Quien podía cumplir con esa función era el lesionado Nainggolan, curiosamente el tipo que en su día rompió la rodilla a Rafinha.
Los de Valverde se sentían superiores. Lenglet husmeó el gol. También Suárez. Coutinho disparó al palo. El Camp Nou increpó a Arturo Vidal, que jugó un cuarto de hora en sustitución de Arthur e intervino en el tanto en el ocaso de Alba. Y Messi, con el brazo en cabestrillo, disfrutó de lo lindo con su hijo. «No fue el muerto lo que me asustó», opuso en su día Lovecraft. No fue Leo. Fue el Barça.

JESÚS AGUILAR Y RONALD ACUÑA PREMIO LUIS APARICIO MALTÍN POLAR


DECEPCIONANTES POR BREVES Listin Diario

Chris Sale y Clayton Kershaw decepcionaron en el Juego 1 de la Serie Mundial


 
Las actuaciones de Clayton Kershaw y Chris Sale resultaron breves. El duelo entre el as de los Dodgers y el de los Medias Rojas resultó simplemente decepcionante.
Ninguno pudo sacar un solo out del quinto inning, en lo que fue apenas la cuarta vez que los dos abridores de un primer juego del Clásico de Otoño se marchan tan pronto. Ello no había ocurrido desde 2004, también en el Fenway Park.
Había pasado mucho tiempo desde la salida de Kershaw de los Dodgers y de su rival Sale cuando Boston selló su triunfo por 8-4.
Pero en postemporada, los duelos de bullpens se han vuelto predecibles. Y las aperturas de cuatro episodios parecen el nuevo estándar.
“Lo he dicho todo el tiempo. Se lo he dicho a mi hijo. Jamás he visto una victoria desagradable”, justificó Sale en un repleto clubhouse de los Medias Rojas. “Obviamente, las estadísticas no son las más bonitas. No es exactamente lo que uno soñaría, pero ganamos y con eso me basta”.
Durante un siglo, los ases del montículo eran las luminarias del béisbol. Ocupaban el montículo del primer juego de la serie como si ello les correspondiera por derecho divino y no se marchaban tan fácilmente.
Tan sólo hay que pensar en Bob Gibston hace 50 años, cuando lanzó una blanqueada de cinco hits por san Luis ante Detroit. Aquella labor impresionante incluyó 17 ponches y ningún boleto.
Pero ningún pitcher ha lanzado juego completo en el primer compromiso de la Serie Mundial desde que Cliff Lee, de Filadelfia, derrotó a los Yanquis de Nueva York en 2009. La última blanqueada con juego completo en el primer encuentro del Clásico de Octubre fue conseguida por Dave Stewart, de Oakland, ante San Francisco en 1989.
Aquellas exhibiciones forman parte de una tradición de gemas de pitcheo en los duelos inaugurales de la Serie Mundial, que incluyeron blanqueadas con juego completo por parte del cubano Luis Tiant en 1975 y de Babe Ruth en 1918.
Ahora, los juegos completos en blanco parecen en camino de la extinción, como los uniformes de franela y las escupideras para quienes mascaban tabaco. El béisbol se transforma a su ritmo más acelerado desde hace casi un siglo.
El primer encuentro entre dos lanzadores elegidos siete veces al Juego de Estrellas, en la apertura de una Serie Mundial, fue todo menos un duelo de pitcheo. Sale hizo 91 lanzamientos y Kershaw 79.
Boston recurrió a seis relevistas y Los Ángeles a cuatro.
“Los dos equipos tienen la capacidad de trabajar con la cuenta y llevarla a lo máximo, así que uno tendrá que recurrir al bullpen”, explicó el manager de los Dodgers, Dave Roberts.
Kershaw cayó a una mediocre foja de 9-9 en postemporada. Aceptó cinco carreras y siete hits, además de expedir tres boletos. Andrew Benintendi se convirtió apenas en el segundo bateador zurdo que ha bateado de 3-3 en un juego ante el tres veces galardonado con el Cy Young.
Christian Yelich lo había logrado por Miami el 27 de junio de 2015.
“No lancé muy bien”, reconoció Kershaw. “El slider no fue muy bueno esta noche. No tuve las variantes... y ellos hicieron que lo pagara”.
Sale, el espigado zurdo, permitió tres anotaciones y cinco inatrapables, con dos boletos, ante el primer orden al bate en la historia de la Serie Mundial que incluyó a nueve bateadores derechos (ninguno ambidiestro). Sale lanzó por primera vez desde que pasó una noche hospitalizado por un padecimiento estomacal durante la Serie de Campeonato.
Desde 2004, los abridores no habían dejado tan pronto un juego inicial del Clásico de Otoño. En aquel entonces, el nudillero de Boston Tim Wakefield laboró tres innings y dos tercios, mientras que el derecho de San Luis Woody Williams permaneció en la loma dos entradas y un tercio.
Los Medias Rojas se impusieron 11-0 y comenzaron su camino hacia una barrida para conquistar su primer cetro desde 1918.
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LOPETEGUI HERMÉTICO Diego Torres / El País / Madrid

Lopetegui: “¿Pitos? No he sentido nada especial”

El técnico del Madrid quita importancia al mal juego del equipo, se muestra hermético ante los reproches del públco y valora la victoria conseguida. “Iremos creciendo”, dice

Julen Lopetegui, durante el encuentro.  Getty 

“Sí, sí, con total normalidad”, respondió Emilio Butragueño, el director de relaciones institucionales del Real Madrid, ante la pregunta del millón, formulada en Movistar Plus en la estela de la pitada que atronó cuando el árbitro señaló el final del Madrid-Pilsen en el Bernabéu y el público expresó su rabia por el mal juego a pesar de la victoria (2-1). ¿Se sentará Julen Lopetegui en el Camp Nou, el domingo que viene?
Dijo Butragueño que ocurrirá lo normal, y que la normalidad es que sí. Pero la normalidad siempre fue una quimera en Chamartín y esta temporada está lejos de ser la excepción, mucho menos de manera “total”.
“Todo lo que me hablas me queda muy lejos”, dijo Lopetegui en la sala de conferencias, cuando le contaron que desde el palco le ratificaban cinco días más, hasta el clásico, hasta el partido que en el club señalan en rojo como el plazo a partir del cual el entrenador vasco contratado en junio se considerará amortizado.
“Lo más importante era ganar el partido de hoy”, dijo el técnico, pálido y apagado. “Los chicos tenían mucha necesidad de un triunfo. Queríamos salir de estas circunstancias adversas. Las dinámicas no se cambian de un día para otro. Hoy ha sido un punto de inflexión del equipo. Hemos tenido muchas ocasiones de gol muy claras. Pero no hemos podido concretarlas como habríamos querido”.
Lopetegui repite ideas y expresiones con precisión mecánica. Desde hace semanas, no se sale de un molde de jerga tecnocrática de escuela de negocios. Voces como “dinámica”, “ocasiones”, o “circunstancias”, se enredan en una sucesión interminable hasta vaciar el discurso de emotividad. Lopetegui resuena tan robótico que probablemente sea cierto que no pudo escuchar ni los pitos del público, que arreciaron durante toda la noche para reprobar el juego del equipo, tan desanimado como él.
“No he sentido nada especial”, se sorprendió, cuando le pidieron una reflexión sobre el disgusto cada vez más manifiesto de la grada. “El público es soberano y siempre, siempre, tiene razón. Pero lo más importante de hoy han sido ganar un partido de Champions, conseguir los tres puntos y romper una dinámica compleja. Ahora seguro que el equipo irá creciendo. Irá a más”.
“Era importantísimo para nosotros ganar este partido”, dijo, sin cambiar el tono, “las circunstancias no son sencillas. Nos habría gustado que fuera de una forma más holgada. Pero iremos creciendo. El domingo tenemos un partido precioso que nos ilusiona muchísimo”.
Lopetegui elogió al canterano Federico Valverde por la aportación al juego entre líneas del Madrid cuando, en la segunda parte, le hizo entrar en sustitución de Isco. “El juego ofensivo de Valverde ha tenido mucha influencia”, dijo, sobre el que ha sido el debuit del futbolista de 20 años en partido oficial con el Madrid. El volante participó en el gol de Marcelo con un pase que Bale desvió de tacón.
“Estoy bien”, replicó, cuando le preguntaron por su aire triste. “Nos habría gustado ganar de una manera más contundente, como creo que lo merecimos. El fútbol nos está retrasando premios. Hemos tenido muchas ocasiones de marcar. Estoy seguro que en un entorno de más tranquilidad los goles llegarán”.
“Es cierto”, prosiguió, “que cuando hay un momento de debilidad porque no ganas, cualquier equipo es más susceptible a cualquier situación. Pero yo estoy fuerte, ¿cómo voy a estar? Estoy cansado pero contento”.
Marcelo se retiró en el minuto 88 del partido tras sufrir un golpe. Dijo Julen Lopetegui que espera que no sea nada grave. El lateral brasileño abandonó el Bernabéu caminando con normalidad y de un humor malísimo. “Es duro cuando no ganas", dijo, como si contra el Pilsen el Madrid no hubiera ganado con un gol suyo. "Lo de la crisis y las ocho horas [sin marcar] no es algo de lo que hablemos nosotros. La prensa intenta hacer daño al vestuario. A lo mejor por envidia. Porque no saben jugar al fútbol. No lo sé”.
Sobre los rumores sobre su salida, Marcelo fue tajante: “No he escuchado ninguna oferta. Cuando me he señalado el escudo he querido decir que el Madrid siempre vuelve. Más madridista que yo imposible”.

MURIÓ DON EDDY Alfonso L. Tusa C.



Donald Eddy, aquel zurdito de los Navegantes del Magallanes en la temporada 1969-70, fallece a los 71 años de edad.  

  Donald Eddy, aquel zurdito de los Navegantes del Magallanes en la temporada 1969-70, fallece a los 71 años de edad.
Donald “Don” Eugene Eddy, 71, de Rockwell falleció este míercoles 10 de octubre, en su hogar, rodeado de su familia, luego de una breve batalla con el cáncer pancreático
   Don nació el 25 de octubre de 1946 en Mason City, hijo de Lorraine y Elmer Eddy de Swaledale. Asistió a la Rockwell-Swaledale High School, y se graduó en 1965. Destacó en baloncesto y beisbol. Sigue siendo líder anotador de baloncesto en la historia  de esa escuela secundaria.
  Luego cumplió el servicio militar en su país y al regresar retomó su carrera en el beisbol profesional.  
   El 10 de septiembre se casó con su novia de la secundaria Marilyn Jane Losee. Tuvieron dos hijos, Trent y Travis Eddy. Marilyn falleció el 6 de abril de 1978. En 1980, él conoció una viuda, Bernadette Hanna y su hijo, Charlie. Se casaron el 2 de mayo de 1981 y unieron sus familias.
   Particularmente recuerdo mucho a Don Eddy por su actuación con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1969-70. En esa ocasión el vino a reforzar a los Navegantes hacia finales de temporada, me parece que sustituyó a Dick Baney en la rotación de abridores.
Este serpentinero venía de una excepcional campaña (1969) con el Appleton de clasificación A de la Liga del Medio Oeste. Allí participó en 24 juegos, de los cuales completó diez, mientras se mantenía sobre el morrito por espacio de 164 episodios, aceptó 134 inatrapables, concedió la primera gratis en 41 ocasiones, logró ponchar hasta 140 rivales, recibió 53 carreras, sólo 33 merecidas. Redondeó una efectividad de 1.81 (líder del circuito), ganando 18 juegos (líder de la Liga) y perdiendo sólo tres, con un porcentaje de ganados de .857 (número 1 de la Liga). Ese mismo año, en esa misma Liga y jugando en el mismo Appleton, Bart Johnson (a), fue líder en ponches con 200. Y en una Liga AA, jugando para el Elmira, Mike Corkins (b) lanzaba un no hit-no run ganándole 2-0 al Manchester. Eddy había debutado en el béisbol organizado durante la temporada de 1966, en la Liga del estado de Florida (A) con el equipo de Deerfield Beach-Winter Haven. Entonces salió al campo en 16 juegos, completó 8 de ellos, se mantuvo lanzando por espacio de 100 capítulos. En ellos lograron conectarle 71 incogibles, en 43 ocasiones pasó por bolas al contrario, pero se desquitó abanicando 86, lograron mancillarle el plato en 31 oportunidades, 23 de las cuales fueron de manera merecida. Todo esto reflejó una efectividad de 2.07, con 4 ganados y 8 perdidos.
En 1967 estuvo cumpliendo el servicio militar y en 1968 tuvo una campaña muy fugaz con el Duluth-Superior de la Liga del Norte (A) donde sólo lanzó por espacio de 15 innings, ganando un juego, perdiendo otro, con una efectividad de 3.60.
Quizas los dos juegos de Eddy con Magallanes son los que transcribo a continuación.
La víspera de aquel día de reyes de 1970 el buque magallanero venía con las velas un tanto desgarradas, luego de sufrir los embates de una ruta tormentosa que lo llevó a transitar por un sendero de hasta seis fracasos en los últimos siete desafíos.
Entonces llamaron a Donald Eddy para que tratara de remendar aquellos trozos de tela que presagiaban un final no muy agradable para la expedición de aquella campaña. Y Eddy salió a cubierta para enfrentarse a Oscar Zamora, la opción que eligieron los Cardenales de Lara en pos de continuar volando alto hacia la clasificación. El lanzador crepuscular se mantuvo infranqueable en la lomita por espacio de 7 capítulos en los cuales se batió con todo su arsenal contra el serpentinero del barco en un duelo de una intensidad emocional indescriptible por la dificultosa situación que embargaba al Magallanes. Una temporada mágica -97- En el octavo episodio la dirigencia larense decidió traer a lanzar al estelar zurdo Jim Shellenback, a fin de garantizar una mayor efectividad monticular. Pero desde la nave tronaron los cañones cuando después de dos outs, Jesús Aristimuño soltó sencillo y luego se robó la segunda, y después de que bolearan a “Chico” Ruiz se apareció Gustavo Gil con otro petardo al centro que sirvió para remolcar todo el respaldo que necesitaba Eddy para alcanzar aquella ansiada victoria. Lara presionó en el noveno luego de dos outs, mediante tubey de Arcia y boleto a Domingo Carrasquel; sin embargo, todo concluyó al dominar al emergente Ken Sanders con roletazo por el short. Los cascos de los caballos de los reyes magos resonaron amplificados en las claraboyas del barco: habían venido a traer por adelantado uno de los regalos más apreciados por todo el personal de la nave que ahora tomaba un segundo aire muy importante en aquella cruenta batalla clasificatoria.
El otro juego ocurrió en plena serie final ante los temibles Tiburones de La Guaira.
Una de las mejores actuaciones de Eddy se dio en plena batalla definitoria por el campeonato, cuando en una final netamente marina le tocó encaramarse en el montículo para lidiar con unos Tiburones que venían dispuestos a todo, puesto que habían perdido el primer desafío de la serie. Ese 31 de enero de 1970, la tarde sabatina y valenciana se aprestó a alojar un intenso duelo de lanzadores contra Larry Jaster. Desde el barco no lo pensaron mucho y en el tercer acto decidieron atacar al escualo, para lo cual Dámaso Blanco entró en circulación con balazo silbante al centro. El propio Eddy se encargaría de arrimarlo hasta la segunda con toque de sacrificio para que luego se apareciera Hiraldo “Chico” Ruiz  con un oportuno inatrapable que traería a Dámaso hasta la goma con la única rayita que hizo falta en el partido. El joven lanzador estadounidense no se inmutó ante los pergaminos de una alineación contraria repleta de insignes chocadores como Ángel Bravo, Graig Nettles, Remigio Hermoso , Ramón Webster, Paul Casanova y Víctor Davalillo. Desde el mismo primer inning se fajó como los grandes y cuando llegó la hora de hacer el balance, con la caída del out veintisiete, resultó que Eddy continuó la cadena de arepas que había iniciado el día anterior Orlando Peña. La seguidilla había llegado a 18 entradas sin permitir a los “salados” anotar carreras. El zurdito completó su labor con siete abanicados, sólo regaló 2 boletos a la inicial y únicamente en par de ocasiones recibió imparables. Como paradoja tenemos que sólo bateadores zurdos como Webster, quien en el segundo episodio logró dar sencillo a la izquierda luego de dos outs, y Davalillo, mediante línea que pasó por encima de la cabeza del campocorto en la séptima entrada, lograron descifrar los envíos de Eddy.
  Ya en 1970 se mandó una aceptable actuación con el Tucson de la Liga de la Costa del Pacífico AAA. Allí tomó acción en 34 encuentros, pero sólo se mantuvo en la lomita por 59 episodios, para ganar 10 desafíos y perder 4. Llegó a recibir hasta 41 imparables. Otorgó 21 veces la inicial por descontrol, recetó 36 ponches, le marcaron 10 anotaciones, nueve de las cuales fueron limpias, para redondear una atractiva efectividad de 1.37 que le permitió un llamado al equipo grande de los Medias Blancas de Chicago en la parte final de la campaña. En Chicago se tomó un café que le duró 7 juegos, donde lanzó en 12 entradas, no tuvo decisión y su efectividad fue de 2.25.
 En 1971 comenzó la temporada con los Medias Blancas con los que estuvo en 22 encuentros, pero sólo pudo lanzar 23 innings, aceptó 19 inatrapables, regaló 19 bases, ponchó a 14, le hicieron 6 carreras, todas limpias, para redondear una efectividad de 2.35 y un record de 0 ganados y 2 perdidos. Luego fue bajado a la AAA de la costa del Pacífico y de ahí en adelante las cosas no fueron de lo mejor. 
En nuestro béisbol jugó con Magallanes (69-70) y Águilas del Zulia (70-71). En la campaña 69-70 actúo en 9 desafíos, inició 2, completó 1, ganó 2, perdió 1. Se mantuvo en el montículo durante 25,2 innings, recibió 26 imparables, aceptó 7 carreras limpias, ponchó 13 contrarios, concedió 14 boletos. Su efectividad 2,45. 
   Una vez terminada su carrera beisbolera, Don regresó a su hogar. Trabajó muchos años para Lang Distributing. Luego pasó los últimos 28 años en empleos de ventas de carros, primero con Price Motors y terminó su carrera con Schukei Chevrolet al retirarse en 2012. Era un vendedor amigable y honesto, con un gran corazón y un apretón de manos que muchos aun recuerdan.
   Don amaba a su familia en primer lugar. Luego muy de cerca venía el beisbol y luego el golf. Compitió en muchos torneos de golf con amigos cercanos, sus hijos y amigos, por muchos años.
   Si Don pudiera dejar un mensaje para la posteridad, sería que cada quien se asegurase de decirle a sus seres queridos que los ama, todos los días.
   Esta nota apareció en su página de baseballalmanac.com:
   “Una de las principales razones de que nuestros Medias Blancas hayan tenido una agradable arrancada esta temporada (1971) fue el por encima del promedio pitcheo de relevo de un excelente prospecto joven, Don Eddy. Cuando fue usado consistentemente, respondió bien, pero al usarlo esporádicamente, tuvo dificultades. Eddy  fue enviado al equipo filial de Tucson mientras pitchers no tan buenos, inexplicablemente permanecieron en el equipo grande. Reconozcan el talento en el sistema de ligas menores de los Medias Blancas y úsenlo. Traigan de vuelta a Don Eddy”. The Chicago Tribune (22-07-1971, Sound Off, Sports Fans, Section 3, Page 3).
Alfonso L. Tusa C.

Fuentes:
Una temporada mágica. Alfonso Tusa.  LVBP. 2006.
Baseball-almanac.com

martes, 23 de octubre de 2018

KERSHAW Y SALE ABRIRÁN LA SERIE MUNDIAL 2018 EN LA MLB

 

AFP

Los estelares zurdos Chris Sale, por los Medias Rojas de Boston, y Clayton Kershaw, por los Dodgers de Los Angeles, fueron confirmados este lunes para lanzar el martes en el incio de la 114ª Serie Mundial de béisbol.
Sale estuvo hospitalizado la semana pasada con problemas estomacales, mientras que Kershaw trabajo de relevo el fin de semana.
La novena angelina, en su segundo año consecutivo en la Serie Mundial, espera por fin conseguir su primer título desde 1988, cuando vencieron a los Atléticos de Oakland.
“Debido a que nos hemos acercado tanto en el pasado, porque hemos llegado a la postemporada, estamos un poco arruinados en nuestras expectativas”, dijo Kershaw.
Somos muy afortunados de estar en un gran equipo, pero aún nos falta ese anillo (de campeonato)”, añadió el estelar zurdo, quien ha ganado tres premios de pitcheo Cy Young en la Liga Nacional.
En 2014, se convirtió en el primer lanzador en 46 años nombrado el Jugador Más Valioso del ´Viejo Circuito´.
Pero a pesar de todos sus logros, nunca ha sido capaz de darle un título de la Serie Mundial para los Dodgers en sus 11 temporadas en la Gran Carpa.
El equipo de Los Angeles, que se convierte en el primer conjunto en llegar dos años seguidos a la Serie Mundial desde que los Reales de Kansas City lo hicieran en 2014 y 2015, cayeron ante Houston en siete partidos el año pasado.
“Es bueno que hayamos estado allí. Creo que nuestro equipo volverá mejor y ahora con más experiencia”, agregó Kershaw.
Por su parte, Sale, dos veces campeón de ponches de la Liga Americana, dijo estar en forma después de los problemas médicos.
“Todos estamos emocionados, listos para ir”. Para eso llegamos hasta aquí”, señaló Sale, quien agregó que “esto es para lo que nos preparamos todo el año, la oportunidad de ganar un campeonato y ahí es donde estamos ahora. Si estoy parado en el montículo, estoy al 100%”

EL MUÑECO GALLARDO CONDUCE A RIVER POR EL SENDERO DE LA HISTORIA

Marcelo Gallardo, un especialista de los mano a mano que busca otra final con River


Busca hace valer su eficacia ante el defensor del título. Desde que está el Muñeco el equipo ganó el 83% de las series que disputó.



Letal en el mano a mano. Desde la llegada de Marcelo Gallardo, el hombre que produjo un quiebre en la historia millonaria en ese tipo de definiciones, los números crecieron considerablemente. Entonces, es en su capacidad y en las estadísticas que lo envuelven donde se sustentan las ilusiones del club de Núñez para intentar llegar a otra final de Copa Libertadores.
Es que desde que el Muñeco está en el banco de suplentes, River ganó el 83% de las series que disputó, ya sea a uno o dos partidos. Un porcentaje mucho más alto que tenía antes de su arribo. Era del 64% contabilizando las definiciones mano a mano de su historia. Pero si se toman en cuenta solamente los torneos internacionales, el número es más impactante. En ese ámbito, antes de Gallardo River había superado el 58 % de los cruces (de 82 series, ganó 48 y perdió 34). En cambio, después de Gallardo superó el 83% de estas definiciones (triunfó en 19 y cayó en 4).
En la era amateur River disputó 57 mano a mano, de los que ganó 31 y perdió 26. Es decir que tuvo un 54 por ciento de efectividad. Mientras que en el profesionalismo, antes de la llegada de Gallardo, disputó 168 de esas series, de las cuales superó 111 y cayó en 58, lo que marca que en un 66 por ciento salió victorioso. Gallardo, con su alto número, lo elevó al 68 por ciento. Es que incluyendo lo del Muñeco, River disputó 272 series en su historia, de las que ganó 181 y perdió 92.
Los equipos de Gallardo se han caracterizado por demostrar una fortaleza mental y una concentración suprema para jugar este tipo de definiciones. El equipo, además, juega con mucha intensidad estos partidos. Y con una motivación extra. No es casual que todos los títulos que ganó el Muñeco hayan sido en Copas, donde se juega a cara o cruz.
De los 47 cruces que tuvo hasta el momento, desde el 27 de julio de 2014 cuando se enfrentó a Ferro en Salta por los 16avos de final de la Copa Argentina y lo superó por penales,  River avanzó en 39 y perdió apenas 8. Un detalle: apenas dos de esas 39 avanzó desde la definición de los 12 pasos. Una fue la mencionada contra el conjunto de Caballito y la otra en la instancia siguiente de esa Copa Argentina 2014 ante Colón en San Luis. Las otras fueron en los 90 minutos.
Boca (en tres oportunidades), Guaraní (dos veces), Ferro, Colón, Godoy Cruz, Libertad, Estudiantes, Atlético Nacional de Medellín, San Lorenzo, Cruzeiro, Liniers de Bahía Blanca, Tigres, Gamba Osaka, Liga de Quito, Chapecoense, Sanfrecce Hiroshima, Sportivo Rivadavia de Venado Tuerto, Estudiantes de San Luis, Independiente Santa Fe, Arsenal, Unión, Gimnasia, Rosario Central, Jorge Wilstermann, Atlas, Instituto, Defensa y Justicia, Atlanta, Deportivo Morón, Atlético Tucumán, Central Norte de Salta, Villa Dálmine, Racing, Platense, Independiente y Sarmiento de Resistencia padecieron al equipo de Gallardo en el mano a mano. Fueron 25 equipos argentinos (27 enfrentamientos en total ya que ante Boca fueron tres), 2 paraguayos (3 choques en total; 2 con Guaraní), 2 brasileños, 2 colombianos, 2 japoneses, 1 ecuatoriano, 1 mexicano y 1 boliviano.
Y hubo apenas cinco equipos que lograron superarlo en el mano a mano: Lanús (2 veces), Huracán (2), Rosario Central (2), Barcelona e Independiente del Valle. Tres equipos argentinos (dos veces cada uno le ganaron), uno español y uno ecuatoriano.
Si se hace el desglose en el plano internacional, la efectividad del equipo de Gallardo también da 83 por ciento. Fueron 23 cruces. Ganó 19 y perdió solo 4. Los equipos vencidos fueron 6 argentinos (Boca- dos veces-, Godoy Cruz, Estudiantes, San Lorenzo, Racing e Independiente), 2 brasileños (Cruzeiro y Chapecoense), 2 colombianos (Atlético Nacional e Independiente Santa Fe) 2 paraguayos (Guaraní -dos veces- y Libertad), dos japoneses (Gamba Osaka y Sanfrecce Hiroshima), 1 boliviano (Jorge Wilstermann), 1 ecuatoriano (Liga de Quito) y 1 mexicano (Tigres).
En tanto, los cuatro que lo derrotaron fueron: 2 argentinos (Huracán y Lanús), 1 ecuatoriano (Independiente del Valle) y 1 español (Barcelona).
Y si se toman en cuenta los enfrentamientos con los rivales de Brasil, dado que el próximo cruce será contra un equipo de ese país, se encuentra la dificultad que tuvo River en su historia. Apenas ganó el 39% de las series. De 23 cruces, superó 9 y cayó en 14. Con Gallardo tiene el 100%. Es cierto, apenas fueron dos los enfrentamientos (con Cruzeiro en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2015 y con Chapecoense en la Sudamericana de ese mismo año) pero los superó ambos. Y ahora, ante Gremio, el Muñeco va por más historia. Los números lo respaldan para intentar llegar a otra final continental.