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miércoles, 12 de diciembre de 2018

GALA DEL DEPORTE PREMIA A LOS MEJORES DE 2018


Círculo de Periodistas Deportivos entrega este jueves el Atleta del Año



Con la presencia de diversas personalidades del deporte venezolano, se realiza el encuentro de fin de año del deporte nacional  

CARACAS 12-12-2018 | El Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela reúne este jueves 13 de diciembre a diversas personalidades del deporte nacional de todos los tiempos, para hacer entrega de los premios Atleta del Año 2018, en el marco de la Gala del Deporte a realizarse en Caracas. 
Será la oportunidad para homenajear a quienes fueron favorecidos en la elección promovida por el CPD en este cierre del año 2018 entre comunicadores sociales especializados en la fuente deportiva, y que terminó por favorecer a la pesista y medallista de oro de los Juegos Olímpicos de la Juventud, Khaterin Echandía, y al grandeliga y Novato del Año en el mejor béisbol del mundo, Ronald Acuña Jr. 
También serán objeto de reconocimiento la halterofilia nacional, que arrasó en la elección con los premios Entrenador del Año, en la persona de Carlos Pinto, Entidad Deportiva del Año, que recayó en la Federación Venezolana de Pesas, y Dirigente Deportivo del Año, que fue para Luis Seijas, presidente de FevePesas. 
La Vinotinto del Baloncesto recibirá el premio como Selección del Año 2018 y Guaros del Lara, el de Equipo Profesional de Baloncesto. 
En tanto, Empresas Polar recibirá su galardón como Empresa deportiva del Año, en reconocimiento a su contribución al movimiento deportivo venezolano. 
Unos 103 comunicadores sociales pertenecientes al CPD e invitados por su junta directiva participaron en la selección de este año. 
En 2016 y 2017, los ganadores del premio fueron el grandeliga José Altuve y la atleta Yulimar Rojas. 
Una elección reñida
Acuña Jr. se impuso en la elección al futbolista y Jugador Más Valioso de la Major League Soccer, Josef Martínez, quien también recibió un fuerte respaldo entre los participantes de la selección del CPD. “El de La Sabana” totalizó 863 puntos, con 65 votos para el ganador, 24 papeletas como primer finalista, seis al segundo lugar, tres al tercero y uno al cuarto. Martínez cerró con 602 unidades. 
Echandía, en tanto, superó cerradamente al también pesista Julio Mayora. La gran promesa de la halterofilia nacional obtuvo 607 unidades, con 35 papeletas a la posición de honor, mientras que su colega finalizó con 537 puntos, 30 votos al ganador. 
Acuña Jr. y Echandía reciben el testigo de José Altuve y Yulimar Rojas, ganadores de las últimas dos ediciones del premio. El Atleta del Año se entregará el jueves 13 de diciembre, en Caracas.
En el proceso de selección, participaron 103 periodistas y comunicadores sociales especializados en la fuente deportiva. El proceso asigna 10 puntos por cada voto al ganador, ocho al atleta nominado como primer finalista, seis al segundo, cuatro al tercero, dos al cuarto y un punto al quinto.
Las pesas fueron las grandes ganadoras. Al reconocimiento a Echandía se unió el del entrenador Carlos Pinto, responsable junto a Henry Velásquez de los éxitos de esta disciplina en 2018, y quien fue reconocido como Entrenador del Año. También fueron elegidos Luis Seijas, presidente de la Federación Venezolana de Pesas, como Dirigente del Año, y ésta última Institución, como Entidad Deportiva del Año. 
El baloncesto también resultó favorecido en la elección de la prensa especializada con dos premios. El primero de ellos correspondió a La Vinotinto en su versión masculina, recientemente clasificada a la Copa del Mundo y co líder de las eliminatorias, que se impuso en la carrera por la Selección del Año a la Sub 23 del béisbol, medallista de bronce del Mundial de esa categoría. El otro galardón se lo llevó Guaros de Lara, campeón de la LPB, como Equipo Profesional del Año. El reconocimiento a la Empresa Deportiva del Año recayó una vez más en Empresas Polar, por su apoyo al deporte nacional. 
El Premio Atleta del Año es una creación del Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela, y se elige ininterrumpidamente desde 1944.

lunes, 10 de diciembre de 2018

EN EL MUNDIAL DE CLUBES RIVER ES LA AMENAZA OARA EL REAL MADRID

EL REAL MADRID LO ESPERA EN LOS EMIRATOS ÁRABES A RIVER PLATE


El conjunto bonaerense, recién proclamado campeón de la Libertadores, solo se cruzaría con el equipo blanco en la final del torneo, que se disputará en los Emiratos Árabes Unidos


River Plate ha conseguido este domingo su billete para el inminente Mundial de Clubes de la FIFA, a disputarse en Emiratos Árabes Unidos, tras  proclamarse campeón de la Copa CONMEBOL Libertadores imponiéndose a Boca Juniors (3-1) en el partido de vuelta de la final, jugado en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
Así, River completó un cartel que ya contaba con el Real Madrid (España), el CD Guadalajara (México), el Team Wellington FC (Nueva Zelanda), el Esperance Sportive De Tunis (Túnez) y el Kashima Antlers (Japón) junto al anfitrión, el Al Ain FC.
El equipo bonaerense, después de ganar a su vecino en  una final interminable y con cambio de continente incluido, accederá directamente a las semifinales de un 'Mundialito' que se celebrará del 12 al 22 de diciembre.
River, que tras haber sumado la cuarta Libertadores a su palmarés, irá por el lado del cuadro opuesto al del Real Madrid. De esta manera, los 'millonarios' evitarían hasta una hipotética final al vigente poseedor del título de la UEFA Champions League.
La final se disputará el 22 de diciembre (17:30, hora española) en Abu Dabi y para llegar a ella el equipo de Santiago Solari deberá superar en las semifinales al ganador del duelo de cuartos entre el  Kashima Antlers y el Chivas Guadalajara, que jugarán el 15 de diciembre en Al Ain.

River, como campeón de la Libertadores, se enfrentará al ganador del partido Esperance de Túnez contra el que gane en el primer partido del Mundial de Clubes en el choque Al Ain-Wellington.

GALLARDO SIGUE EL FRENTE DEL MILLONARIOS



Rodolfo D'Onofrio les confirmó a los hinchas de River la noticia más esperada

El presidente del club disfruta de una nueva consagración bajo su mandato.

Parece difícil, a esta altura de un lunes que para los hinchas de River es una continuidad de la gloria, que haya alguna novedad que pueda agrandar todavía un poco más su felicidad. Y sin embargo, esa situación es posible.
Desde Madrid, donde el plantel se prepara para viajar a Abu Dhabi para ir en busca de más gloria en el Mundial de Clubes (un torneo que hasta ahora no pudo ganar ningún equipo argentino), Rodolfo D'Onofrio habló con radio La Red y les dio a los hinchas la confirmación más esperada.
"Gallardo va a continuar en River", afirmó el dirigente, que aprovechó para deshacerse una vez más en elogios al técnico campeón. Aseguró que el DT "prefirió no traer a muchos buenos jugadores para no perturbar al grupo, o a alguien que no sume como grupo". Y remarcó que "Gallardo no solo sabe de fútbol".
D'Onofrio contó además que al final del partido repitió con Daniel Angelici el abrazo que ya se habían dado antes del encuentro en un programa radial. "Le dije que sabía que uno de los dos iba a estar triste", aseguró.
Las palabras del dirigente se condicen con la mesura que mostró poco después de la consagración, cuando les pidió a los hinchas de River festejar pero dentro de la mesura. "Festejemos, pero con respeto", pidió D'Onofrio.
En la misma línea, esta mañana desde Madrid sentenció: "Hoy después de todo tenemos los mismos problemas". Imposible desmentirlo. Claro que los hinchas de River estarán de buen ánimo para afrontarlos por un tiempo largo. Sobre todo, sabiendo que su técnico más querido seguirá un tiempo más al frente de la ilusión.

EL MUÑECO NO SE IRÁ DE RIVER Maximiliano Benozzi



La intimidad del festejo inolvidable de River, y un encuentro misterioso con Marcelo Gallardo en la madrugada

Un grupo de hinchas tuvo una experiencia llamativa cuando vio al DT solo por las calles de la capital española

Federico camina por los pasillos del hotel Barceló Imagine de Madrid con un buzo de San Lorenzo. "Me hice cuervo por mi abuelo", cuenta. Está en Madrid porque le hizo un regalo a su padre, Miguel. Compró los pasajes y las entradas para estar en el Santiago Bernabéu. Es que su papá es fanático de River, como sus hermanos. Viven en Canadá hace 15 años, hacia donde se fueron tras la crisis económica del 2001 en la Argentina. Y aquí se encontraron con amigos suyos que integran la filial de River en Toronto y juntos estuvieron en la madrugada de este lunes en el Eurostars Tower Madrid, el bunker millonario en la capital española. Presenciaron allí el festejo de los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes. Y una vez que se fueron, se encontraron con alguien especial en las calles madrileñas.
Habían hecho no más de 100 metros desde el Eurostars Tower cuando de frente venía Marcelo Gallardo. Sí. El Muñeco había salido un rato de la atmósfera y estaba caminando en medio de la fría noche de Madrid. No es la primera vez que lo hace. En Japón, en 2015, contó que al no poder conciliar el sueño por el cambio horario, se iba a caminar. “Estoy pensando, muchachos”, les respondió, con un dejo de misterio, el técnico de River cuando los integrantes de la filial Toronto le preguntaron qué hacía allí. Gentilmente, se paró, dialogó un par de minutos y se sacó fotos con ellos.
¿Qué estaría pensando el Muñeco? ¿En su continuidad? El presidente Rodolfo D'Onofrio ya confirmó que seguirá. Alivio para los hinchas de River. Es que este proyecto va más allá de los resultados deportivos. Incluye la transformación en las Divisiones Inferiores del club, un aspecto clave y trascendental en el pensamiento del DT millonario. Seguramente, habrá salido a caminar para descargar las tensiones. Y tomarse un ratito de libertad en medio de la vorágine. O, tal vez, conociendo su estilo, seguramente ya estará pensando en el Mundial de Clubes. El Muñeco, convertido en leyenda tras esta final histórica en la que su equipo le ganó la final de la Copa Libertadores a Boca, es un animal competitivo que siempre va por más.
Un rato antes había formado parte, lógicamente, del festejo íntimo del plantel. Ni bien llegaron al hotel ingresaron al restaurante para cenar. A los jugadores allí los esperaban los dirigentes, allegados y familiares. También ex jugadores como Fernando Cavenaghi, Leandro Chichizola, Ramiro Funes Mori, Manuel Lanzini y Gabriel Mercado, quienes estuvieron en el Santiago Bernabéu. Y hubo una invitada especial: la Copa Libertadores. Colocaron el trofeo en una de las mesas.
Había emoción. Mucha. En Leonardo Ponzio y Jonatan Maidana, los referentes principales, que les pusieron el broche de oro a sus carreras. En los pibes, que se hicieron grandes de la mano de Gallardo. En los uruguayos, Mora y Mayada. En los colombianos, Quintero y Borré. En los que eran hinchas de chiquitos y cumplieron el sueño de vestir la banda roja de grandes, como Armani, Pinola, Enzo Pérez e Ignacio Scocco. En todos.
Y mientras degustaban milanesas, pastas, ensaladas y pizzas, el menú habitual posterior a los partidos, cantaban. “Señores, yo soy del gallinero, a River lo sigo a donde va...” Y algunas servilletas se movían en forma de hélice. Se paraban y se sacaban fotos con la Copa. La abrazaban, la besaban.
Y se acordaron del eterno rival, claro. Al que habían vencido en el Bernabéu. “Boca, Boca compadre, la c...de tu madre...Te c....en Mendoza, te c....en La Boca...te c....en la Copa, te c....en Europa”. Ese canto ya había estallado en el vestuario. Y se viralizó por las redes sociales con un live que hizo Lucas Martínez Quarta. Además, apuntaron al presidente de Boca. Y al de la Nación. “Angelici botón, Angelici botón, sos amigo de Macri, la p...madre que te parió”. Y también sonó: “Si querés dar la vuelta no te quedes con ganas, hay una calesita en el Parque Lezama”.
River disfrutó de una noche especial. La noche en que se convirtió nuevamente en rey de América. Luego de vencer a Boca, nada menos. Y se festejó de manera especial aquí en Madrid.

LOS DISTURBIOS FUERON EN BUENOS AIRES

Disturbios en Buenos Aires para dispersar a los violentos que celebraban la victoria del River

La victoria del River sí que ha producido incidentes violentos en Buenos Aires. A pesar de que en...



La victoria del River sí que ha producido incidentes violentos en Buenos Aires. A pesar de que en Madrid no ha ocurrido ningún incidente destacable, en la capital argentina la policía ha tenido que usar pelotas de goma y gases lacrimógenos para dispersar a los violentos que celebraban la victoria del River. Una actuación de algunos de los hinchas similar a la que obligó a suspender el partido en Buenos Aires.

domingo, 9 de diciembre de 2018

LA MUERTE RECUERDA EL DOLOR DE UNA NACIÓN Por Alfonso L, Tusa C.

  
José Castillo y Luis Valbuena

 La muerte de dos beisbolistas recuerda el dolor de la realidad venezolana.

       Ráfagas de escalofríos erizaron del más despiadado granizo mi conciencia. Empezaba a revisar las noticias en un cyber-café, cuando escuché a la persona del lado comentar los nombres de José Castillo, pelotero de varias posiciones, a quien apodaban “El Hacha” por su gran habilidad con el madero, quien esta temporada 2018-19 había alcanzado los mil imparables para convertirse en el octavo jugador en alcanzar esa marca en la liga venezolana de beisbol profesional; y Luis Valbuena también pelotero polivalente de gran poder al bate con destacadas actuaciones en LVBP y las grandes ligas, ambos integrantes de Cardenales de Lara, ambos fundamentales en la zona intermedia de la alineación, ambos con gran ascendencia en el dugout de los pájaros rojos. Cuando percibí las palabras “carretera”, “atraco”, “desgracia”, empecé a buscar en internet. Allí estaba de nuevo la cruda, cruenta y cruel realidad atenazando mis costillas hasta estrangularlas, la foto de ambos peloteros parecía enviar un mensaje de auxilio desde sus sonrisas enmarcadas en un campo de beisbol, ya no volverían a un diamante beisbolero, ya no volverían a ver a sus seres queridos, les habían quitado lo más esencial que posee un ser humano: la vida.
   Estuve un buen rato anestesiado, impactado, asfixiado por la noticia. Si, eso ocurre a diario en Venezuela, solo que hasta que nos toca de manera cercana (en mi caso, he seguido los deportes y el beisbol de manera tan obsesiva por tantos años que los atletas forman parte de una familia invisible que llevo en mis afectos), no terminamos de aterrizar en donde vivimos, en que degeneró el país que alguna vez fue, que Venezuela dista mucho de ser aquella de hace treinta, cuarenta, cincuenta años. Hacía unos instantes intercambiaba puntos de vista con un conocido acerca de porque no pensaba ir a votar en eso que llaman “elecciones” y pensaban efectuar el 9 de diciembre. En algún momento le escribí que saliese de su burbuja, que entendiera que Venezuela no es un país normal, que unas verdaderas elecciones necesitan de cierta cantidad de condiciones que aquí no existen porque desaparecieron bajo la gestión de veinte años de tiranía. Cuando me dijo que no ir a votar era dar un salto al vacío, lanzarse en los brazos de la guerra, que si yo sabía lo que significaba una guerra, le respondí: “Si por un momento te dignaras en buscar las cifras de muertos provocados por muchas guerras convencionales en mucho menos de veinte años, te vas a llevar muchas sorpresas al compararlas con los guarismos de niños, mujeres y jóvenes fallecidos durante estas dos décadas ante el hambre, la enfermedad y la inseguridad”. Quise seguir argumentando mi posición, de pronto sentí un calambre en el brazo derecho y respiré profundo.
   Entonces empieza una película en retrospectiva, los últimos momentos que se recuerda de los desaparecidos en vida, el dolor de los familiares, la desesperación de los compañeros de equipo, la tristeza de la directiva. En particular siempre sentí un gran respeto por ambos jugadores, tanto Castillo, como Valbuena siempre fueron peloteros que lo dejaban todo en el terreno, que en cualquier momento podían ganar un juego con el prodigio de sus bates y aunque su defensiva apenas rozaba el promedio, el empeño y el pundonor los llevaba a realizar jugadas relevantes al campo. En cualquier momento Valbuena podía acercar o poner a ganar a Cardenales con un jonrón y Castillo les podía entregar la victoria con un sencillo decisivo en el cierre del noveno inning. En la radio comentaban que en el último juego ante los Leones del Caracas, Castillo había bateado de 4-3 y en sus últimos dos juegos tenía seis imparables. El último turno de Castillo ante el incómodo Miguel Socolovich, se las ingenió para despacharle imparable al jardín izquierdo. Valbuena había bateado un rodado por primera para entregar el out en su inesperado turno final. Así de fugaz es la vida, así de atravesada puede ser la muerte, así de pronto te puedes quedar atónito ante las fauces de una realidad.
   Luego de terminar el juego Lara-Caracas, los peloteros se ducharon, se vistieron y se dispusieron a regresar a Barquisimeto. Algunos en vehículos particulares, la mayoría en el autobús del equipo. Castillo y Valbuena habían viajado con el tercera base Carlos Rivero en su camioneta desde Barquisimeto, para realizar unos trámites personales en la embajada estadounidense. Cuando se aproximaba la media noche, ambos peloteros subieron al asiento trasero de la camioneta. Tanto el chofer como Rivero se ajustaron los cinturones de seguridad. Castillo y Valbuena prefirieron ir sueltos ya fuese para reposar o conversar con más libertad. Salieron al frente de la caravana, detrás venían otros vehículos de otros peloteros y más atrás el autobús escoltado por oficiales de seguridad. Ya habían salido de la autopista regional del centro y se encontraban en la vía Yaracuy-Lara, lugar por demás recargado de amargas historias para quienes transitan las carreteras venezolanas, todas ateridas de huecos, todas invadidas de malandros. Un objeto de ciertas dimensiones aparece en la visual del chofer cuando era inevitable el impacto, los malandros cubren las piedras con telas oscuras a fin de sorprender al más atento conductor. La inercia del frenazo y la contundencia del impacto sacaron a la camioneta de la via. Castillo y Valbuena salieron disparados a través de las ventanillas y murieron casi instantáneamente al rodar por el descampado, quizás heridos por los vidrios, quizás desgarrados por objetos contundentes de la intemperie. Rivero y el chofer quedaron suspendidos de los cinturones dentro de la camioneta volteada.
    En medio de ese desespero, del dolor de sentir como perdían la vida, Castillo y Valbuena percibieron las sombras furtivas de varios elementos que les registraron los bolsillos y luego también se metieron en la camioneta para tomar lo que no les pertenecía, lo que los peloteros habían ganado con el sudor de  su frente. No puedo dejar de pensar en el título de una novela de Miguel Otero Silva: “Cuando quiero llorar no lloro” o en otra de William Faulkner: “Mientras agonizo”. También me viene a la mente una escena de la película “Ghost. La sombra de un amor”, cuando mueren el malandro de la calle y el de cuello blanco, entonces aparecen unos monstruos negros que arrinconan sus espíritus y los acechan hasta devorarlos.
   Minutos después llegaron los otros vehículos y el bus del equipo. La adrenalina más amarga y punzante inflamó los ojos de los compañeros de equipo. Todos gritaban y sollozaban los nombres de Castillo y Valbuena. Corrieron a auxiliarlos, pero era demasiado tarde, el bien más preciado de todo persona les había sido arrebatado por la violencia en otro episodio propio de veinte años de tiranía. Este tipo de suceso ocurre a diario en las carreteras y otros ámbitos venezolanos, y solo en casos como este, cuando se trata de personajes públicos, se conoce del hecho. Cuando los afectados son venezolanos comunes, toda la información pasa por debajo de la mesa entre el miedo de la autocensura y la conveniencia de la tiranía. 
   El laberinto emocional que han debido padecer los directivos del equipo, primero para informar a los familiares, luego para acompañarlos a la morgue a reconocer los cuerpos de los peloteros, es una geografía intrincada, tortuosa, desgarradora que nadie quiere transitar en ningún momento. Son punzadas lacerantes que tasajean tu alma en trocitos hasta inundar todo el cuerpo en llanto. Solo muchos minutos después recuperas un poco la calma, levantas la mirada, te imaginas lo que hubiesen deseado Castillo y Valbuena. Redoblas las palabras de aliento, los abrazos, el apoyo incondicional, aunque sabes que es un dolor muy grande que ni siquiera el tiempo aplacará. En su mente se borraron los dos próximos juegos de Cardenales de Lara, en ese momento no hay mente, no hay disposición, mucho menos ánimo para afrontar un juego de pelota.  Cuando los periodistas les preguntan si obligarán a los peloteros a viajar en el bus del equipo, responden con afirmaciones entrecortadas. Hay experiencias de equipos de futbol profesional atracados en el bus y dejados desnudos en medio de la vía. Quizás están más ganados para descansar en un hotel después del juego y emprender el regreso a casa al amanecer. 
   Valbuena venía de tener una temporada no muy buena con los Angelinos de Anaheim, aún así había devengado un buen salario como para no tener necesidad de jugar en LVBP. Desde el primer día de la temporada se presentó a las prácticas de Cardenales y anunció que iba a jugar porque quería ganar el campeonato para su equipo que no gana un título desde 2001 y ha perdido las dos últimas finales. Un gesto que muestra el cariño, el pundonor, la entrega del pelotero con su equipo de toda la vida. Hace poco lo vi conectar un jonrón ante el Magallanes justo en el inning siguiente de cuando los Navegantes se había ido al frente 2-0. Ese tipo de pelotero voluntarioso que puede levantar a un equipo con sus palabras y acciones en el terreno de juego.
   Castillo había llegado a Cardenales vía cambio en el período entre temporadas. Se ha dicho y contado muchas historias de él. Sin embargo cuando se habla con sus compañeros solo se escuchan palabras de agradecimiento, respeto y consideración por su responsabilidad, solidaridad y disposición a trabajar con los peloteros jóvenes. Recuerdo haber leído en el periódico alguna vez, que Castillo había salido del Caracas porque se atrevió a reclamarle a la directiva el despido de Henry Blanco. Así de consecuente con sus compañeros era.
  “Extrañaré la sonrisa contagiosa de Luis y su amor incondicional por sus compañeros y por supuesto la potencia de su bate”, dijo el manager de los Astros de Houston A,.J. Hinch en una declaración. “Fue una gran persona estando en nuestro equipo y también en otra divisa”.
   Valbuena bateó .226 con 114 jonrones en 11 temporadas con los Angelinos de Anaheim, Marineros de Seattle, Indios de Cleveland, Cachorros de Chicago y Astros de Houston.
   En LVBP bateó para .280, 197 carreras empujadas, 42 jonrones en 11 temporadas con Cardenales de Lara.
   Castillo jugó cinco temporadas con los Piratas de Pittsburgh, Gigantes de San Francisco y Astros de Houston. Bateó para .254 con 39 jonrones.
   En LVBP bateó para .303, 555 carreras empujadas, 90 jonrones en 19 temporadas con Leones del Caracas,  Bravos de Margarita, Caribes de Anzoategui, Tiburones de La Guaira, Tigres de Aragua y Cardenales de Lara.
    Luego aquel dolor traspasante, gélido, brutal que cruza las bases del cuadro interior del estadio Antonio Herrera Gutiérrez de Barquisimeto, las tribunas repletas y el alma en vilo, la alegría de ver a sus héroes estrellando la pelota contra la pared, trastocada por un nudo infinito en la garganta que revienta en lágrimas infinitas durante un inning interminable que arranca la piel y destroza  las costillas al comprobar con desolación el paso fúnebre de los ataúdes sobre las almohadillas que tanto recorrieron en tantas victorias cardenaleras.
   Tal vez una de las reflexiones más profundas la expresó el locutor Alfonso Saer en una nota: “Circulan por la memoria de tercera edad ráfagas de bonitos recuerdos, retozos vibrantes. Mi narración del hit 1000 de quienllamaban “el hacha”, y tantos jonrones --- siete este año --- del zurdo que estremecía los graderíos con sus tablazos ganadores. Cuando escriba el próximo lineup haré una pausa en los turnos del medio y me provocará colocar allí sus nombres, Luis y José. Alguien ocupará esas casillas, ley de vida, pero ustedes nos harán falta, mucha falta”.
  Un aficionado que fue al juego del jueves seis en el estadio de la UCV, dijo que había presenciado como Castillo, con ese carácter amistoso y humorístico, había visitado el dugout de su antiguo equipo (Leones) y por un momento le quitó el bate a Harold Castro, entonces le dijo: “Con este bate voy a dar mi hit 2000”.
Alfonso L. Tusa C. 08-12-2007.©

Fuentes:
Ex-major leaguers Valbuena, Castillo die in Venezuela crash. Fabiola Sanchez, Associated Press. Friday, December 7, 2018
   
Turno final. Deporte Larense. Alfonso Saer. 07-12-2018.

viernes, 7 de diciembre de 2018

LA FINAL DE LA LIBERTADORES CONVERTIDA EN UN SHOW Daniel Lagares / CLARÍN

River-Boca: el Bernabéu se convirtió en la vidriera ideal para el partido que todos quieren ver




Extirpada de Sudamérica, la definición de la Libertadores será el show futbolístico más atractivo del fin de semana en Europa y un escaparate de lujo para las joyas de los dos equipos.


Desde antes de que alguien pateara una pelota, desde antes de que los tiempos fueran tiempos, desde antes que el antes, se soñó una final River-Boca. Una final como esta, de Copa Libertadores, superadora de aquella definición del Nacional 76 y de la reciente Supercopa. La mejor propuesta, en el mejor escenario, el Santiago Bernabéu, la casa del Real Madrid.
El glamour de la Champions, tan prolija, tan perfecta, no proporciona el barro pasional de un River-Boca, aún con esas manchas irracionales de gases pimientas y lanzamientos de cascotes. A los ojos europeos la llegada del Superclásico es una suerte de circo ambulante trasplantado, algo de barbarie primitiva que la civilización toma prestada de la cantera sudamericana su duelo más imponente. Pasado el pecado de la suspensión en el Monumental, barrida la mugre bajo las alfombras, la Conmebol ofrece su materia prima en estado puro. ¿Que mejor que el Bernabéu como pasarela?
Si todo lo que pasó desde que el bus de Boca dobló en Libertador hacia la diagonal de Lidoro Quinteros no fuera suficiente, por premeditación o simple azar, los planetas alinearon al River-Boca para ponerlo en el centro del universo futbolero. Que Brasil, que Medellín, que Miami, que Doha... Al fin, alguien aún no identificado debidamente mostró los billetes para traer a Madrid a las dos poderosas fuerzas en pugna. Luego, este fin de semana, el cronograma europeo abrió paso y dejó el camino libre. Atlético contra Alavés y Barcelona visitando a Espanyol en el derby catalán va el sábado y el Real juega en casa de Huesca el domingo y al mediodía, bien lejos. La Premier ofrece solo Newcastle-Wolverhampton. El PSG de los millonarios qataríes postergó con Montpellier y de los seis partidos de la Serie A sólo se destaca un devaluado Milan-Torino.
Es así, River-Boca tiene todos los ojos del mundo encima.
No por dicho o sabido hay que obviarlo. Habrá un ganador. Un campeón. Y el campeón se va a Abu Dhabi al Mundial de Clubes donde previsiblemente enfrentará a Real Madrid en la final. Otro atractivo para los españoles pendientes del clásico argentino de extramuros.
Hay tanto en juego y tanta confianza en los dos campamentos que tanto River y Boca tienen previsto regresar a Buenos Aires lo antes posible luego de sus 90 (o 120 y penales) minutos en el Bernabéu en vez de emprender el viaje lógico hacia el Golfo Pérsico. Allí el campeón jugará el 18 y la final será el 22. Pero prefirieron “volver a casa” a darse el baño de multitudes de los festejos y después volar al Mundial. La ministra Patricia Bullrich deberá ser buena organizadora de esa fiesta.
Gallardo dijo que evaluará su futuro a fin de año. Amo inoxidable de River, una derrota no lo condenará en absoluto delante de sus hinchas. Un triunfo obligará a comprar bronce para la estatua. Es muy probable que Guillermo ponga fin a su etapa en Boca. Ganó dos títulos locales, la Copa sería broche de oro, si cae el lugar común. Tampoco una caída en el coliseo de la Castellana devaluará el afecto de la gente de Boca. El Mellizo fue, además, jugador de una época brillante. Naturalmente, ninguno entrega la derrota. Y menos los jugadores que, además de la gloria y el amor eterno ponen en juego su futuro. Algunos tendrán sobre sí la mitad de los poderoso clubes europeos. Exequiel Palacio, de quienes se afirma que ya “es” del Madrid, Martínez, Borré, Barrios, Pavón... Podrían añadirse apellidos a la nómina.
La pregunta del millón es a quien beneficia la “neutralidad” del Bernabéu, una especie de caja, parecida a la Bombonera, de tribunas altas y empinadas. El aliento sostenido que no suele tener el Madrid será un espectáculo en sí mismo para los casi 85 mil asistentes posibles. River perdió la localía y tiene derecho a sentirse perjudicado. ¿Será tan así? A veces la presencia de los propios es una presión añadida. No podrá celebrar en casa pero amortiguará el dolor de la derrota, si es que cabe. ¿Lo beneficia a Boca no ir al Monumental? Otra pregunta del millón. Jugado lo jugado, no deberá soportar la celebración ajena como si fuera Núñez. Y una Copa Libertadores se festeja en cualquier parte. Y el Bernabéu es algo más que “cualquier parte”.
Aunque River es, técnicamente local, será visitante. A los hinchas de Boca les darán la tribuna del Fondo Sur que da sobre la calle Concha Espina. Para quienes sigan la TV, “a la izquierda de la pantalla” como decía hace siglos un antiguo relator. El Fondo Norte, sobre la calle Salgado, para River. Y todo bajo la vigilancia de un operativo cuyas características definitivas recién se conocerán hoy.
Será especial. En España no suele haber presencia de visitantes. Se reducen a no más de mil en los clásicos más sonados y por lo general no hay más de 2.000 agentes en esos partidos. No será el caso. Y no es seguro que revelen cuánta policía estará afectada. Vaya una prueba de lo que será: la prensa deberá pasar tres controles antes de acceder al estadio.
Y por supuesto, también la atención estará en los barras. Hasta ahora no se los advirtió en Madrid, pero que van a estar, van a estar. Dependerá de ellos, también guardarse sus modus operandi para terrenos más conocidos, permeables y flexibles...
Cada ladrillo del Bernabéu habría que agradecérselo a Di Stéfano. Lo saben los madridistas como saben que es una gloria de River como jugador y técnico. Y que también fue campeón cuando dirigió a Boca. Otra vez, River y Boca en caminos paralelos, en el estadio que de alguna manera, también les pertenece. Es que esta historia de River y Boca viene de antes de la historia, antes de que los tiempos empezaran a ser tiempos.
¿Qué mejor, dadas las condiciones, que se encuentren aquí?