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sábado, 13 de junio de 2020

FÚTBOL A DOS METROS Por Edgardo Broner




Edgardo Broner

Edgardo Broner es autor de los libros Fútbol Pensado, La Copa del Mundo Nuevo y Gol de Venezuela, coautor de cuatro Guías de los Mundiales, editor de contenidos de Historia de la Copa América y Copa Libertadores 1960-2010. Es Magister en Ciencias de la Computación, periodista y educador. Nació en Buenos Aires y residió durante 30 años en Caracas. Cubrió todos los Mundiales de Fút- bol desde Italia 90 y creó las Olimpíadas de Fútbol y Matemática.
Contacto: futbolpensado@gmail.com Twitter: @ebroner
@ Edgardo Broner, 2020 Todos los derechos reservados.
Diseño: Jorge Curci


Hoy por fin vuelve el fútbol. Los televisores del país y de todo el continente se encenderán con la ansiedad de tanta espera y habrá algunos testigos privilegiados en las tribunas que representarán a millones. Con frases así, los medios anunciaban desde temprano que el deporte había encontrado su espacio durante la pandemia.
“Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando tu retorno, querido fútbol, volviste con la frente marchita, cantando así como la cigarra después de un año bajo la tierra. Todo indicaba que íbamos a tener que esperar mucho, mucho, muchísimo más, pero con algunos cambios reglamentarios menores, la pelota comenzará a rodar en el verde césped dentro de pocos minutos”, emocionaba la voz del relator. Se acercaba el partido que iba a cerrar el parén- tesis impensado y era en Buenos Aires, la ciudad que tam- bién albergó la primera Copa América en 1916.
La salida de los equipos a la cancha comenzó más tem- prano de lo habitual. Los jugadores fueron apareciendo de a uno y se acomodaron en distintos sectores del campo, alejados entre sí, lo que dio tiempo a que las hinchadas co- rearan el nombre de cada protagonista, sin que hiciera falta un anunciador que los presentara como en el básquet. Al- gunos sintieron el afecto musical por primera vez.
Los hinchas se ubicaron en las tribunas de atrás de los arcos, con mucho espacio entre sí, cumpliendo con todas
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Fútbol a 2 metros: un superclásico en cuarentena
las normas sanitarias. Pese a la comodidad ofrecida, varios eligieron pararse en los paravalanchas, cantando como si los rodeara una multitud para seguir sus compases.
La primera luz
Dos semanas antes, en Todo Fútbol ya no sabían qué inventar para llenar el espacio del programa radial de cada tarde. El viejo mecanismo de abrir las líneas para que los oyentes dijeran lo que se les ocurriera lo estaba tornando repetitivo y aburrido, por más que de vez en cuando apa- recía cierto comentario interesante.
-Hola, me llamo José Bernardo Gauss y considero que se puede volver a jugar al fútbol en pocos días con un leve ajuste a las reglas del juego.
Nadie le prestaba mucha atención, hasta que le contestó Carmelo Lorenzo, con su emblemática voz grave.
-Estimado amigo, todos sabemos que los partidos han sido postergados sin fecha como lo han manifestado tanto la Fifa como la Conmebol y las distintas federaciones de los 583 países que conforman el planeta fútbol. Hay mu- chos oyentes en espera, por lo que le agradeceremos si re- dondea brevemente su propuesta, aun sabiendo que toda reanudación del deporte más popular es inviable por el mo- mento.
-¡Cómo no! -respondió Gauss sin acusar el apuro-. Se
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trata de una modificación menor a las reglas que indique que ningún futbolista podrá estar a menos de dos metros de otro.
-Muy ocurrente, señor, pasemos al siguiente amigo oyente, porque el tiempo es tirano en radio, aunque el lado bueno de esta cuarentena es que podemos compartir horas con nuestra querida audiencia, ya que no se nos ocurre qué más decir...
-Espere un instante, Carmelo. Me gustaría que el señor explicara más esa idea de los dos metros –se atrevió el ve- terano comentarista Enzo Blanco, pese a la mirada agresiva del conductor.
–Si siempre se mantiene la distancia de 2 metros, como excede en algunos centímetros las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, no habrá posibilidades de contagio. Se jugará de otra manera y dependerá del in- genio de los estrategas y los futbolistas la forma en la que afronten este desafío nuevo, pero así podrá volver el fútbol, sí, volver a jugar a lo que más nos gusta, tan pronto como se quiera.
–Así no se podrá ni empezarrrr el parrrrtido, imagine el saludo inicial o las fotos de los equipos –comentó con sorna el líder del programa.
Gauss no se intimidó.
–Si bien esos aspectos previos son prescindibles, podrán
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realizarse sin inconvenientes. Se colocan en fila como lo hacen habitualmente los 22 jugadores y el equipo arbitral, solo que separados por 2 metros de distancia.
–Así no alcanzará toda la cancha, jojojo.
–Suponga que consideramos que cada jugador tenga un metro para ocupar, que es más de la realidad. Hasta po- dría estar el equipo arbitral completo, incluyendo al cuarto. Son 26 personas con un metro para que cada una esté có- moda y a 2 de distancia de los más cercanos. ¿Sabe cuánto mediría esa línea?
–No sé, supongo que como 500 metros.
–Entre los 26 protagonistas habrá 25 espacios libres, ¿verdad? Si cada espacio entre ellos es de 2 metros, van 50. Más otros 26 que suma cada metro ocupado por ellos, da 76. Más corto que cualquier cancha de clubes profesiona- les.
–Pero después empiezan a saludarse y se arruina todo.
–No hace falta. Tomemos el ejemplo de Japón, que nos ha enseñado tantas cosas. Los jugadores girarán 90 grados de manera que miren hacia sus rivales y harán una leve re- verencia, lo que resultará una señal de respeto previa a un partido que se sabe que no tendrá roces. Y el que quiera podrá pronunciar “Arigato gozaimas”, de manera de sentir más profundamente la ceremonia.
–¿Y la foto?
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–Menos problemática todavía. Seis parados, mante- niendo esa distancia, y cinco agachados dos metros más adelante. Se lo dejo para que usted o el oyente que quiera hacerlo calcule en cuántos metros cuadrados se podría armar el equipo para la foto sin inconvenientes. Con un fo- tógrafo alcanzará, pero si son varios, será cuestión de que también mantengan la distancia. Seguramente usted como relator no podrá utilizar más la expresión “un ejército de reporteros gráficos”, pero acá se trata de jugar al fútbol, no de un concurso de fotografía.
–Muy simpática su propuesta, Guzmán. Algún físico nuclear de los que nos escuchan podrá intentar resolver lo de la foto. Lamentablemente tenemos que terminar porque ya es la hora del noticiero con las tablas de posiciones del virus en el país y el mundo.
–Disculpe, amigo Gauss, por favor no corte que segui- remos por línea privada – agregó el comentarista Blanco, quien intuyó que había algo más que interesante en el plan- teamiento.
Lo miran por TV
“Pepe, te llaman”, avisó Rita, que estaba cebando mate. El teléfono fijo, un objeto en extinción, había sonado des- pués de mucho tiempo. Era de aquellos de color negro, des- cascarado, que en la casa nunca se habían preocupado por
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cambiar.
– Sr. Gauss, tengo el gusto de presentarme. Mi nombre
es Tony Connection, soy el productor principal del gran programa de televisión “Siete cracks a la vez”, que segura- mente habrá visto más de una noche por nuestra cadena Deportes Sports.
–Mucho gusto.
–Ayer lo escuchamos por radio y nos interesaría invitarlo a nuestro programa para que nos cuente su idea. Tenemos que resolver cómo ponerlo al aire; podría ser con imagen para que lo conocieran millones, si usted tuviera Zo-om (lo pronunció en dos sílabas enfatizando las “o”) o tal vez wasap, aunque le aclaro que me resulta espectacular cómo se escu- cha por este teléfono fijo, como un cañón.
El programa lo abrió Pocho Lamberti con el acostum- brado “Señoras y señores, salgamos a la caaanchaaa, bien- venidos a otra edición de Sieeeetee crracks a-la-veeezzzzz”, mientras todos los demás saludaban estruendosamente, bromeaban sobre cortes de pelo y la ropa que lucía cada uno, con leyendas en la pantalla que mencionaban la sas- trería responsable. Lo único claro en medio del batifondo.
–Hoy tenemos un invitado especial, un amigo con una idea revolucionaria que puede permitir que vuelva el fútbol muy, pero muy, pero muy pronto.
Entonces comenzaron a superponerse expresiones es-
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truendosas de los siete tratando de que prevalecieran sus voces, entre las que apenas se pudieron entender algunas palabras como público, cancha, barbería, transmisiones, viáticos, play, árbitros, VAR, Maradona, Messi, Riquelme, Gallardo, Qatar, televisión, pizzería, cumbia y volveremo.
Recién sobre el cierre del show, Lamberti le hizo la pri- mera pregunta al invitado: “Amigo Pepe, ¿Los jugadores usarán barbijos, tapabocas o algo así en los partidos que usted propone?”.
Tras un minuto de voces mezcladas a gran volumen, hubo un instante de tregua para que Gauss respondiera. “Por supuesto, es un requisito indispensable y no usarlo por un instante causaría una tarjeta amarilla. Tiene un lado sa- nitario y otro comercial. Ya los protagonistas no tendrán que taparse la boca como hacían a cada rato para que no les pudieran leer los labios por televisión. Y los clubes ten- drán un beneficio adicional ya que el barbijo, con los co- lores de su camiseta, permitirá un espacio más para ofrecer a los patrocinadores, con el extra de vincularse a una reco- mendación tan importante de salud”.
Gauss estuvo tentado de plantearles un desafío sobre cuántos barbijos serán necesarios como mínimo para los protagonistas de un partido, sabiendo que debían usar otros para el segundo tiempo, pero con el ruido de tantos voci- ferando entre cuestionamientos, incredulidad, un cantito
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sobre que el barbijo de nuestro equipo se tiene que trans- pirar y alguna posible aprobación, apenas pudo asomar el mensaje más importante: “La clave es que ningún jugador podrá estar a menos de 2 metros de distancia de otro a lo largo del encuentro”.
Con la imagen de las siete celebridades en una cancha, Pocho cerró el espacio con su estilo habitual: “A nombre de los barbijos oficiales de Qatar 2022, las nuevas pelotas enjabonadas de la Copa América y el delivery de Sushi de los Juegos Olímpicos, nos despedimos hasta mañana a la misma hora y por la misma señal con, a ver toooodas las voces toodas juntas...: ‘Sieeeetee crracks a-la-veeezzzzz’”.
La pantalla lucía el zócalo “Vuelve el fútbol en la Ar- gentina” e inmediatamente comenzaron a aparecer anun- cios de los revendedores de entradas.
Moliendo café virtual
Pepe siempre había tenido facilidad con los números. No la aplicaba casi en su trabajo de bibliotecario, pero sorprendía a sus compañeros y a los clientes con algún acertijo o por la velocidad con la que calculaba. El fútbol marcó su vida desde las transmisiones de radio que sonaban en su casa cuando era bebé, los partidos en la calle de niño y las idas a la tribuna todas las semanas, primero con su tío, luego con el grupo de amigos que cada jueves se encontraba en el café del barrio.
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En esas charlas surgían las ideas más inesperadas. Cuando se declaró la cuarentena, Cholo, un eficiente técnico de sonido, les organizó el café virtual y en ese ámbito Pepe empezó a elucubrar la idea del fútbol a 2 metros, con el en- tusiasmo de todos como gran aliado para que volviera a dar vueltas la pelota. En la mesa participaba Marcos, que quienes lo conocían del fútbol no imaginaban que era ve- terinario. Así que la complicidad de los muchachos tenía un aval de salud que fue envalentonando la propuesta.
–¿Por qué no se va a poder jugar al fútbol si se siguen las normas de la OMS? –abrió la charla virtual Pepe y en los cuadritos de la pantalla se veían las caras de sorpresa de los amigos. Respetemos la distancia social como regla y lo demás se podrá ajustar– redondeó.
–¿Cómo vas a jugar manteniendo la distancia si el fút- bol es roce, disputa, contacto?– retrucó Félix, que era el cuestionador de la barra, al que no lo convencía ningún jugador de su equipo.
– ¿Y cómo nosotros estamos ahora viviendo metidos en nuestras casas si la vida es abrazos, besos, empujones, corridas? Llevemos esta experiencia al campo de juego también –enfatizó Gauss con una convicción que empezaba a contagiar.
Fue contundente la respuesta de Numerito. Le habían puesto ese apodo cuando descubrieron la existencia de Carl
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Friedrich Gauss, uno de los grandes matemáticos de la his- toria. Incluso pensaban que había algún parentesco. La ha- bilidad para los cálculos que tenía Pepe podía estar en sus genes. Él mismo se entusiasmó cuando encontró en su tra- bajo el libro “El príncipe de las Matemáticas” que contaba maravillas de Carl y pasó semanas leyendo su disertación sobre el Teorema Fundamental del Álgebra.
Cuando vio que los micrófonos de los amigos seguían apagados, con el ícono de la banda roja atravesada, remató la idea rescatando el fútbol de medio siglo atrás.
–Durante años escuchamos que el Mundial más espec- tacular fue el de México 70, con el equipazo de Jairzinho, Gerson, Tostao, Pelé y Rivelino. En este encierro en mi casa aproveché para ver los videos. Noté que el 90% del tiempo los jugadores recibían la pelota y nadie los marcaba, todos observaban desde lejos. En el 10% sí había patadas y dis- putas, sobre todo en los de Uruguay. Pero durante casi todos los partidos se jugó al fútbol con distanciamiento, sin ima- ginar lo que hablaríamos 50 años después.
Su euforia fue creciendo y agregó otro dato fuerte a su disertación.
–En los Mundiales de esa época participaban nada más que 16 equipos y solo había 32 partidos. ¿Saben cuánto tiempo jugaron con distanciamiento? Calculen, 81 minutos x 32. Eso da 2.592 minutos. Es decir 43 horas y 12 minutos.
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Y sin contar el tiempo adicionado ni los suplementarios como aquel de Italia 4 Alemania 3, que nos quieren vender como espejitos. Casi dos días continuados del momento cumbre, el más brillante de la historia de este deporte, fue de fútbol a 2 metros de distancia. Podemos hacerlo ahora, con toda la evolución tecnológica y con todas las precau- ciones para la salu...
Y se silenció el micrófono de Gauss, su imagen se con- geló y desapareció de las pantallas. Se había caído su co- nexión a internet.
Los amigos se miraban desde los cuadritos del Zoom, primero sin decir palabra. Después Cholo acotó. “Sí, ese fue el Mundial de Beckenbauer, Teófilo Cubillas, Mazurkiewicz, Pedro Virgilio Rocha, Gerd Müller, Bobby Charlton, la ata- jada famosa de Banks a Pelé, Facchetti, Riva, Mazzola. Marcó una era porque fue la primera Copa del Mundo que se transmitió por satélite a todos lados. A lo mejor ahora empieza otra era con la idea de Pepe”.
–Algo de razón tiene –confirmó Marcos
–Pero, ¿quién le hará caso?, sabemos cómo son los di- rigentes – volvió a dudar Félix.
–Si la idea sirve para que vuelva el fútbol y puedan co- brarles a los de la televisión, a los patrocinadores y a los socios, lo van a estar buscando desesperados –retrucó Cholo.
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–Aunque la idea después se la roben y le pase como al húngaro Ladislao Biro, que inventó el bolígrafo. Fue una revolución para la época y terminó pobre –agregó Félix para no abandonar sus dudas.
Al fondo de la red social
La cuenta de tuiter @pepegauss estaba casi en desuso. La había abierto más que nada para leer lo que se decía en el mundo del fútbol y sobre todo de su club querido. Tenía como seguidores a los amigos del café, un primo y algunos robots. En la misma noche del programa de televisión se sumaron otros 20 mil. Y Cholo lo alentó para que escribiera algo.
“El fútbol a 2 metros permitirá que vuelva la alegría a las canchas tan pronto como querramos”, tuiteó Pepe y agregó el hashtag #FutbolA2metrosYa, que explotó en pocas horas.
“Por favor sígueme @pepegauss para enviarte un DM”, se repitió decenas de veces desde cuentas de periodistas, empresarios, agentes, representantes, entrevistadores nar- cisistas de Instagram, youtubers, marcas deportivas, hackers y dirigentes, mientras los hinchas volcaron en la red su an- siedad por el regreso del fútbol, alentándolo, viralizando el #FutbolA2metrosYa.
Habló primero con los amigos del café y pensaron que
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sería bueno parar el balón para conversar con un director técnico y un árbitro. De esa manera lograrían atar algunos hilos más antes de responder al aluvión, que seguía cre- ciendo. Repitieron que era como una bola de nieve, aunque ninguno de ellos había tocado cristales de hielo fuera de sus heladeras.
Pese a la cuarentena, en la puerta del edificio donde vivía Gauss estaban estacionados varios móviles de los ca- nales de televisión y una serie de reporteros que se mezcla- ban con personajes intrigantes del deporte, siempre cuidando la distancia social. A Numerito le preocupaba que se abalanzaran cuando apareciera. Por eso decidió no aso- marse hasta que terminaran las consultas, no obstante el insoportable sonido del timbre repetido. Había que redon- dear muy rápido las ideas.
Toques técnicos
Xabier Artiles era un árbitro vecino del barrio que en una época había dirigido en la liga local cuando Cholo, Pepe y Marcos jugaban en el Atlético. Era inflexible y los equipos solían terminar los partidos con 2 o 3 jugadores menos. Ahora estaba en el nivel más alto del profesiona- lismo, por lo que nunca hacía declaraciones, pero no le es- capaba a la charla entre amigos, sabiendo que nada de lo que se hablara iba a trascender.
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Prefirió que el Zoom fuera sin su imagen y que se usara la última versión que requería password. Se conectó tras su entrenamiento diario corriendo entre los muebles de su living y le pareció interesante la idea. Pepe le explicó que cualquier jugador que acortara la distancia de 2 metros sería amonestado, lo que generó un debate sobre cómo medirlo. La idea original era un sistema de cámaras que lo detectara, como cuando se muestran las distancias al arco o cuando se evidencia que en las barreras nunca se cum- plen los 9,15 m.
El juez dijo que sus colegas están acostumbrados a per- cibir la distancia a ojo y tienen buena práctica para ello. “A veces cobran penales por acciones fuera del área, las que siempre se recuerdan, pero en la mayoría de los casos aciertan. Ayudaría pintar el campo con líneas a 2 metros de distancia, a lo largo y a lo ancho. Y coincido en amo- nestar de entrada sin una advertencia previa”.
Otro tema era dónde ubicar al árbitro para que él tam- bién mantuviera la distancia. Podía ser una garita de 3 me- tros de altura en el centro del campo o desde afuera, como en el VAR. “Me gusta la garita”, se emocionó Artiles, pen- sando en la presencia cercana a los futbolistas con un con- tacto más personal para mostrarles una tarjeta o advertirlos. Los asistentes podrían estar en la primera fila de la tribuna lateral de su lado, bastante más adelante que
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los suplentes.
“Pero hay que tener en cuenta otros factores”, acotó el
internacional haciendo una pausa que generó una intriga tensa. “El buen árbitro debe estar cerca de la jugada, bus- cando el mejor ángulo para observar las acciones; eso le da credibilidad. En las faltas fuertes hay que acelerar para llegar al lugar, imponer presencia y controlar la situación”. Analizaron que la garita fuera móvil, lo que se descartó porque algunos no sabían manejar, agregar un chofer era complicado y había un alto riesgo de atropellar a un juga- dor. Un dron resultaba la mejor alternativa para tener el ojo cercano a las acciones, pero mientras tanto se iba a comen- zar con una solución simple: binoculares más una linterna láser que proyectara esa presencia, casi intimidatoria, sa- biendo que difícilmente iba a haber peleas, ya que el solo acercamiento causaría una amonestación.
Claudio Garnica, un educador más allá del campo de juego, era un DT amigo que había trabajado con las divi- siones infantiles y juveniles en clubes importantes. Coco había jugado en Newell s, donde conoció a varios entre- nadores actuales e hizo pasantías con Bielsa, Martino, Vivas, Berizzo, Bidoglio y Pochettino, por lo que entendía el pensamiento de sus colegas. Escuchó la propuesta y se preguntaba qué pasaría si un equipo colocara a todos sus jugadores en una fila a lo ancho del campo, de manera
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de cubrirlo y que nadie pudiera pasar sin acortar la dis- tancia obligatoria.
Gauss sacó la cuenta, dándole un metro a cada jugador y vio que ocuparían bastante menos. Les dijo a los demás que lo calcularan para ejercitar la mente. “Fíjense que serían 10 futbolistas, el arquero se quedaría en su lugar para que no le patearan al arco vacío desde la mitad. Pero pensemos un ajuste en este tema, porque podría convertirse en una trampa, una estrategia que conspire contra el espectáculo que queremos”.
Le contó a Coco la idea de aplicar el control del tiempo del básquet, recordando que en los comienzos de ese de- porte los jugadores de un equipo se pasaban la pelota du- rante un largo rato hasta que en 1954 apareció el límite de los 24 segundos en la NBA para tirar al aro o acabar con la posesión. En el fútbol había pensado en un minuto, dadas las dimensiones del campo; era cuestión de probarlo. Y que- ría compartirle las dudas de si además prohibir el pase atrás y que un futbolista no pudiera tener más de 3 segundos el balón dentro de un mismo recuadro de 2x2. “Esto me gusta, lo del pase en retroceso no, tal vez limitarlo a uno o dos, para no perder acciones como el centro atrás”. Le encantó el efecto de la chicharra cuando se acabara el minuto, sin imponerles a los estadios una pantalla que fuera mostrando los segundos restantes.
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Con las dos consultas, se sintieron convencidos de que el camino estaba casi definido. Pepe fue al baño, se cambió, le dio un beso a Rita y se asomó al balcón.
Puntapié inicial
La imagen de Pepe Gauss entre las macetas de su bal- cón, con una camiseta de fútbol roja y una gorra deportiva, apareció en la mayoría de los medios. La visibilidad de sus ideas generó múltiples llamadas entre dirigentes, empresa- rios, técnicos, poetas y futbolistas, haciendo sonreír al equipo de marketing de Puma, que hubiera tenido que pagar mucho para lograr tanta difusión.
La repercusión descomunal surgió en medio del con- flicto por la inconsulta decisión de la AFA de dar por ter- minados los torneos sin tener en cuenta a los jugadores, que se iban a quedar sin trabajo cuando ya no tuvieran po- sibilidades de conseguir otro. Los futbolistas habían sido los primeros en hablar con Pepe, que al escuchar al capitán de su equipo se conmovió casi tanto como cuando gritaba sus goles. Así que se abrió un paréntesis entre las partes, que ya iban a una mediación dificilísima. El diario depor- tivo local volvió a poner en la tapa a Gallardo y a Riquelme, palpitando un clásico inminente.
“Tenemos que hacer primero un partido de prueba”, des- lizó el presidente de un club grande cuando el resto de sus
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colegas se resignó a prestarle alguna atención a la propuesta. Estaban tranquilos con eso de terminar los contratos y no aumentar las deudas que ellos mismos habían generado desde hacía años, contratando con sueldos de muchos dóla- res a presuntas figuras que nunca figuraron.
–Hablemos con Zanetti para armar un partido benéfico. Puede invitar a las glorias que estén por acá, no corramos riesgos con nuestros players. Se vendería bien, colaboraría con una causa justa y destinaría un cierto porcentaje para los clubes más necesitados, como el nuestro –deslizó la- vándose las manos con alcohol en gel el vice del eterno rival.
–Los amistosos no le interesan a nadie. Que sea un clá- sico, de esos de gran rivalidad –terció el secretario con la imagen de fondo de una biblioteca donde se percibían las telarañas.
Y los dirigentes se movían en la disyuntiva de proponer que jugara su equipo el histórico partido y las dudas de si no iban a quedar en ridículo con el nuevo tipo de juego. Hubo mociones para Lanús-Banfield, Vélez-Nueva Chicago, Atlanta-Chacarita y Excursionistas-Defensores de Belgrano, hasta que el presidente de la Comisión de Finanzas hizo valer su voz, después de estornudar cubriéndose parcial- mente con el revés del codo.
–Lo ideal sería arrancar con un Boca-River, del que va
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a hablar todo el país, el continente y se va a televisar al mundo. Hasta tendríamos garantizado el mercado chino, que ya está recuperado.
La negativa contundente de los mandatarios de los dos equipos más populares se basó en el desgaste que genera cada enfrentamiento para sus hinchas y que altera a toda la nación, aun cuando les ofrecieron un árbitro conocido por asegurar empates. Luego se llegó a un cuarto interme- dio porque los demás insistieron que iba a ser un éxito co- menzar con tanta fuerza y se reabrió la posibilidad. Se designó una comisión para reunirse con Gauss y buscar una fecha inmediata para el partido, con la presión de ur- gencia de Agremiados.
Pepe ya había tenido que pagar una extensión del ser- vicio de internet en su casa. No le interesaba ganar dinero con su idea, se contentaba con que se volviera a jugar e ir con sus amigos otra vez a la tribuna, si bien sabía del ne- gocio millonario detrás. Como podía plantear alguna con- dición, puso el tema sobre la mesa del café virtual. “Que nos den entradas para todos los partidos, que nos incluyan en la Libertadores, que la ganemos, que no nos dirija más elquetejedi”. Todo tenía que ver con la pasión del hincha, aunque Rita se asomó por la cámara y sugirió que les pi- diera un contrato vitalicio como asesor de la AFA y que en el barrio se viera el fútbol gratis.
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Por fin se conectó al link donde esperaba el enviado de la AFA, acompañado por otros directivos que escuchaban en silencio.
–Estimado amigo, tenemos que hacer un planteamiento de los cambios reglamentarios a la International Board – comenzó poniendo piedras en el camino el vocero dirigen- cial. Como sabe, esto lo deciden los británicos en igualdad de votos con la Fifa, 4 y 4. Son muy conservadores y tardan mucho en reunirse. Sin embargo, sabemos que en la emer- gencia están atentos, como en la decisión de la Fifa de per- mitir 5 cambios por equipo en vez de 3.
–Fíjese que eso lo decidió la Fifa antes de llegar a la Ifab. Incluso la propuesta de la tarjeta amarilla por escupir no nos hará falta porque nuestros jugadores usarán barbijo y quien lo haga tendrá su propio castigo interno. Yo no me preocuparía tanto por esos ingleses, galeses, escoceses e irlandeses. Recuerde que en Estados Unidos definían los empates con aquellos shootouts y se los prohibieron recién después de varios años. Lo nuestro será temporal, hasta que aparezca la vacuna, aunque no descarto que este invento argentino se convierta en una nueva especialidad, que in- cluso podría aceptarse como disciplina olímpica. Y la Fifa agradecerá que se juegue cuanto antes, sin esos riesgos de los alemanes y otros en Europa –los dejó mudos Gauss.
Remató su discurso ofreciéndose a conversar directa-
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mente con Zúrich, seguro de que los iba a entusiasmar y darle forma mundial a su idea. En sus horas libres en la Bi- blioteca había aprendido inglés leyendo un diccionario. Igual sabía, por lo que Coco le había contado, que en la Fifa uno habla en su propio idioma y los traductores en línea lo llevan a los audífonos de cada uno en el suyo.
Tiempo de juego
Los equipos posaron para las fotos, tomadas con un gran angular, cerca del arco detrás del cual estaban sus res- pectivas hinchadas. En la imagen aparecieron varios de la tribuna en los espacios libres entre sus jugadores, sin el riesgo de los intrusos que antes saltaban al campo para eso. Tras el saludo con reverencias asiáticas, el juez con la más- cara oficial negra de tres capas de poliéster, llevando la lin- terna láser en el bolsillo de las tarjetas, subió a la garita. Se aproximaron los dos capitanes, cada uno en su lado del campo. En vez del sorteo con una moneda, que no se iba a ver, se efectuó un piedra, papel o tijera, que requirió tres intentos.
Los primeros minutos fueron de cautela e inseguridades en el campo pintado con cuadraditos de 2x2, desde que Tevez movió para Reynoso, mientras el resto daba pasitos observando con dudas hacia todos lados para no cometer la infracción de reducir la distancia obligatoria. Por fin Sal-
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vio se mostró y distrajo la marca, Buffarini vio un espacio para proyectarse, corrió y pateó desde muy lejos. Su tiro cruzado pasó como a 10 metros del arco de Armani, lo que generó el primer “uuuuh” del sector xeneize en la Cente- nario, no tanto por la posibilidad remotísima de que entrara sino por el reencuentro con las sensaciones de la cancha después de varios meses.
El murmullo combinaba las exclamaciones de los hin- chas presentes con el parlante de los socios. Para compensar de alguna manera a quienes tenían sus cuotas al día pero no podían asistir, se había pensado en las figuras de cartón que diseñaron los alemanes, pero a todos les pareció algo muy frío. Así que optaron por la aplicación de Bleco Ser- vice, una startup de futboleros de Avellaneda. Los micró- fonos de los celulares desde cada casa se conectaban sumando el aliento representativo de miles en los parlantes ubicados en la tribuna. La app incluso filtraba insultos y todo tipo de groserías.
Los primeros 20 minutos no entusiasmaron, entre la in- trascendencia de los pases, el apuro de los 3 segundos para salir de los recuadritos y que la chicharra iba a sonar si la posesión llegaba al minuto. Cada equipo ya tenía tres amo- nestados y eso se volvía una preocupación en los entrena- dores, sabiendo que los cinco cambios tenían que usarse sabiamente. “Había escuchado que los cinco cambios eran
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de tres jugadores y dos directivos”, comentó un tesorero suplente con alguna ilusión.
Gauss miraba con nervios su invento y aflojaba las ten- siones sacando cuentas. Con los nuevos 5 cambios en 3 momentos por equipo, se preguntaba cuál era el máximo de jugadores que se podrían cambiar en uno de esos mo- mentos, entre los dos clubes en total, si se usaban nada más que 5 paréntesis para modificaciones. Lo rodeaban y lo alentaban sus tres amigos con varias sillas vacías de por medio, Cholo tratando de resolver los desafíos de ingenio, Marcos como si supervisara cada detalle de salud, Félix con cara de que esto no iba a funcionar.
Los desinfectapelotas cumplían la misión de los mucha- chos en los alrededores del rectángulo, devolviendo los ba- lones ya bañados con lavandina y secados. Por sus trajes casi espaciales rígidos, algún hincha los bautizó Arturitos, por el robot de Guerra de las Galaxias.
La línea de cinco que plantó Gallardo cubría bien el ancho del campo, por lo que los disparos boquenses habían sido todos de lejos. Pero una subida de Montiel le dejó la banda libre a Fabra, que voló hasta el vértice del área grande sobre la línea de fondo, su centro fuerte rasante re- botó en Pinola y Armani llegó milagrosamente a desviar la pelota que estaba por entrar. El impulso del zaguero lo llevó a intentar despejar casi junto al arquero, por lo que cometió
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una infracción. Además de la tarjeta amarilla, se supuso que correspondía un tiro libre indirecto para Boca a 30 cen- tímetros de la línea de gol y un consecuente conflicto re- glamentario.
Entre las protestas de los técnicos y varios jugadores, el análisis de Enzo Blanco recorría un camino confuso: “Fí- jense, amigos, que si se pone alguien de barrera debajo del arco en el punto más cercano a la falta, evidentemente no se va a poder acercar alguien a patear. Si el defensor se corre para cumplir con los 2 metros, esa parte del arco que- dará desprotegida y nadie tendrá la posibilidad de tapar el tiro”. Le soplaron que era indirecto y acotó: “Aunque sea indirecto, si el shoteador se queda ahí tras tocar hacia un compañero será el gol de balón detenido más fácil de todos los tiempos, evidentemente”. En ese momento vio en su ce- lular un mensaje de su analista arbitral, que le recordaba que los indirectos a esa distancia se pateaban desde el borde del área chica.
Las dudas se disiparon cuando Nelson Cerbattana, desde la garita, señaló con su láser el punto penal. Se acercaron de ambos equipos a reclamarle y alcanzaron a oír “falta en el área es penal”. Encima mostró dos tarjetas más, entonces los estrategas mandaron a hacer trabajos precompetitivos a los suplentes en el pasillo de la platea San Martín baja. Pepe asintió aprobando la decisión arbitral, como se vio en la
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transmisión, desde su ubicación de bajo perfil en la Belgrano. La ceremonia del tiro de los 11 metros fue con el má- ximo cuidado de cómo moverse en caso de rebote, por lo que no se verían las habituales invasiones de área en masa.
El fuerte derechazo al medio de Carlitos, pocos centímetros debajo del travesaño, siguió con un festejo preparado en el campo propio, con Buffarini de guardia en el círculo central para evitar que continuaran las acciones. Tuvieron en cuenta la moderación que se había pedido, si bien los pasos de baile pudieron haber ofendido.
En las recomendaciones previas se recordó que el Pato Pastoriza, cuando era secretario general del gremio, había convencido a sus compañeros de no celebrar los goles por respeto a sus colegas con otra camiseta y también se contó que Arsenio Erico no festejaba cuando convertía un penal, solo le daba la mano al arquero, aunque ahora eso no se podía.
Gallardo hizo los dos primeros cambios y mantuvo a Pi- nola por la eficacia mostrada, pero tres minutos después el zaguero no sólo aceleró demasiado en una cobertura acer- cándose más de lo permitido a Salvio, sino que con el envión le metió un planchazo similar a aquel que recibió Benítez por la Libertadores 2018. Protestó ya que por algo así el bra- sileño Daronco ni le había cobrado falta, pero vio la roja di- recta, que Blanco calificó como una compensación histórica.
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Los cantos cruzaban de un lado al otro, respondiendo a la sugerencia de que no hubiera insultos en ese momento tan delicado. Se escuchó “Lavandina, lavandina, lavandina, lavandina, esta tarde desinfectamos otra vez a las gallinas” y “La Conmebol, la Conmebol, arregla todo con gel y alco- hol”, mezclándose las iniciativas de los presentes con los parlantes de los socios.
El tiro libre a cinco metros del área era tentador, así que se acercaron a la pelota Tevez, Reynoso y Campuzano, por lo que estos dos últimos fueron amonestados. Russo estaba por cambiar al colombiano, que protestaba lo que conside- raba una injusticia. Por más que el barbijo impedía identi- ficar algún insulto, no paraba de señalar con sus dedos índice y mayor en V que había mantenido los 2 metros, pero sus gestos lo traicionaron bajando el índice y quedaron 10 de cada lado. La barrera se armó como un triángulo, con 3 en primera fila, dos metros más atrás otros dos, cubriendo los huecos y uno detrás como un vértice.
Las dos hinchadas se unieron en el canto hacia el cole- giado. Si bien los tapabocas distorsionaban el sonido, se entendió que se trataba de la música de Cidade Maravil- hosa, sin ninguna palabra de la letra original del compositor André Filho y con sospechosos silencios en los parlantes.
La escapada de Borré por un callejón vacío, con el pase bochinesco de Nacho Fernández ante una defensa descom-
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pensada, generó un murmullo en la Sívori. El rumor se con- virtió en estallido cuando el colombiano definió a la dere- cha de Andrada. La corrida del delantero rozó al arquero y no pudo evitar sacarse la camiseta. Empate y doble amarilla, acompañado de un supuesto insulto del guardameta que ya estaba amonestado, por lo que los primeros 45 termina- ron 1 a 1, con nueve jugadores por lado y ocho amonesta- dos. La sabiduría de Pastoriza volvió a hacerse evidente.
Gauss había pedido que no hubiera más tarjetas por sa- carse la casaca, ya que había una nueva sanción al quitarse el barbijo, pero la AFA ya no quiso hacerles más pedidos a los de la International Board, que habían aceptado los 2 metros, el minuto con chicharra, las amonestaciones por acercamiento y los tapabocas con sus implicancias. Todavía se debatía sobre el intercambio de barbijos al final de los partidos, recuerdos inéditos para los coleccionistas que ya tenían camisetas de todo tipo.
“El barbijo de Boca se tiene que transpirar”, cantaron algunos, completando la canción con que River usa mas- carilla por algo de la B de barbijo. “Tapaboca, tapaboca, ta- paboca para mí, hoy también se la tapamos otra vez como en Madrí”, retrucaron los de enfrente.
Al retirarse del campo, Capeletti le preguntó desde 2 metros de distancia a Tevez qué significaba para él haber convertido el primer gol en esta nueva era del fútbol y no
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se le entendió lo que murmuró como respuesta, con dos Arturitos saludando desde atrás. Fue equivalente a cuando requirió a Borré, caminando anticipadamente hacia los ves- tuarios, sobre lo que significaba el primero con pelota en movimiento. Así que las entrevistas comenzaron a hacerse en lenguaje de señas, con algunos dedos en V, pulgares arriba o abajo, agarrándose la cabeza o tirando golpes de puño al aire. A los televidentes les resultaron más intere- santes que las de siempre.
“Hemos presenciado una sorprendente primera etapa, amigos. Hubo momentos aburridos, compensados por la emoción de los goles y las tensiones de las expulsiones. La promesa para el complemento es de acciones extraordina- rias, con los espacios mayores que dará el enfrentamiento de 9 contra 9, por lo que auguro una tarde feliz con varios goles más y varias tarjetas”, resumió en el entretiempo Enzo Blanco, quien estaba en una cabina distinta a la del relator. Había habido cientos de pedidos de acreditaciones, pero en- traron pocos periodistas al Monumental. El criterio de se- lección fue darles prioridad a aquellos medios que habitualmente concurrían a los escenarios, ya que la ma- yoría transmitía desde sus estudios o casas mucho antes de la cuarentena. Caso aparte fueron los llamados medios par- tidarios, entre los que sortearon unos pocos cupos para ubi- carse con los hinchas. Algunos se alegraron porque pudieron
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ponerse la camiseta de su equipo, lo que les hubiera gustado probablemente también a otros de las grandes cadenas que dicen ser simpatizantes de instituciones de la C.
Marcos Díaz apareció unos minutos antes de la reanu- dación para practicar con buzo azul y guantes blancos en el arco de la Centenario, aplaudido por la parcialidad bo- quense. La respuesta del otro lado fue un “llueve, llueve, llueve, llueve, a los que usan esos guantes los aplauden a las 9”.
Complemento monumental
Los jugadores volvieron a aparecer de a uno, desde los 8 vestuarios habilitados, por donde los entrenadores se ha- bían paseado para darles la charla técnica casi personali- zada. En el anillo del estadio, debajo de las plateas, resonaba el eco de todos esos lados con un grito en común, el infal- table e infalible “vamo, vamo”.
A cada equipo le quedaban tres cambios y ya tenían cuatro amonestados, por lo que la vieja advertencia “no te pases de la raya” se convirtió en la frase más usada.
La intensidad fue haciéndose mayor, como lo había adelantado el comentarista Blanco y lo podría haber hecho cualquier otro espectador sin micrófono. Pero había que tomar precauciones, por lo que ambos entrenadores pro- pusieron dos líneas de cuatro, desde las cuales los audaces
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se soltaban cuando veían una oportunidad y los rivales apuntaban a ese agujero dejado.
El gol de Pratto, con su potencia y la imposibilidad de detenerlo sin acercarse, provocó un estallido seguido de “Chito chito, mejor pongan en el arco la mascota del osito”, pero pocos notaron que había sonado la chicharra, indi- cando que se cumplió el minuto de posesión antes de que el delantero nacido en La Plata pateara. Las protestas fueron más moderadas, salvo las de los hinchas millonarios, cuatro de los cuales debieron ser retirados por aglomerarse junto a la baranda y reclamar de más cerca al juez, si bien la tri- buna se encontraba a unos 80 metros del punto medio y su bandeja a 30 de altura. Numerito calculó la longitud de la hipotenusa para determinar a qué distancia estaban los insultos del agraviado. Igual el cantito riverplatense se re- pitió, porque en la jugada siguiente el Oso convirtió de ca- beza, a lo que el empate de emboquillada de Wanchope Abila inspiró la respuesta de “Pasa, pasa, pasa, pasa, Armani no salgas, mejor quedate en casa”. Las pulsaciones subieron conel2a2.
En pocos minutos, Izquierdoz pasó a un centímetro la pierna de un atacante y vio la roja, Martínez Quarta le acercó el aliento a Wanchope y siguió el mismo camino. Cuando Ponzio y Pol Fernández se sacaron chispas en el medio, se paró el partido por un interrogante. Quedaban 7
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de cada lado y las hinchadas deliraban. En el intercomuni- cador de Cerbattana surgió la consulta del mínimo de ju- gadores permitidos, porque con una baja más iba a tener que suspender la fiesta. El cuarto árbitro dudó y apuntó al delegado de la AFA quien dirigió la mirada a Pepe Gauss. Les respondió con un gesto para transmitir tranquilidad y que se despreocuparan del tema, aunque Félix decía lo con- trario. La International Board había dado la bendición para que por tres meses se pudiera seguir jugando sin restriccio- nes sobre el mínimo de futbolistas por equipo.
Gallardo y Russo lo tenían claro. Por eso inmediata- mente usaron su segunda oportunidad de cambios, con un par cada uno. Solo les quedaba una alternativa de modifi- cación para los 20 minutos que restaban. Las dos líneas de 3 ofrecían carriles libres que iban a hacer vibrar al país.
“Un partido espectacular, el superclásico más emocio- nante de la historia”, relataba emocionado Carmelo Lo- renzo, que con su garganta golpeada gritó el zurdazo de Mauro Zárate que había arrancado por el medio y se fue corriendo a la izquierda ante los movimientos desconcer- tados de los escasos defensores. La disfonía se hizo más evi- dente cuando Enzo Pérez cruzó una pelota a la derecha y Fernández encontró todos los cuadritos vacíos para trasla- darla. El toque atrás cuando salía Marcos Díaz lo dejó solo a Juan Fernando Quintero para poner el 3 a 3 con una ca-
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ricia. Hubo unos instantes de incertidumbre porque había sonado la chicharra, pero tras unos segundos muy tensos se confirmó que el toque final del antioqueño se había pro- ducido antes del ruido.
Numerito disfrutaba mirando pero lo acechaban las ten- siones. Se ponía a pensar cuántos cuadritos ocupaban los 14 jugadores presentes en el campo y si había manera de resolverlo con círculos de 2 metros de radio, rescatando aquella fórmula del viejo y querido Pi, el que se redondeaba como 3,1416, por radio al cuadrado, cuando vio que Abila se escapaba solo.
Wanchope se perdió el cuarto gol de Boca, en el envión tropezó con los carteles y Armani, en su esfuerzo, se golpeó con un poste al tiempo que sonaba la chicharra. Entonces los cambios dejaron de ser estratégicos. Germán Lux y el venezolano Hurtado completaron las 10 variantes.
El partidazo con más espacios seguía siendo conmove- dor, con una exigencia cada vez mayor para las piernas. A Paulo Díaz le cobraron acercamiento y se sacó el barbijo para protestar. Cuando se dio cuenta, se fue caminando di- rectamente a su automóvil, ya que cada expulsado se tenía que retirar inmediatamente hacia su casa. No era peligroso para él porque todos estaban mirando el partido, incluso el portero que se demoró en levantar la barrera hacia la calle.
El golazo de Zárate, trasladando la pelota por 32 cua-
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dritos diferentes después de que sonara el timbre, generó un reclamo similar del inquieto atacante, que siguió el mismo camino de Díaz. Con idénticos dibujos 3-2, Enzo Pérez recorrió 30 metros, tocó en pared con Ignacio Fer- nández y puso el 4-3 entrando al área cuando lo cerraban Fabra y Lisandro López. El colombiano vio la segunda ama- rilla. Ya los goles apenas se celebraban porque faltaba el aire.
El carnaval del lado riverplatense se silenció cuando Lux agarró con la mano un pase de Pérez y hubo un tiro libre indirecto adelante del punto penal. En la barrera sobre la línea del arco solo cabían dos defensores, uno cerca de cada poste y el arquero en el medio. Tras un toque, Salvio fusiló para el 4-4 y el adelantamiento de Montiel significó que quedaran 5 jugadores por lado con 10 minutos por dis- putarse.
Un veterano boquense rescató un canto de hace medio siglo: “Chuchuchú, chuchuchú, el silencio es salú”, inspi- rado en una vieja campaña contra el ruido.
Los hinchas deliraban en toda la geografía. Era futsal en un campo ocho veces más grande, calculó Numerito. Y nada menos que en un River-Boca, inaugurando una nueva era, con cientos de millones de televidentes.
En el enorme espacio cuadriculado, con el marcador igualado en 4, se formaron por un lado Lux, Casco, Enzo
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Pérez, Nacho Fernández y Quintero; por el otro Marcos Díaz, Lisandro López, Capaldo, Salvio y Hurtado, con di- bujos de 1-2-1 que se convertían en 3-1, 1-3 y hasta en lo que llamó Carmelo “cuatro líneas de uno”, corregido por Blanco como “cuatro puntos de uno”.
No había posibilidades de roce, Casco recorrió toda la franja izquierda, dobló hacia el centro y desde la medialuna exigió a Marcos Díaz. El guardameta sacó de inmediato para la larga galopada de Hurtado, que disparó apurado a la cuarta fila de la Sívori alta.
Quintero se instaló como 9 de área en el punto penal y nadie se le podía acercar, así que recibió solo el centro de Nacho para cabecear a la red en evidentísima posición ade- lantada. Se enojó y, para colmo, en su reclamo se acercó al cuadrado de Lisandro, por lo que River quedó con 4.
Otro pique de Hurtado terminó con un rebote en Lux que recogió Capaldo para el 5 a 4, curiosamente igual a la cantidad de jugadores que tenía cada uno, pero en la eufo- ria el joven de La Pampa corrió a abrazar a sus compañeros y siguió la ruta de Juanfer. Los motores de sus vehículos se encendieron casi al unísono.
“Señoras y señores, por primera vez en Argentina, en la Conmebol y no digo que en la Fifa, porque en Oceanía hay resultados que parecen de rugby, el número de goles de un partido es mayor que el número de jugadores”, pro-
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clamó la voz más ronca del relator.
Se descontroló Boca por un momento y entre Enzo y
Nacho tejieron la jugada del 5 a 5. El mendocino recorrió casi trotando el campo por el medio y abrió a la derecha para la definición del de Castelli. “Ignacio Martíííín Feeerrr- náááán-dez”, anunció Carmelo en un homenaje involun- tario a un narrador de hace unos años.
Una nueva corrida de Hurtado encontró la pierna de Ig- nacio Martín, pero el venezolano siguió con la pelota, tro- pezándose, casi cayéndose y tocó el balón con el pecho generando un efecto raro que desconcertó a Lux y volvió a pasar al frente el último campeón argentino de antes de lapandemia.Boca6River5.“Yyalove,yyalove,yales ganamos el quinto set” sonó desde la Centenario.
Lisandro corrió a protestarle al juez por la falta de Nacho y ambos fueron expulsados. Quedaron Lux, Casco y Enzo frente a Marcos, Salvio y Hurtado.
Nadie defendía en Boca y la escapada de Milton Casco fue esta vez más penetrante culminada con un gran dere- chazo del lateral izquierdo poniendo el 6 a 6. “River Plei, River Plei, vamos al tai brei” fue la respuesta de la Sívori al desafío tenístico del otro lado.
“Señoras y señores, por primera vez en Argentina, en la Conmebol y sí digo que en toda la Fifa, hasta en Oceanía, el número de goles de un partido es el doble que el número
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de jugadores”, se emocionaba Lorenzo.
Ya se habían cumplido los 90 y el cartel indicó solo un
minuto más, pese a que había que compensar al menos 17, además de las demoras del mismo juez por seguir las reco- mendaciones de lavarse las manos cada vez que mostraba una tarjeta. Salvio tocó para Hurtado que corrió con el úl- timo aire que le quedaba, lejos de la marca de Casco y ante la salida tan desesperada como cautelosa de Lux. El moreno de la Vinotinto cayó exhausto entrando al área, otra vez desconcertó al arquero y la pelota fue picando lentamente hacia la línea de meta con todos los ojos del mundo si- guiendo su caprichoso itinerario. A muy poca velocidad se acercaba al gol a un metro de la línea, mientras los hinchas de River soplaban a través de sus barbijos para impedirlo. Milagrosamente se detuvo antes de entrar, entonces el de- lantero, que se había incorporado, corrió para empujarla y sonó la chicharra.
“Gracias Dios por el fútbol, por estas lágrimas, por este River Plate seis Boca Juniors seis”, relató Carmelo como si estuviera improvisando algo de su creación. Era para abra- zarse pero no se podía. Pese al barbijo, fue muy notoria la sonrisa de gran satisfacción de Gauss. Los tríos sobrevi- vientes fueron a saludar a sus hinchas saltando y ento- nando sus mismos cantos, aunque se juntaron demasiado. Camino a los vestuarios, Cerbattana expulsó a los seis.
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Edgardo Broner es autor de los libros Fútbol Pensado, La Copa del Mundo Nuevo y Gol de Venezuela, coautor de cuatro Guías de los Mundiales, editor de contenidos de Historia de la Copa América y Copa Libertadores 1960-2010. Es Magister en Ciencias de la Computación, periodista y educador. Nació en Buenos Aires y residió durante 30 años en Caracas. Cubrió todos los Mundiales de Fút- bol desde Italia 90 y creó las Olimpíadas de Fútbol y Matemática.
Contacto: futbolpensado@gmail.com Twitter: @ebroner
@ Edgardo Broner, 2020 Todos los derechos reservados.
Diseño: Jorge Curci

viernes, 12 de junio de 2020

AQUEL EXTRAÑO JUEGO SIN HITS NI CARRERAS DE DOCK ELLIS Por Rich Westcott, Allen Lewis. McFarland. 2000. Pp 256-258 Traducción: Alfonso L. Tusa C. 05 de junio de 2020.



      



No-Hitters. Rich Westcott, Allen Lewis. McFarland. 2000. Pp 256-258

     Dock Philip Ellis era un lanzador derecho grande con mucha velocidad en sus envíos, el tipo de pitcher que ningún bateador quería enfrentar. Tenía fama de arrancadas de violencia tanto en el montículo como fuera de este. El corpulento escopetero ganó más de diez juegos en seis años seguidos con los Piratas de Pittsburgh, y ocho veces en total, incluyendo una temporada de 19 victorias en 1971. Nació el 11 de marzo de 1945, en Los Angeles, California. Ellis se convirtió en profesional en 1964 con el Batavia de la New York-Penn League. Llegó a los Piratas en 1968. Fue cambiado a los Yanquis de Nueva York antes de la temporada de 1976, también pitcheó para los Atléticos de Oakland, Rangers de Texas, y Mets de Nueva York.
     Totales de ligas mayores: Años: 12 (1968-1979). 345 juegos. 138 triunfos, 119 derrotas.
   Solo 11 días, antes de enfrentar a los Padres de San Diego, ocupantes del sexto lugar en la división oeste de la Liga Nacional, el jueves 12 de junio. Dock Ellis había vencido a los mismos Padres 5-1, en un buen trabajo donde solo permitió seis imparables. Ellis, de 25 años de edad, exhibía marca de 4-4 para los Piratas de Pittsburgh, ocupantes del segundo lugar de la división este de la Liga Nacional.  Los Padres, en su segundo año en la Liga Nacional, enviaron a la lomita a Dave Roberts.
  Roberts lanzó muy bien. Solo cometió dos errores, al servirle lanzamientos de jonrón a Willie Stargell en el segundo y séptimo inning.
   Pero Ellis estuvo mejor. Aunque estuvo descontrolado al conceder ocho boletos y golpear a un bateador, el lanzador de los bucaneros mantuvo a los Padres sin imparables. Ellis ponchó a seis, y solo retiró en orden consecutivo tres innings.
   Hizo falta una atrapada fantástica del segunda base Bill Mazeroski para preservar el no-hitter. Abriendo el séptimo inning el bateador emergente Ramón Webster bateó una línea baja hacia la derecha de Mazeroski. El gran segunda base defensivo se movió dos pasos, se zambulló y realizó una maravillosa atrapada con el guante de revés.
   Los Padres solo pudieron batear duro unas pocas pelotas. Sin embargo, Ellis estuvo en problemas desde el comienzo. En el primer inning, luego de retirar a Dave Campbell con elevado a la derecha, caminó a Steve Huntz. Al Ferrara fue dominado con elevado a primera base. Pero Nate Colbert negoció otro boleto. El inning terminó cuando Ollie Brown sorbió ponche cantado.
   Ellis retiró en orden el segundo inning de los Padres con la ayuda de una muy buena atrapada con una mano del jardinero central Matty Alou ante una línea tendida de Chris Cannizzaro.
   Pero con dos outs en el tercero, Huntz volvió a caminar. Luego, Ferrara se ponchó. En el cuarto inning hubo una historia similar cuando Ellis golpeó a Ivan Murrell con un lanzamiento luego de ponchar a Colbert y a Brown. Luego que Murrell robó la segunda base, Cannizzaro entregó el último out en elevado de foul detrás del plato.
   Ellis se volvió a descontrolar en el quinto inning luego de sacar los dos primeros outs. Caminó a Campbell quien robó segunda base, y a Huntz por tercera vez. Ferrara terminó el inning con rodado al cuadro.
  El patrón cambió en el sexto inning, cuando Colbert negoció boleto para iniciar el episodio y robó segunda base. Ellis dominó a Brown y Murrell con elevados. Luego caminó a Cannizzaro ante de ponchar a Tommy Dean.
  Mazeroski hizo su atrapada brillante sobre el batazo de Webster en el séptimo inning, y Ellis retiró ese inning en orden consecutivo. En el octavo inning, Ferrara salió con elevado a la derecha, y Colbert bateó una línea bajita que Alou tomó a la altura de las rodillas en el jardín central. Brown negoció boleto pero fue forzado en segunda base con roletazo de Murrell al campocorto.
   Ellis terminó a todo vapor al retirar en orden a los Padres en el noveno inning. Cannizzaro abrió con elevado hacia Alou en el centro. El bateador emergente Van Kelly conectó un saltarín por primera base que tomó Al Oliver y se la pasó a Ellis para completar el segundo out.  Ed Spiezio salió de emergente y después de llevar la cuenta a 2-2 vio pasar el tercer strike cantado.
   Los Padres se desquitaron al ganar el segundo juego 5-2. Ellis tuvo marca de 13-10 con efectividad de 3.21.

 Traducción: Alfonso L. Tusa C. 05 de junio de 2020.

MIKE TROUT ES EL CARIBE EN LA ENCUESTA DE LOS ANALISTAS VENEZOLANOS

 


Un sondeo realizado por John Carrillo entre 35 periodistas, narradores, comentaristas y estadísticos ubicó a José Altuve en la cuarta casilla en la búsqueda del jugador más completo del beisbol en el último quinquenio, con el estadounidense de los Ángeles al tope

Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com

Una encuesta realizada entre 35 analistas de Venezuela y el Caribe, en búsqueda del jugador más completo del beisbol en el último quinquenio, dio respaldo mayoritario al patrullero Mike Trout, ganador de dos premios al Jugador Más Valioso en ese lapso.

El trabajo, realizado por John Carrillo, echa por tierra la creencia de que Trout es particularmente mal visto en la región, creencia alimentada en la reacción de algunos aficionados en redes sociales o espacios de participación en los medios, ante su constante presencia en las primeras páginas de las Grandes Ligas.


El toletero derecho ha estado entre los cuatro más votados en la Liga Americana al buscar el Más Valioso en el lapso que evaluó la encuesta (incluyendo la obtención dos veces del MVP).

De hecho, Trout ha sido 1-2 en la escogencia de ese galardón en la Americana en todas sus temporadas en las Mayores, menos en su primera, la de 2011, cuando disputó únicamente 40 encuentros, y la de 2017, cuando terminó en el cuarto peldaño.


En aquel 2017 el Más Valioso del joven circuito fue el venezolano José Altuve, único criollo citado en el este estudio.

Altuve se quedó con el cuarto lugar en este sondeo, en el que el antesalista Nolan Arenado finalizó segundo y Mookie Betts tercero.


Estos fueron los votos de cada analista, que únicamente podían seleccionar tres entre los ocho postulados por Carrillo (3 puntos al primer puesto, 2 al segundo, 1 al tercero):

Alberto Ettedgui: Mike Trout, Mookie Betts y Bryce Harper 
Alejandro Sardi: Nolan Arenado, Jose Altuve y Mookie Betts 
Alexander Mendoza: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Roger Rojas: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
William Diaz: Nolan Arenado, Mookie Betts y Christian Yelich 
Héctor Cordido: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
Víctor Escobar: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
Roberto Pascale: Nolan Arenado, Mookie Betts y Bryce Harper 
John Carrillo: Nolan Arenado, Mookie Betts y Mike Trout 
Rafael Travieso: Nolan Arenado, Mookie Betts y Mike Trout 
Fernando Arreaza: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Carlos Feo: Nolan Arenado, Mookie Betts y Mike Trout 
Gabo Chavez: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
James Ball: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Ramón Corro: Mike Trout, Nolan Arenado y Christian Yelich 
Tony Mérola: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
Luis Alfredo Álvarez: Mike Trout, Jose Altuve y Nolan Arenado 
Oscar Prieto Rojas: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Alfonso Lanzagorta: Mike Trout, Nolan Arenado y Jose Altuve 
Fernando Álvarez: Mike Trout, Mookie Betts y Jose Altuve 
Carlos Alberto Hidalgo: Christian Yelich, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Aquiles Estrada: Nolan Arenado, Mookie Betts y Jose Altuve 
Luis Enrique Sequera: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
Ignacio Serrano: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Ivan Medina: Mookie Betts, Nolan Arenado y Mike Trout 
Alfonso Saer Sr: Nolan Arenado, Mike Trout y Mookie Betts 
Alfonso Saer Jr: Mike Trout, Nolan Arenado y Mookie Betts 
Felix Luzón: Mike Trout, Nolan Arenado y José Altuve 
Guillermo Arévalo: Mike Trout, Nolan Arenado y Jose Altuve 
Ernesto Jerez: Mike Trout, Mookie Betts y Nolan Arenado 
Gustavo Calles: Mookie Betts, Mike Trout y Nolan Arenado 
Antonio “Toño” Soler: Mike Trout, Christian Yelich y Mookie Betts 
Richard Díaz: Mookie Betts, Nolan Arenado y Mike Trout 
Tony Cruz: Nolan Arenado, Mike Trout y Christian Yelich 
Domingo Rama: Mike Trout, Nolan Arenado y Mookie Betts               
TOTALES
Jugador               1             2             3             Total     Puesto
Mike Trout           17           8             5             72           1
N. Arenado          14           8             10           68           2
Mookie Betts        3            16           10           51           3
José Altuve           0             2             5             9             4
Christian Yelich    1             1             3             8             5
Bryce Harper        0             0             2             2             6
Freddie Freeman  0             0             0             0             7
Manny Machado  0             0             0             0             7
Votación total     35           35           35           210 
        
 

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miércoles, 10 de junio de 2020

EL DEPORTE ALZA SU VOZ CONTRA LA VIOLENCIA RACISTA Jesus Elorza Garrido

 
EL DEPORTE ALZA SU VOZ
 CONTRA LA VIOLENCIA RACISTA​
Jesús Elorza
La muerte del afroamericano George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis, después de que el policía Derek Chauvin se arrodillara sobre su cuello durante unos minutos, ha sacudido al mundo entero, sobre todo a la sociedad estadounidense. Los deportistas a nivel mundial se solidarizan con el coro de voces que se manifiestan contra el racismo y la brutalidad policial en Estados Unidos.
-Karem Abdul-Jabbar, el pívot que ganó seis anillos de campeón de la NBA, analizó los últimos acontecimientos en Los Angeles Times: “Tal vez la principal preocupación de la comunidad negra en este momento no sea si los manifestantes están parados a dos o cuatro metros de distancia o si algunas almas desesperadas roban algunas camisetas o incluso incendian una comisaría, sino si sus hijos, maridos y mujeres, hermanos y padres serán asesinados por policías solo por salir a caminar o conducir. O si ser negro significa refugiarse en casa por el resto de sus vidas porque el virus del racismo que infecta al país es más mortal que la covid-19”.
-Jaylen Brown, jugador de los Celtics de Boston, viajó 15 horas en automóvil de Boston a Atlanta para encabezar una marcha pacífica de protesta. “Ser una celebridad, ser un jugador de la NBA no me excluye de ningún debate. Primero y ante todo soy un hombre negro y soy miembro de esta comunidad”.
- El piloto inglés Lewis Hamilton (Mercedes) se mostró muy crítico con la actitud de sus compañeros en la Fórmula 1, a los que acusó de permanecer "en silencio en medio de la injusticia", en referencia a la falta de mensajes de condena tras la muerte de George Floyd en los Estados Unidos a causa de la brutalidad policial.
"Veo a aquellos que permanecéis en silencio, algunos de vosotros sois las estrellas más grandes, pero permanecéis en silencio en medio de la injusticia. No hay una señal de nadie en mi industria que, por supuesto, es un deporte dominado por los blancos. Soy una de las únicas personas de color que está allí, pero estoy solo", escribió Hamilton la noche del domingo en su perfil de 'Instagram'.
- Michael Jordan, el legendario jugador de los Bulls y ahora propietario de Charlotte Hornets. “Veo el dolor y la frustración de todos y me posiciono con todos los que se han levantado contra el racismo y contra la violencia contra la gente de color que está arraigada en este país. Ya hemos tenido suficiente. No tengo la respuesta, pero nuestras voces unidas nos dan fuerza ante la imposibilidad de ser divididos por los otros. No podemos dar la espalda a tanta brutalidad sin sentido. Nuestras voces unidas tienen que servir para presionar a los políticos para que cambien las leyes”.
- Marcus Thuram, el jugador italo-francés del Borussia Moenchengladbach, celebró uno de los goles contra el Unión Berlín con una rodilla sobre el césped y la cabeza gacha. Es la misma pose que Colin Kaepernick, el célebre jugador de la NFL y activista, utilizó en un partido de los San Francisco 49ers a finales de 2016, mientras sonaba el himno de Estados Unidos, para protestar contra el racismo.
- El inglés Jadon Sancho, del Borussia Dortmund, mostró una camiseta con el lema “Justicia para George Floyd”.
- En España, el Barcelona FC difundió en twitter oficial un comunicado en el que deja claro su rechazo a las conductas racistas.
- Algunos entrenadores de la NBA se han pronunciado. Steve Kerr reaccionó cuando Donald Trump llamó matones a los participantes en las manifestantes contra la acción policial. “Esto es por lo que los racistas no deberían ser presidentes”, afirmó el entrenador de Golden State Warriors.-
- El base de los Golden State Warriors, Stephen Curry, ha publicado la foto del policía con la rodilla en el cuello de George Floyd acompañada de un texto: "Si esta imagen no te molesta y te enfada, entonces no lo sé... George Floyd. George tiene una familia. George no merecía morir. George pidió ayuda y fue simplemente ignorado, lo que habla en voz alta y clara de que su vida negra no importaba. George fue asesinado. George no era humano para ese policía que le quitó la vida lenta y decididamente"
- Coco Gauff, la tenista estadounidense de 16 años que devora marcas de precocidad y ya ha alcanzado dos veces los octavos de un Grand Slam, publicó un vídeo en las redes en el que aparece con la cabeza bajo una capucha negra, y mirando a la cámara se pregunta: “¿Seré yo la próxima?”. Y mientras se ven imágenes de George Floyd y otras víctimas negras de violencia, inquiere: “Uso mi voz para luchar contra el racismo. ¿Usarás la tuya para reclamar justicia?”.
- La estrella de la gimnasia mundial Simone Biles tuiteó una imagen con corazones rotos para subrayar que se necesita “avanzar hacia una América mejor”.
- Frances Tiafoe , a raíz de la muerte del afroamericano Floyd, el tenista estadounidense se pronuncia en un vídeo "Basta Ya". Pero no lo hace solo. Le respaldan, manos arriba, Serena, Cori Gauff, Gael Monfils, Jo-Wilfred Tsonga, Naomi Osaka. Un total de 30 voces indignadas y hartas. La canadiense Ayan Broomfield, su pareja, también profesional, reclama: “Debemos unirnos, sin importar nuestro estatus social, género o antecedentes”. La jugadora posa con una camiseta con la inscripción equality (igualdad).
Y recupera una frase de Martin Luther King: “Nuestras vidas comienzan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan”. Luego, de forma simbólica, ambos depositan las raquetas sobre el suelo y levantan los brazos pidiendo paz, que se acabe la pesadilla que sufren históricamente los afroamericanos en los Estados Unidos.
Atletas, entrenadores y dirigentes, la lucha por la justicia recorre las calles del mundo y el deporte hace su presencia de manera activa y solidaria. Permanecer callados es darle paso al imperio de la injusticia, a la discriminación y a la represión. Elevemos nuestra voz de protesta.

viernes, 5 de junio de 2020

Bob Watson, Primer Gerente General Negro del beisbol, fallece a los 74 años de edad.

Alfonso L Tusa C

Adjuntos15:01 (hace 1 hora)
para natural30, Cco:

   Un antiguo pelotero grande liga, derrumbó una barrera racial en 1994 con los Astros de Houston. Dos años después, fue Gerente General de los Yanquis en el inicio de una dinastía campeonil.
Richard GoldsteinThe New York Times15 de mayo de 2020.

  Bob Watson, el gran bateador, primera base y jardinero quien se convirtió en el primer gerente general afroamericano en las grandes ligas, con los Astros de Houston de 1994, y luego ayudó a llevar a los Yanquis de 1996 al primer campeonato de Serie Mundial en 18 años como nuevo gerente general, falleció este jueves 14 de mayo en Houston.

   Los Astros anunciaron su deceso.

   Watson tenía fallas renales y se estaba sometiendo a diálisis desde 2016. “Mis dos hijos ofrecieron donarme sus riñones”, le dijo él a The Daily News a principios de 2018, “les di a ambos la misma explicación: ‘He tenido una buena vida y no quiero quitarle un riñón a alguien joven que lo necesita y todavía tiene su vida completa por delante’”.

Watson jugó 19 temporadas en las ligas mayores, la mayor parte del tiempo con los Astros, participó dos veces en el juego de estrellas. Pasó 45 años en el beisbol de grandes ligas como pelotero, ejecutivo, entrenador y también trabajó en la oficina del comisionado.

  Luego de varias temporadas como asistente del gerente general en Houston, fue promovido al cargo principal en octubre de 1993.

   “Es algo que la población de las minorías puede señalar ahora y decir, si, hay un hombre negro, o una persona de las minorías, en el cargo de tomar decisiones para un equipo de ligas mayores”, le dijo a The New York Times. “Pero no quiero ser clasificado como un pionero. Quiero ser clasificado como un tipo que fue el hombre adecuado para ese trabajo”.

   Watson se sometió a cirugía de cáncer de próstata en julio de 1994 y trabajó a medio tiempo para los Astros durante las siguientes semanas, antes de reanudar sus deberes a tiempo completo.
    Sus Astros, dirigidos por Terry Collins, futuro manager de los Mets, tenían marca de 66-49  cuando una huelga de peloteros terminó la temporada de 1994 en agosto. En 1995 los Astros  cayeron por debajo la marca de .500, cuando Watson fue obligado por la alta gerencia a cambiar peloteros valiosos para reducir costos de nómina.

   Se fue de los Astros en octubre de 1995 para convertirse en gerente general de los Yanquis, al acordar un contrato garantizado de dos años con una opción del equipo por dos años más. Los Astros le habían permitido hablar con los Yanquis mientras estaba bajo contrato, luego lo dejaron libre en el año final.
   
   Aunque Watson fue un pionero racial en el beisbol como gerente general, Bill Lucas, un afroamericano, manejó la mayoría de los cambios y negociaciones de contrato de los Bravos de Atlanta a finales de los años 1970s como vicepresidente de operaciones de beisbol. El dueño de los Bravos, Ted Turner, ocupaba formalmente el puesto de gerente general.

   Poco después que el dueño de los Yanquis, George Steinbrenner empleó a Watson, también nombró a Joe Torre como su manager de campo para 1996, reemplazando a Buck Showalter.
    Luego que los Yanquis perdieron ante los Marineros de Seattle en los playoffs de 1995, Gene Michael había sido movido desde gerente general a director de scouts. Pero mantuvo un importante papel, junto a Steinbrenner, al trabajar con Watson para armar la nómina de 1996. Con Derek Jeter, nombrado Novato del Año, en el campocorto, Mariano Rivera comenzando a surgir como el relevista más grande del beisbol, un recién llegado Tino Martínez en primera base y una rotación de pitcheo liderada por Andy Pettite, los Yanquis de 1996 vencieron a los Bravos de Atlanta en una Serie Mundial de seis juegos, su primer campeonato desde que derrotaron a los Dodgers de Los Angeles en 1978.
    Pero Watson renunció como gerente general después de la temporada de 1997, cuando los Yanquis fueron derrotados por los Indios de Cleveland en los playoffs. Fue reemplazado por Brian Cashman, su asistente, quien empezó una larga trayectoria como gerente general, una posición que aun conserva.
     Al reflexionar sobre su renuncia en medio de una turbulenta reacción de Steinbrenner, Watson le dijo a The Times en 2016, “No podía lidiar con la presión diaria de que iba a ser despedido, los gritos y la peleadera”.

    “Mientras crecía, siempre fui uno de los tipos más fuertes de mi vecindario”, le dijo a Texas Monthly en 1997, “y sabía que si no mantenía mi compostura, podía lastimar a alguien. Y en dos ocasiones, cuando estuve en situaciones amenazantes, desafortunadamente lastimé a algunos tipos. Así que trabajé duro para controlar mis impulsos. Y eso tuvo mucho que ver con mi consistencia como pelotero y como ser humano. De hecho, si no fuera la clase de tipo que soy, probablemente me habría derrumbado aquí el año pasado, especialmente con Mr. Steinbrenner”.

    Robert José Watson nació el 10 de abril de 1946, en Los Angeles, y creció en el vecindario South Central. Sus padres se separaron antes de que él naciera, y fue criado por sus abuelos, quienes fomentaron su pasión por el beisbol.
     Fue cátcher en la John C. Fremont High School cuando esta ganó el campeonato de la ciudad de Los Angeles en 1963, un equipo donde también jugaban los futuros jardineros de ligas mayores Willie Crawford y Bobby Tolan. Asistió a Los Angeles Harbor College, luego firmó con la organización de los Astros en enero de 1965.
     Watson casi renuncia al beisbol mientras jugaba con el equipo de ligas menores de los Astros ubicado en Savannah, Ga., donde la segregación le impedía compartir con sus compañeros de equipo en restaurantes y hoteles. Pero fue persuadido por la gerencia de los Astros para que perseverara.

     Debutó en las ligas mayores en 1966, al participar en un juego con los Astros en septiembre.
    De contextura corpulenta, Watson era conocido como el “Toro” (“Bull”). Era un bateador de líneas derecho, pero despachó 184 jonrones a pesar de jugar en el Astródomo, un estadio favorable a los pitchers, durante la mayor parte de los años 1970’s. Fue convocado al juego de estrellas en 1973 y 1975. En mayo de 1975, Watson anotó la que fue indicada como la millonésima carrera en la historia de las ligas mayores, un hecho muy promocionado por Major League Baseball. Recibió un millón de caramelos Tootsie Rolls, el cual donó a los Boy Scouts Girl Scouts, y un millón de pennies (monedas de centavo de dólar), el cual obsequió a la caridad, pero conservó un reloj Seiko. Sin embargo, la veracidad de la supuesta carrera millonésima no ha sido verificada formalmente.

   Watson fue el primer pelotero que bateó la escalera, sencillo, doble, triple y jonrón en un juego, en ambas ligas, Nacional y Americana, al hacerlo con Houston en 1977 y con los Medias Rojas de Boston en 1979.

   Los Astros lo cambiaron a Boston durante la temporada de 1979. Llegó a los Yanquis como agente libre en 1980 y bateó para .307 con 13 jonrones. El próximo año largó un jonrón de tres carreras ante Jerry Reuss de los Dodgers, en el primer inning del primer juego de la Serie Mundial, pero Los Angeles terminaron venciendo a los Yanquis en seis juegos.
  Los Yanquis negociaron a Watson a los Bravos en abril de 1982. Se retiró después de la temporada de 1984 con 1.826 imparables, 989 carreras empujadas y promedio vitalicio de .295.

   Watson fue coach de los Atléticos de Oakland por cuatro años, luego fue a la oficina principal de los Astros. Fue vicepresidente de las grandes ligas a cargo de la disciplina, reglas y operaciones de terreno desde 2002 hasta 2010 y trabajó con USA Baseball para seleccionar el equipo de Estados Unidos que fue a los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Ese equipo ganó la medalla de oro.

   Recibió un premio por logros vitalicios del Baseball Assistance Team, conocido como Bat, en 2017, por sus años como miembro del escritorio y comité de concesiones de la organización, la cual auxilia a antigua figuras del beisbol en situaciones difíciles.

Watson había estado viviendo en Houston. Sus sobrevivientes incluyen a su esposa, Carol Watson; su hija, Kelley; y su hijo, Keith.

 Watson le dijo al sitio web de Major League Baseball en 2014 que el juego necesitaba seguir adelante con el empleo de miembros de grupos minoritarios como gerentes generales y managers de campo. “Todavía tenemos un largo camino por recorrer”, dijo él. “La oficina del comisionado ha empleado una cantidad de mujeres y muchas minorías en la oficina principal del beisbol central, pero eso no ha drenado hasta el terreno de juego”.

Traducción: Alfonso L. Tusa C. 05 de junio de 2020.

martes, 2 de junio de 2020

TÁCHIRA PIERDE AL GRANDE EDGAR CARRASQUEL Jesús Elorza

 

Ha muerto Edgar Alfonso Carrasquel Rodríguez, uno de los grandes exponentes del deporte y forjador de muchas figuras. Edgar Carrasquel, era el hijo mayor de la gloria del Béisbol venezolano, Alfonso "chico" Carrasquel, se destacó por ser un destacado entrenador del Instituto Nacional del Deporte, formador de atletas en el Táchira por más de 40 años.

Entregó su vida al deporte, su gran pasión, fue profesor de Educación Física en importantes instituciones educativas, muchos se formaron gracias a su dedicada enseñanza.

Durante años representó al Estado Táchira y Venezuela en disciplinas como béisbol, baloncesto y voleibol.

Se destacó también por haber sido el fundador de más de 10 bandas show en el Táchira y precursor del movimiento bandistico de la región.

Carrasquel fundó y organizó el Festival de Bandas de Asogata en el marco de nuestra Feria Internacional de San Sebastián durante 20 años. El Táchira pierde a uno de los grandes, a un gran representante del deporte, a una figura, a un padre de familia, a un hombre honesto, luchador, noble, trabajador incansable.

Murió a sus 71 años de edad, en su familia dejó un gran legado de amor, disciplina y constancia, pues formó a 6 hijos todos destacados deportistas, dos jugaron béisbol profesional venezolano, uno con los Azulejos de Toronto y otro con los Gigantes de San Francisco.

Edgar Carrasquel dejó en grande el nombre de nuestro país y nuestro estado cada vez que nos representó, vuela alto campeón.