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viernes, 21 de septiembre de 2018

DESDE LA PLATAFORMA DE UN CAMIÓN Alfonso L Tusa C

  
Bucky Dent sentenció a los Medias Rojas de Boston con un cuadrangular ante Mike Torrez en el séptimo inning  que puso a ganar a los Yanquis

   

Ahora que los Medias Rojas de Boston han asegurado el campeonato de la División Este de la Liga Americana es inevitable recordar aquel juego de playoff del 1 de octubre de 1978 ante los Yanquis de Nueva York, que significó una derrota terrible luego de perder una ventaja de catorce juegos a mediados de julio. Este año, cuando se cumplen 40 de aquella catástrofe, muchos entendidos asomaron como favoritos a los Yanquis, en una especie de reedición de los sucesos de 1978. Esta vez no hubo necesidad de un juego de desempate, los patirrojos se apropiaron del título de su división este 20 de septiembre y aún cuando probablemente se tengan que volver a medir a los Yanquis en la serie divisional, al menos lograron un desquite parcial. A continuación un texto que escribí a partir de varios recuerdos de aquel primero de octubre.


  La noche cojeó sobre el neumático del chofer. Un olor a caucho quemado borró la carrera por el banderín del Este de la Liga Americana. El chofer dirigió el carro hacia unos matorrales aledaños a la carretera. Raimundo quiso ayudar con el caucho de repuesto. El chofer atravesó la barriga y levantó la mano.
  _Si quieres me ayudas a aflojar las tuercas.

  El caucho desinflado me trajo las transmisiones de la serie entre Yanquis y Boston de la primera semana de septiembre. Los Medias Rojas parecían los Osos Revoltosos, quizás Walter Matthau hubiese dicho que sus muchachos lo hacían mejor. Los marcadores de aquellos juegos me hicieron darle de puñetazos a la almohada y hasta al tronco de la mata de guayaba del patio. Todos los juegos se perdieron por más de 3 carreras. Cuando levanté el caucho para meterlo en el baúl del carro divisé en medio de la oscuridad un punto brillante donde varios pedazos de vidrio se hundieron en la goma. 

  Al pasar por Arenas, aproveché las luces y traté de sintonizar la emisora en el radio. Solo escuchaba un ruido de fondo. En el radio del carro solo sonaba música. Frente a la Ceiba de la entrada a Cumanacoa entró la señal de Noti Rumbos con las noticias de las seis de la tarde. Adherí la oreja a la corneta del radio. Raimundo tuvo que gritar para   despedirse.
   -Mira chico, mejor vas pensando que le vas a inventar a tu papá. Olvídate de ese equipo, si perdieron 14 juegos de ventaja seguro que perdieron este también.

   Seguí caminando por la calle Flores sin voltear a mirar.
En la esquina de la escuela la noticia salió del radio como puñal en la espalda. "…y en dramático juego realizado esta tarde en Fenway Park, el torpedero Bucky Dent sentenció a los Medias Rojas de Boston con un cuadrangular ante Mike Torrez en el séptimo inning  que puso a ganar a los Yanquis. Desde allí no perdieron la delantera a pesar de los esfuerzos de Carlton Fisk, Jim Rice, Fred Lynn y Carl Yastrzemski quien entregó el último out con un elevado a la tercera base…"

   Mis pasos tropezaron varias veces con la penumbra del crepúsculo. Una ráfaga de viento entró por mi camisa como un bloque de hielo. Miraba hacia el cielo buscando el azul de la capa de ozono pero solo respiraba vapores espinosos. El parasol de cajas de cartón que había improvisado a un lado del tanque de agua no sería mi refugio preferido las próximas tardes. Subiría al techo de la casa, pero sin la misma emoción de escuchar los nombres de Fisk, Yastrzemski, Eckersley, Evans y compañía. Sería inevitable imaginar como jugarían los Medias Rojas en el playoffs.

  Detuve mis pies en la esquina antes de llegar a casa. Quería que llegase pronto abril para ver a los Medias Rojas desquitarse de los Yanquis. La idea de ver a los Mulos de Manhattan en el lugar que debían ocupar   los Patirrojos borraba por completo los gritos de Papá llamándome desde el portal. Si sólo a Luis Tiant le hubiera tocado lanzar uno de aquellos juegos de septiembre a esos Yanquis.

 A cada paso que daba hacia la casa me parecía avanzar a más velocidad de los 100 kilómetros por hora que rodaba el camión. Mis pies resbalaban en la plataforma. Aunque sentí un estallido en el pecho cuando pasó el carro de Papá lo que permanecía en mi corazón eran los catorce juegos que los Yanquis se habían quitado de encima para dejar en el camino a los bostonianos.
  Entré a la casa con la mirada en el piso. Tío Miguel me indicó que Papá me esperaba en la oficina. Había cierta dureza en sus mejillas. Quiso detenerme pero ya había empuñado la manilla de la puerta.
Papá sacaba unas cuentas en la máquina sumadora. Un estornudo detuvo su tecleo.
  -¿Te diste cuenta de la imprudencia que cometiste?
  En mis oídos todavía resonaba la campanita de Noti Rumbos antes de la noticia de la derrota de los Medias Rojas. Bajé la mirada. Papá apagó el cigarrillo. Sus manos apretaron los dedos hacia arriba, parecían llamas ardientes que llegaban hasta sus ojos. Una andanada de venas brotadas inundaron su frente. Por su cuello corrían Orinocos de sudor. Dio dos manotazos sobre el escritorio que me hicieron parpadear. Bajé la mirada. Escondí mis ojos en el último rincón  de la oficina. Miraba mis zapatos. Sobre el piso de granito aparecían los dibujos metálicos de la plataforma del camión. Resbalaba en cada curva. Me aferraba al radio en medio del deslizamiento. La voz de Papá quemaba el aire de la oficina, la tensión subió la temperatura de mis ojos. Quería hablar. Papá arremetía con trompetas en la voz.
  Dos lágrimas asomaron en mis pestañas. La voz de papá viajaba simultánea con la pelota atrapada en el guante de Graig Nettles. Papá gesticulaba y acentuaba las palabras cuando hablaba del camión y la facilidad con que una persona puede salir despedida de su plataforma al mínimo frenazo. Me llevé las manos a la boca varias veces. La pelota rebotaba contra todas las paredes. El concierto de percusión se extendía. Abría los ojos y desviaba la mirada hacia la confluencia de las paredes con el piso. Papá dibujaba una y otra vez   como me pude haber caído de la plataforma del camión. Mis manos pasaban sudorosas sobre mi frente, el jonrón de Bucky Dent seguía estallando entre mis sienes. 
La brisa fría de la carretera seguía pinchando mi rostro en medio de la cinética de la vegetación. Papá subía la voz y saltaba de la plataforma del camión a la oficina. Seguía insistiendo en saber como fue que decidimos montarnos en aquel camión. Mis ojos solo llegaban hasta las rayas de cal del estadio donde los Medias Rojas acababan de ser eliminados por los Yanquis.

Los  pasos de papá alrededor de la habitación terminaban en explosiones de regaño. Para mí eran sólo chasquidos en medio de la desolación del Fenway Park. El desagrado de Papá aumentaba. En un momento me estremeció por los hombros. Me anunció que pasaría una semana sin la mesada de dos bolívares diarios. Sentí varios aguijones en los ojos. Guarecí el mentón en mi pecho y agarré el pomo de la puerta. Papá se levantó de su silla. Quiso acercarse pero abrí la puerta y salí disparado hacia el porche. En mi mente sintonizaba una y mil veces el radio de cubo negro para ligar el jonrón de Yastrzemski en el noveno inning. Siempre terminaba bateando ese mísero elevado al cuadro.
Papá quiso tranquilizarme al ver como me senté en la acera con la cabeza entre las manos
_Vamos. No es para tanto. Todos cometemos travesuras a tu edad y después nos reponemos. 

Mi frente continuaba aferrada a mi antebrazo derecho. Si pero de seguro él no se había antojado de seguir a un equipo que perdiera una ventaja de 14 juego como los Medias Rojas. Reponerse iba a costar 6 largos meses hasta la llegada de abril. Mientras tanto había que aguantar el temporal de los yunquistas.

 Aquella noche sólo recé una oración "¿Por qué Bucky Dent se tenía que antojar de dar jonrón hoy?".
  Papá levantó la mirada y respiró profundo. Dio dos palmadas en mi espalda y regresó a la oficina.
  -No te vayas a quedar mucho tiempo aquí.

 Ahora el camión corría más rápido, el radio sonaba a toda la voz de Buck Canel. Cada curva casi sacaba al camión de la vía. Mis pies permanecían clavados sobre la plataforma, en busca del inning del jonrón para repetirlo y darle otra oportunidad a Mike Torrez.
   Un rumor de ráfagas zumbaba en la cola del camión. Me aferré al techo de la cabina. El impacto de varias gotas me hizo voltear. Papá me alzó por los hombros. Le pregunté por qué se trabaja tanto por algo para perderlo todo al final. Papá sacudió el agua de mi camisa. Me dijo que tenía media hora viéndome desde la oficina.
    -Lo que pasó, es pasado. Ahora debes seguir adelante. Claro, debes corregir los errores.
   Desde la plataforma del camión trataba de mirar el dugout de los Medias Rojas ¿Estarían pensando en el jonrón de Bucky Dent? ¿Discutirían como harían la próxima temporada para contener a los Yanquis?
  Me fui hacia el cuarto con la cabeza entre los hombros.
  La fotografía en el periódico me hizo detenerme en la acera bajo el sol matinal. Carl Yastrzemski en el dugout de los Yanquis felicitando a Reggie Jackson luego del juego. Doblé el periódico y lo metí debajo del brazo. Las piedrecillas volaban al contacto con la punta de mis zapatos. Después de tirar el periódico en el rincón más alejado del cuarto, empezaron a aparecer imágenes más serenas en mi mente. Yastrzemski debía tener mucho carácter y autoestima para entrar al dugout de sus vencedores y reconocerles sus méritos luego de una larga batalla de seis meses. 

Las próximas dos semanas olvidé por completo los trámites para ingresar a la Universidad. En mi mente solo ebullía el eco del último out a manos de Graig Nettles. Un mediodía el niño de enfrente jugaba con unos globos de helio. El estruendo de un camión vacío sobre la batea de la calle dibujó lágrimas en la cara del niño. Los globos volando sobre la plataforma del camión destaparon mis oídos para escuchar un radio que decía: "La semana entrante vence el plazo para enviar los papeles al CNU". Me levanté sin dejar de mirar la plataforma del camión. En otras noticias decían que Boston había cambiado al lanzador Bill Lee a los Expos de Montreal.
 Mientras sacaba los papeles de bachillerato de una carpeta regresó a mi mente aquella serie de cuatro juegos en septiembre. "Si al menos Bill Lee hubiese lanzado uno de esos juegos". Salí a la calle para ver si veía al camión solo quedaba el resplandor meridiano. Los globos flotaban muy altos sobre la calle.

jueves, 20 de septiembre de 2018

EL "7" DEL MADRID

El primer zarpazo del siete

Mariano, recibido por el Bernabéu con una atmósfera a la altura de una estrella de primer orden, firma un gol de bandera en su reestreno de blanco. "Ha sido mejor de lo que me imaginaba", asegura

Mariano celebra su tanto a la Roma.  REUTERS

 Mariano Díaz es de ese tipo de futbolistas a los que difícilmente se les encuentra alguna semejanza en los caracteres que muestra fuera y dentro campo. Alejado del verde es un muchacho tranquilo, tímido e introvertido en público, solo capaz de mostrarse desenfadado y quitarse la coraza con su entorno más cercano. De corto es un ciclón, un jugador temperamental e incansable, con la portería entre ceja y ceja y una confianaza ciega en sí mismo.
El miércoles, ante la Roma, en su reaparición como jugador del Real Madrid, Julen Lopetegui y el Santiago Bernabéu liberaron su instinto más animal. El entrenador vasco le introdujo en el campo en el minuto 72 y el atacante solo necesitó un disparo para asestar su primer zarpazo. Mariano cerró la goleada y puso el broche de oro a su retorno, envuelto en una atmósfera a la altura de una estrella de primer orden, con un gol de bandera. Un zapatazo lejano directo a la escuadra con un golpeo de folha seca, el remate más característico de su antecesor con el dorsal 7, Cristiano Ronaldo.
"No me imaginaba una vuelta así. Cómo ha salido es una cosa que casi no te puedes creer. Guardaré la camiseta para toda la vida", reconoció emocionado el delantero. "Ha sido un día muy especial. Siempre he querido que me reciban así. La afición me ha apoyado mucho y espero poder agradecerles lo que han dado por mí esta noche", añadió Mariano, que explicó cómo ejecutó su primer gol en una acción rápida, de apenas dos toques, sus predilectas. "Recibo el pase de Marcelo, hago el recorte, veo que tengo tiro, la pego al palo largo y ya veo que entra".
Lopetegui, que con la repentina llegada de Mariano a última hora vio satisfecha su petición de reforzar el ataque, celebró la presentación de su pupilo. "Le he dicho que metiera un gol por la escuadra y me ha hecho caso", bromeó el técnico. "Los momentos llegan y él lo ha aprovechado. Conoce la casa y ha salido como tiene que salir un jugador del Madrid, dándolo todo. Luego ha tenido el premio del gol". "Se notaba que estaba con ganas de debutar y de enseñar por qué ha venido. Contamos con él y ha marcado un golazo", le piropeó también Casemiro.
Mariano esperaba ansioso el momento. También el Bernabéu. El público le aclamó en repetidas ocasiones. Primero cuando asomó por el banquillo para calentar en la segunda mitad; segundo, al sustituir a Gareth Bale a falta de 18 minutos; y, por último, tras su sensacional tanto. Lopetegui postergó la puesta en escena de Mariano más de lo esperado. En los planes del delantero estaba incluso poder disputar unos minutos ante el Leganés, solo un día después de su presentación, pero ni siquiera calentó. Tampoco le dio la alternativa en San Mamés, donde el resultado invitaba a pensar que requeriría la figura de un rematador.


Imagen del gol de Mariano a la Roma.  REUTERS
"Fue decisión del míster, pero ahora estoy súpercontento por cómo le hemos dado la vuelta a la semana de una manera tan espléndida", explicó ayer el chico. "No se me ha hecho larga la espera, el entrenador ha entendido que tenía que ser hoy. No tenía prisa ni estaba nervioso". En el vestuario, fue recibido entre las bromas y las felicitaciones de sus compañeros. "Si ha sido suerte...", le vaciló Isco mientras atendía a los medios de comunicación.
En el poco tiempo que lleva en Madrid, Mariano se ha centrado en mantener la calma y la concentración. Todavía sin una residencia fija en la capital, ha vivido sus primeros días recluido en un hotel junto a uno de sus íntimos amigos. Acudió a entrenarse a Valdebebas en la última jornada de descanso que otorgó Lopetegui y apenas se ha dejado ver fuera de las instalaciones del club y las de su hospedaje. Su mente estaba centrada solo en prepararse lo mejor posible para su primera oportunidad.

Preparado para el reto

"Es consciente de que dándolo todo la puede liar", dice su entorno

"Estaba muy feliz", contaban ayer desde su círculo. La adrenalina del momento era tan grande que a Mariano le costó encontrar el sueño. "Nos ha transmitido tranquilidad. Está muy mentalizado con estar fuerte. Él así, es su mentalidad. Sabe que la cosa va más en serio que nunca y que está en el momento adecuado. Es consciente de que dándolo todo la puede liar y es muy cabezón con lo que se propone", desvela su entorno.
El escenario y el guion no eran novedosos para Mariano. El chico, curtido en la cantera y de explosión tardía, ha estado permanentemente obligado a revindicarse. Nunca fue aventajado en los informes ni en los planes de los preparadores de Valdebebas, donde le situaban por detrás de Borja Mayoral y Raúl de Tomás. Su estatuto empezó a alterarse en su último año en el Castilla con 27 goles en 32 partidos y una renovación por cinco años como jugador de la primera plantillacuando estaba a seis meses de quedar en libertad.
Su segunda aparición con el Madrid, cuando todavía era un desconocido, fue idéntica a la que completó ante la Roma. En la gira de pretemporada 16/17, con el dorsal 37 a la espalda y sin una plaza asegurada en el plantel de Zidane, se sacó un latigazo de más de 35 metros ante el Chelsea que sorprendió a todos. En la Champions dio su primer zarpazo con el siete.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

POLÍTICA Y DEPORTE Jesús Elorzaa

lunes, 17 de septiembre de 2018




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 Durante su presentación como director técnico del equipo mexicano Dorados de Sinaloa, el futbolista Diego Armando Maradona, afirmó que su pana camarada Nicolás Maduro le ofreció dirigir la selección Vinotinto. Luego de esa sorpresiva afirmación, uno de los periodistas enseguida le preguntó cuál fue su respuesta frente a ese ofrecimiento.
-Mirá che, vos sabés que yo siempre ando en la búsqueda de grandes proyectos para el futbol, y ser el director técnico de la Vinotinto, es una de las posibilidades para ser tomada en cuenta. Pero, tené en cuenta, que primero debo conocer cuáles son las ofertas salariales para tomar una decisión.
¿Y en ese punto que te ofrecieron?
-Bueno, vos sabés que yo soy la imagen más valorada del futbol mundial, yo soy el Pibe de Oro, la mano de Dios me elevó a los altares de los dioses y modestamente eso vale dinero, mucho dinero.
¿Y, a cuánto asciende su aspiración?
-Por ser el camarada Nicolás uno de mis amigos, le di un precio solidario para mi contratación como entrenador !!!50 millones de palos verdes!!! Más los gastos de alojamiento en hotel cinco estrellas, carro, chofer y suministro permanente de las sustancias que requiera.
¿Qué significa Palos Verdes?
-Che, no seas boludo, esos son dólares. Yo soy antiimperialista, pero en materia económica soy amante de los dólares.
¿Qué respondió su pana Nicolás, frente a ese “precio solidario”.
- No hay rollo Pelusa, dalo por hecho. Es más, te asignaré  un bono de 10.000 dólares por cada partido que ganes. Recuerda que nuestro Líder Único y yo como su fiel seguidor, te admiramos por tu solidaridad con la revolución y no escatimaremos ningún recurso para atender tus necesidades, incluyendo la de los estimulantes. En esto último, no tenemos ningún inconveniente en que formes parte activa del Cartel que maneja este sector.
-En términos administrativos y de contabilidad, debo decirte amigo Pelusa, que los pagos serán en PETROS.
-¿Qué vaina es esa? Vos me estás diciendo, que me van a pagar con PETRO-LEO. Si es así, déjame sacar las cuentas: Si el precio del barril anda por el orden de los 78 dólares entonces los 50 millones se transformarían en aproximadamente 640.000 barriles….o sea que ahora me llamaran el Jeque Maradona o el Petrotinto.
-Si así llueve, que no escampe. La historia será reescrita, en lugar de la Mano de Dios, ahora se dirá; La Mano del boludo Nicolás.
No es en barriles que efectuaremos el pago sino en Petros, es decir una criptomoneda o moneda digital venezolana, basada en la tecnología de la cadena de bloques y respaldada por las reservas de varios recursos naturales de Venezuela como petróleo, oro, diamantes y gas. Hasta el momento, cada Petro estaría respaldado por un barril de petróleo de la cesta de crudo, aclaró Nicolás.
-Un mar de dudas, se hizo presente en el Pibe. Es petróleo, pero a su vez no lo es. Mis asesores económicos me informan que esa criptomoneda no aparece en los mercados económicos. Wall Street no sabe que vaina es esa. Mejor me quedo callado y le digo que voy a pensarlo.
Nicolás viendo el silencio del amigo, optó por hacerle una contra oferta en Bolívares Soberanos.
-Maradona, que estaba comiéndose un paquete de pochoclos (cotufas) al escuchar aquello se ahogó y comenzó a toser. Eso es una gauchada, como me va a hablar de bolívares soberanos que tienen cinco ceros menos…esa moneda no vale un carajo. Y todos mis amigos venezolanos andan arrechos porque les colocaron un salario mínimo que se los pagan en tres toletes y cada día valen menos, Te imaginas que me paguen de esa manera mi salario solidario…..me moriría de hambre…..en los mercados me dice mi chofer no se consigue un carajo. Y lo último, que me pasó, seguía pensando en Pibe, fue cuando llegue a una bomba a echar gasolina y un milico me sale al paso para pedirme el Carnet de la Patria.
-Vos tas loco, no sabés quien soy Yo…..MMMAAARRRAADDOONNA.
Y el milico, que no era argentino, pero si maracucho, me respondió: seréis el rey del futbol, pero sin carnet no echáis gasolina.
-Por todo eso amigo periodista, rechacé  la oferta de ser el entrenador Petrotinto y acepté  dirigir el equipo Dorado de Sinaloa, en donde seguro estoy me pagarán con palos verdes y polvo blanco.   

COPA LIBERTADORES : RIVER E INDEPENDIENTE UN CLÁSICO EN CUARTOS DE FINAL

Los dos juegan al misterio. Es habitual que tanto Ariel Holan como Marcelo Gallardo no muestren todas sus cartas sobre el paño antes de los partidos. Y si se trata de un clásico en una instancia decisiva, como los cuartos de final de la Copa Libertadores, el suspenso aumenta mucho más. 
Ambos entrenadores suelen conformar sus equipos observando sus principales armas futbolísticas pero también mirando de reojo al rival de turno, que generalmente entrega pistas de lo que presentará. Sin embargo, en los últimos días se instaló tanto en Avellaneda como en Núñez un juego de escondidas, de recontraespionaje. 
Holan supo llevar a Independiente a ganar la Sudamericana, ahora quiere la Libertadores (Archivo Clarín).
Holan supo llevar a Independiente a ganar la Sudamericana, ahora quiere la Libertadores (Archivo Clarín).
No es un detalle menor: es una serie a eliminación directa y no es por el torneo local. Hay mucho en juego. Y ninguno quiere dar ventajas. Por eso a horas del cruce de ida, este miércoles a las 19.30, en el Libertadores de América, desde ambos lados mantienen el hermetismo. Las formaciones están guardadas con doble candado y recién se darán a conocer cuando los jefes de prensa de cada plantel peguen la planilla oficial. Minutos antes del inicio.
Nicolás Domingo cruza a Milton Casco en el último Independiente-River. Una imagen que puede repetirse este miércoles en el Libertadores de América. Foto: Marcelo Carroll.
Nicolás Domingo cruza a Milton Casco en el último Independiente-River. Una imagen que puede repetirse este miércoles en el Libertadores de América. Foto: Marcelo Carroll.
Tanto es el recelo que ambos técnicos mandan señales para despistar. En Independiente, por ejemplo, Holan coquetea entre un esquema con cinco defensores (tres centrales y dos carrileros) y otro tradicional con cuatro en el fondo. Además, tampoco revela si Emmanuel Gigliotti será finalmente titular. En el ensayo de este martes probó con el Puma y sacó a Martín Benítez. Parece impensado que Independiente juegue sin Benítez, uno de sus hombres más desequilibrantes. ¿Busca confundir al Muñeco?
Gallardo se guarda un As bajo la manga (Archivo Clarín).
Gallardo se guarda un As bajo la manga (Archivo Clarín).
En River, al aparecer, resta definir dos lugares, por los que pelean tres jugadores: Gonzalo Martínez, Juan Quintero y Rafael Santos Borré, a pesar de que trascendió que en el entrenamiento del lunes hubo un ejercicio en el que participaron los tres juntos.
En ese trabajo táctico no estuvo Ignacio Fernández. Pero cuesta imaginar que Nacho no esté en el equipo. El ex Gimnasia tiene un doble comando: es una rueda de auxilio para Ponzio en la recuperación y, a su vez, el iniciador de los ataques. 
Además, el propio Gallardo admitió que había sido un error jugar con un mediocampo con cuatro volantes, con Quintero y Pity por las bandas. Fue en un encuentro ante Racing en Avellaneda por la Superliga, en abril. En el primer tiempo al Millo le costó mucho agarrar la pelota. Por eso, sería raro que vaya con un esquema 4-2-2-2 para jugar por la Libertadores en territorio ajeno. Aunque, la idea es buscar el gol. ¿Habrá alguna variante táctica con la que el Muñeco sorprenda? 
En Independiente piensan que Gallardo tomará ciertos recaudos y que no jugará como suele hacerlo en el Monumental. Por eso Holan probó entre lunes y martes infinidad de variantes. Más allá del esquema, todavía resta saber si jugará el chileno Francisco Silva, quien recién salió de una distensión en la rodilla derecha.
Si no llega, Pablo Hernández daría una mano a Nicolás Domingo en la contención y Gigliotti tendría su lugar en la cancha junto a Silvio Romero. La otra es que el Puma ingrese por Hernández. O que directamente juegue Romero como único referente de área.
Un probable once, plagado de interrogantes, sería: Martín Campaña; Fabricio Bustos, Alan Franco, Nicolás Figal, Gastón Silva; Nicolás Domingo, Francisco Silva o Gigliotti; Martín Benítez, Maximiliano Meza, Pablo Hernández o Gigliotti; y Silvio Romero o Gigliotti. 
En River, habría nueve puestos definidos. Entonces, con un par de incógnitas, la probable formación sería: Franco Armani; Gonzalo Montiel, Jonatan Maidana, Javier Pinola, Milton Casco; Ignacio Fernández, Leonardo Ponzio, Exequiel Palacios; Gonzalo Martínez o Juan Quintero; Rafael Borré o Quintero y Lucas Pratto.

domingo, 16 de septiembre de 2018

UNA FINAL EN EL WANDA METROPOLITANO

La eterna fijación del 'Cholo' Simeone



Simeone celebra un gol del Atlético ante el Chelsea en la pasada Champions. 
Tras Lisboa y Milan, con la final en el Wanda Metropolitano, técnico y club suspiran por la Copa que corone la mejor época de su historia.
Hace nueve meses, junto al viejo Stamford Bridge, la única sonrisa que entró al autobús del Atlético fue la del Mono Burgos. «¡Una foto, Germán!», le suplicaba uno de los numerosos aficionados rojiblancos que creía en el milagro. Eran poco más de las 23.00 horas en Londres y ya hacía un buen rato que la Champions le había dado esquinazo a Simeone. Y no por el empate de aquella noche ante el Chelsea, sino por las dos bofetadas previas del anónimo Qarabag. Esa accidentada aventura del curso pasado, la mancha más grande del técnico argentino en sus siete años al mando, aún late como una herida infectada en cada poro del vestuario rojiblanco. 

Con esa traumática lección bien presente arranca la temporada más especial del club: el último episodio de la Liga de Campeones será el 1 de junio en el Metropolitano. «Es un objetivo bonito para todos, pero sabemos que el propósito real es volver a quedar entre los cuatro primeros y repetir en Champions», explican desde los despachos del club, conscientes de que esa inyección económica anual (cerca de 25 millones en el último año, pese a caer en la fase de grupos) es vital para mantenerse junto al resto de gigantes de Europa. El mensaje es nítido de puertas para dentro: nada de obsesionarse.

 Una anhelo inesperadamente enredado por un arranque de temporada extraño. Del subidón de Tallin, derribando al vecino en la Supercopa de Europa, a los mareos de la Liga, donde el Atlético sólo ha ganado (y penando) uno de sus cuatro partidos. Hasta Simeone parece haber perdido ese aura de infalibilidad, mostrándose incluso vulnerable, como él mismo admitió tras perder en Balaídos, dos semanas atrás. Allí resbaló al sacar del campo a Giménez y dejar al amonestado Savic, que sólo unos minutos después sería expulsado. Incluso el sábado, con el equipo ofuscado ante el Eibar, se llevó una suerte de tirón de orejas de su grada en forma de silbidos por sacar del campo a Rodrigo, que estaba sosteniendo hasta ese momento al equipo. Sólo cinco puntos de 12 (los que tiene el Barça) han alejado al equipo de la cabeza casi antes de empezar. 

Casi todas las semanas Simeone y Miguel Ángel Gil, consejero delegado, tienen por costumbre tomarse un café. Y en esas charlas, entre dientes, casi de incógnito, se mastican muchas cosas que escapan al clásico partido a partido. Se mastica, sobre todo, que el campeón de esta Champions se embolsará más de 100 millones de euros, una cifra récord por el nuevo reparto de ganancias. Y se mastica, por supuesto, que si el club ha alcanzado el peldaño en el que se encuentra es por su cita puntual de cada año con la Liga de Campeones, de donde han salido cerca de 300 millones en sus seis participaciones coseguidas desde la temporada 13/14. Aunque en el club son conscientes de que mirar fijamente a la copa no suele desembocar en nada positivo, como comprobaron el año pasado, tratando de conquistar la Copa del Rey en casa. «Mal haríamos en obsesionarnos con la final. Es, más bien, una ilusión». Idéntica línea sobre la que camina Simeone. «Es algo muy bonito que le va a pasar al club, aunque nuestra realidad es el día a día. Venimos de un golpe duro el curso pasado», dijo en una entrevista en Cope. 

"Espinas clavadas"

«Simeone tiene igual de claros los objetivos reales, aunque en lo personal quizás tenga espinas clavadas», admiten en las oficinas. Esas espinas clavadas se llaman Lisboa y Milán. Aquel ataque de rabia, de locura transitoria en la capital lusa, lanzándose a por Varane después de ver cómo la Champions se le había escurrido de las manos cuando creía tenerla bien agarrada. O las largas noches después de San Siro, cuestionándose qué habría pasado si hubiera ordenado a los suyos morder el cuello de un Madrid herido, en lugar de dejar que el destino decidiera el nombre del campeón de Europa. Esas espinas clavadas (también en muchos jugadores de la plantilla), le hicieron repleanterse su futuro en el Atlético. Hoy, aún siente que se equivocó. 
A pesar de la precaución general, la Champions flota en la atmósfera del club rojiblanco. En el vestuario no se habla directamente del tema, pero todos apuntan en la misma dirección. Aunque para llegar hasta allí saben que lo primero es superar la fase de grupos y sobreponerse a esa misma falta de pegada que les apartó del camino la temporada pasada. No necesitó mucho tiempo Thomas Lemar, el traspaso más caro de su historia, para captar el mensaje. 
«Voy a darlo todo para llegar lo más lejos posible e intentar ganar la Champions», sostenía convencido durante su presentación. Tal vez porque en su «sí» al Atlético había una promesa de fuego real por este título. «Hemos hecho un esfuerzo por encima de nuestras posibilidades para mantener lo que teníamos y reforzarnos con lo que faltaba», admiten en la entidad. Se ha convencido a Griezmann, asumiendo una ficha astronómica (25 millones netos) e incluso doblegando al Barça con argumentos económicos y deportivos. Se amarró a talentos como Giménez y Lucas. Persuadieron a Rodri para volver a sus orígenes. Y, también, se cambiaron cromos para escalar: Gelson Martins (gratis), Arias (por Vrsaljko), Kalinic (por Gameiro).
Cerca de 150 millones invertidos en la que opta a ser la mejor plantilla de la historia del club, apurando la línea roja de 293 kilos que no puede sobrepasar el Atlético. Hay nombres, hombres y ganas de pelear por la única corona que se echa de menos en las vitrinas. La ilusión, entre bambalinas, no se discute. Puede que la Champions no sea una obsesión, pero sí que lo empieza a parecer. Y, hablando del entrenador, rememorando Lisboa y Milán, se llama así.