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viernes, 7 de diciembre de 2018

PROYECTO DE LEY CONTRA LAS BARRASBRAVAS ¿Una ley descafeinada?

Cuáles son los cambios al proyecto contra los barrabravas: ¿Una ley descafeinada?

Diputados de distintos bloques pidieron moderar el texto que envió el Presidente. Por eso debió aplazarse el debate dos semanas. La mayoría de los delitos por violencia en el fútbol serían excarcelables. .

El proyecto que busca combatir las barras bravas incluye en el Código Penal delitos estrictamente ligados al entorno del fútbol, y busca cortar las fuentes de financiamiento de los grupos delictivos.
El proyecto del Ejecutivo había sido criticado por falta de "proporcionalidad" con otros delitos previstos en el Código Penal. Pero el texto que quedó en pie para que pueda avanzar en la sesión de este jueves, es mucho más light, y ya abre polémicas.
La iniciativa tuvo importantes modificaciones en las negociaciones de las últimas horas, para lograr consenso opositor. Básicamente, se rebajaron gran cantidad de penas, por lo que muchos de los delitos tipificados, pasaron a ser excarcelables. Es decir que el mínimo de las penas no superan los 3 años de prisión.
Las claves del dictamen, que recibió diversas observaciones y manifestaciones en disidencia, son lassiguientes:
#  Las penas por delitos ya tipificados (contra la vida, lesiones, por ejemplo), se incrementan un tercio si son cometidos en el marco de espectáculos futbolísticos.
# Se imponen penas de 6 meses a 2 años, al que tuviere en su poder, introdujere, guardare o portare objetos cortantes, instrumentos contundentes, artefactos químicos, de pirotecnia, inflamables, asfixiantes o tóxicos.
 # La pena será de 2 a 6 años de prisión para el que introdujere o guardare armas de fuego o artefactos explosivos .Las penas en el texto original iban de un mínimo de 3 años y hasta 8 años, por llevar a la cancha armas de fuego de uso civil, y hasta 10 si son armas de guerra.
# Por agresión o intimidación grupal, o que alteren el espectáculo futbolístico, las penas son de 2 a 6 años. Con armas, la máxima es de 8 años, y 4 a 10 años de prisión si se emplearen armas de fuego.
# Financiación. Penas de 1 a 3 años a los organizadores, protagonistas (futbolistas) o responsables de la emisión de entradas, que las provean, sin cobrar el precio correspondiente, a las barras.En el texto original eran 2 a 4 años.
# Venta no autorizada de entradas: prisión de 1 mes a 1 año al que, sin autorización y con fines de lucro, vendiere entradas (reventa). Y 6 meses a dos años si el delito es cometido por directivos, futbolistas o barras bravas. Para estos últimos el texto original preveía 3 a 5 años de cárcel.
Venta de entradas falsas o adulteradas. Penas de 6 meses a 2 años. Y 2 a 8 años si el delito fuese cometido por un organizador, protagonista o barra brava.
# Facilitación de ingreso: Se impondrá prisión de 1 a 6 meses, al organizador o protagonista que permitiese el ingreso de personas al estadio sin la correspondiente entrada o acreditación. En el texto original eran 3 a 6 años de cárcel.
# “Trapitos”. Se impondrá prisión de 1 a 6 meses si pide pago a voluntad, y 2 a 4 años si exige suma de dinero, fija o variable.El texto original preveía para el primer caso, 1 a 2 años de cárcel, y 3 a 5 años para el segundo.
# Avalancha. Se impondrá prisión de 1 a 3 años, al que por cualquier medio provocare una avalancha.
# Accionar de Grupo: se mantiene la creación de esta figura, y se impone prisión de 2 a 8 años, al que integrare una asociación destinada a cometer cualquiera de los delitos previstos en la ley. El texto original preveía 4 a 10 años de cárcel (no excarcelable).
# Para el mismo caso, los jefes o cabecillas, o directivos que hubiesen contribuido a financiar los grupos, el mínimo de la pena será de 4 años de prisión. En el texto original, el mínimo eran 6 años.
# Derecho de admisión: lo dispone el Ministerio de Seguridad, y prisión de 1 mes a 1 año a quien, lo viole.
#Arrepentido: se mantiene la inclusión de esta figura para los acusados.
# En materia procesal se suspende el juicio a prueba y se prevé un procedimiento de juicio abreviado.

jueves, 6 de diciembre de 2018

RONALD ACUÑA Y KATHERINE ECHANDÍA ATLETAS DEL AÑO


Se imponen en la elección promovida por el Círculo de Periodistas Deportivos 



El Novato del Año de la Liga Nacional en el béisbol de las grandes ligas, y la gran promesa de las pesas y campeona en los Juegos Olímpicos de la Juventud, reconocidos por la prensa especializada, al igual que La Vinotinto del Baloncesto, Guaros de Lara y la Federación Venezolana de Pesas. Más de 100 comunicadores sociales participaron en la elección

CARACAS 06-12-2018 | Ronald Acuña Jr. flamante Novato del Año de la Liga Nacional en el béisbol de las Grandes Ligas, y Katherine Echandía, campeona de las pesas en los pasados Juegos Olímpicos de la Juventud, fueron elegidos como Atletas del Año 2018, al cierre del proceso de selección promovido por el Círculo de Periodistas Deportivos de Venezuela, en el cual participaron una centena de comunicadores sociales del país.
Acuña Jr. se impuso en la elección al futbolista y Jugador Más Valioso de la Major League Soccer, Josef Martínez, quien también recibió un fuerte respaldo entre los participantes de la selección del CPD. “El de La Sabana” totalizó 863 puntos, con 65 votos para el ganador, 24 papeletas como primer finalista, seis al segundo lugar, tres al tercero y uno al cuarto. Martínez cerró con 602 unidades.
Echandía, en tanto, superó cerradamente al también pesista Julio Mayora. La gran promesa de la halterofilia nacional obtuvo 607 unidades, con 35 papeletas a la posición de honor, mientras que su colega finalizó con 537 puntos, 30 votos al ganador.
Acuña Jr. y Echandía reciben el testigo de José Altuve y Yulimar Rojas, ganadores de las últimas dos ediciones del premio. El Atleta del Año se entregará el jueves 13 de diciembre, en Caracas.
En el proceso de selección, participaron 103 periodistas y comunicadores sociales especializados en la fuente deportiva. El proceso asigna 10 puntos por cada voto al ganador, ocho al atleta nominado como primer finalista, seis al segundo, cuatro al tercero, dos al cuarto y un punto al quinto.
Las pesas fueron las grandes ganadoras. Al reconocimiento a Echandía se unió el del entrenador Carlos Pinto, responsable junto a Henry Velásquez de los éxitos de esta disciplina en 2018, y quien fue reconocido como Entrenador del Año. También fueron elegidos Luis Seijas, presidente de la Federación Venezolana de Pesas, como Dirigente del Año, y ésta última Institución, como Entidad Deportiva del Año.
El baloncesto también resultó favorecido en la elección de la prensa especializada con dos premios. El primero de ellos correspondió a La Vinotinto en su versión masculina, recientemente clasificada a la Copa del Mundo y co líder de las eliminatorias, que se impuso en la carrera por la Selección del Año a la Sub 23 del béisbol, medallista de bronce del Mundial de esa categoría. El otro galardón se lo llevó Guaros de Lara, campeón de la LPB, como Equipo Profesional del Año. El reconocimiento a la Empresa Deportiva del Año recayó una vez más en Empresas Polar, por su apoyo al deporte nacional.

CUANDO WILLIE HORTON , hace ya 40 años Por Alfonso L Tusa C






   Cuarenta años del nombramiento de Willie Horton como manager de los Navegantes del Magallanes

Entonces sí llegó la hora de Cookie Rojas. Desde el 25 de noviembre hasta el 5 de diciembre, Magallanes perdió 7 juegos seguidos. Rodney Scott tenía 10 días sin jugar porque no era del agrado del manager. Esto empezó a molestar a muchos peloteros hasta que el pitcher Mike Norris también anunció su retiro del equipo.
. "Luego de reunirse la junta administradora magallanera y tomar una decisión, Octavio Cookie Rojas se apersonó en las oficinas y presentó su renuncia formal al cargo de manager del equipo este 06 de diciembre de 1978. Alberto Parjús salió hacia Barquisimeto donde Gustavo Gil trabajaba como comentarista radial, para ofrecerle el cargo de manager del equipo. Mientras tanto los directivos se reunieron con el equipo para tratar de aplacar el descontento de los peloteros. Informaron que Rojas había renunciado y que buscaban un suplente. Desde el fondo del clubhouse se escuchó una voz decidida: 'Yo puedo encargarme del equipo'.
Los peloteros voltearon, Willie Horton  respiró profundo y avanzó hacia la mesa del manager con el dedo índice sobre el bigote. Los directivos hablaron con los peloteros y acordaron nombrar a Horton manager interino".
 Estos quizás sean uno los juegos más representativos de Horton como manager del Magallanes:

29 de diciembre de 1978. Magallanes versus Tigres de Aragua en el José Bernardo Pérez. Mike Norris versus Steve Luebber. Para ese momento todavía buscaban la clasificación. Me acuerdo mucho de ese juego porque al día siguiente apareció la fotografía de Alfredo Torres en un periódico llamado Meridiano en la tardecita. Decía algo así como: una de las claves del triunfo magallanero anoche en Valencia. Magallanes llegó perdiendo 2-1 al cierre del noveno inning. Jerry White negocia boleto ante Bill Campbell. Tim Blackwell lo fuerza en segunda en intento de toque. Roger Polanco sale a correr por Blackwell. Campito se quedaba mirando extrañado como Mario dirigía la nariz hacia la puerta. Félix Rodríguez mueve a Polanco hasta la antesala con imparable a la derecha. Alfredo Torres emerge por Alexis Ramírez y despacha linietazo a la izquierda para empatar el juego. Campbell poncha Rodney Scott. Mark Daly viene a enfrentar a Oswaldo Olivares. Willie Horton trae a Rafael Cariel y responde con imparable a la derecha para remolcar a Rodríguez con la de dejar en el terreno a los Tigres. Mike Norris se apuntó la victoria en trabajo completo. Campbell salió derrotado. Había relevado a George Cappuzzello que a su vez entró por el abridor Steve Luebber.



En el quinto juego de la Serie del Caribe de 1979, las Águilas Cibaeñas y los Navegantes del Magallanes llegaron igualados a una carrera al cierre del décimo inning.
Vale la pena revivir aquel inning. Dave Coleman la rodó por las paradas cortas y Nelson Norman flumbeó la pelota. Willie Horton se ponchó. Jerry White descargó su tercer imparable del juego, una línea al centerfield que se le escurrió a Omar Moreno y quedaron corredores en segunda y tercera. Baudilio Díaz recibió boleto intencional. Horton hizo la seña característica y Cariel salió del dugout para sustituir a Alfredo Torres quién había reemplazado a Oswaldo Blanco que a su vez había emergido por Félix Rodríguez. Cariel siguió la slider hasta que llegó al plato y despachó el linietazo que hizo saltar la victoria. Magallanes dejaba en el terreno 2-1 a los dominicanos. Campito saltó desde el tronco hasta el pretil donde descansaban los zapatos. ¿Y quién era el pitcher? Mario respiró profundo. William Castro que venía de salvar 8 juegos con efectividad de 1.81 con los Cerveceros de Milwaukee en la Liga Americana.

Extracto de mi libro Un Barco en Santa Inés. https://www.amazon.es/Barco-en-Santa-In%C3%A9s-ebook/dp/B01N7PKM34

domingo, 2 de diciembre de 2018

LAS BARRAS BRAVAS Y SU MANEJO DEL FÚTBOL ARGENTINO Por Juan Castro /Marca Madrid.-

La confesión de un barra brava: así manejan el fútbol los violentos



El cóctel explotó el otro día, en la final, pero para nosotros, los que estamos en el fútbol argentino hace años, lo del River-Boca fue un hecho más, aunque tuviera otro eco, mayor trascendencia. Esto pasa aquí una vez por mes, mínimo", nos cuenta Gustavo Grabia, periodista argentino de TyC que pasa por ser el mayor experto en barras que tiene el periodismo argentino.
El dominio de los hinchas radicales sobre el espectáculo no es de esta final, ya lleva años. "La génesis -dice Gravia- se da a fines de los 60, aunque el término barras se usa por primera vez ya en los 30. Todo se agudiza a partir de los 70 en la era de Alberto José Armando, presidente de Boca, que arma la primera barra con privilegios como entrar gratis a la cancha, pagarles viajes fuera, darle camisetas firmadas, comer con los jugadores una vez por mes...". 
Es muy complejo, en un país complejo como la Argentina, explicar el fenómeno de las barrabravas desde el hecho aislado de lo que pasó en la final de la Libertadores. El asunto tiene profundas razones políticas y hasta sociales, dice Gravia: "De ocho años a esta parte, los propios narcos, cuando quieren ingresar a los barrios, pactan con los barras, porque ellos manejan todo: el fútbol, sí, pero también las ayudas sociales de las barriadas, hay mucho dinero. Dominan los clubes y los barrios, con vínculos con la Policía del barrio y del estadio".
Baste un ejemplo: Rafa Di Zeo, histórico dirigente de La Doce de Boca, tenía por abogado al mismo que tenía el comisario de la Policía del Barrio de La Boca. El poder de los hinchas violentos tuvo otro ejemplo en la reciente época del Kirchnerismo, que le pagó el viaje a la barra al Mundial de Sudáfrica a cambio de que fueran la fuerza de choque ciudadana en las calles de la gran urbe, Buenos Aires.
Para darle mayor valor a esta explicación de la connivencia entre el poder político y las barras contactamos con Jaime -por supuesto, nombre ficticio-, que, tras pedir ese anonimato, nos brinda un testimonio de una crudeza increíble. Él ya está fuera y tiene una vida normal: "Cuento esto aquí, en MARCA, por si sirve para que alguno cambie el rumbo de su vida. ¿Qué te lleva a ser barrabrava? Ser líder, que se te conozca y te teman. Cuanto más le pegas a un barra rival, subes más en la escala, se te respeta más. Robarle una bandera al rival te posicionaba mucho, por ejemplo. Recibías entradas de dirigentes, y tenías beneficios en ese mundo. Cuantas más piñas tirabas a los rivales, más te consideraban los compañeros". 
"Somos -continúa Jaime- muchos hermanos. Todos somos del mismo club, pero uno de ellos es del eterno rival, del enemigo del club al que yo defendía como barra. En un clásico tuvimos una pelea contra ellos, y, de pronto, vi a mi hermano ensangrentado. Eso me hizo cambiar el chip y renegar de ese mundo. Era mi hermano, pero podía haber sido el tuyo, el mecánico o el bancario. Comprendí que la pasión no debe implicar violencia de ningún modo, Me costó".
No se entiende el fenómeno barrabrava sin el papel del dirigente. Lo explica Jaime: "El dirigente, por lo general, siempre nos financió. En mi club nos apoyaba económica y logísticamente. Y ellos también usan al barra para enviar mensajes políticos o, a modo privado, nos usan para cobrar deudas personales con alquien que les debe dinero -apriete-. También hay dirigentes en contra de los barras, pero que tienen miedo. Si pasa una moto delante de tu casa con tus hijos, y te meten tres tiros ahí dentro, es comprensible tener miedo. O que te pongan una bandera en el estadio en contra".
El reciente exMinistro de Deportes de Argentina, Carlos Mac Allister, nos da alguna clave más: "Las barras se hicieron con el poder porque los dirigentes de los clubes y la política permitieron que montaran verdaderas empresas. Yo entendí todo con esta anécdota: un día me subí en un taxi y conducía un exjefe de la barra de un exclub mío. '¿Cómo te va?', le dije. '¿Ya no estás en la barra?'. Y me contestó: 'No, Colo [así llaman a Mac Allister], la vendimos ya. Los pibes jóvenes vienen con fuerza y ya no podíamos sustentar las 12 líneas de negocios que teníamos: las banderas, los autobuses, las camisetas firmadas, las entradas, los párkins del estadio, la droga...'. Ahí -sigue Carlos- entendí que las barras es un negocio organizado para delinquir". 
La crudeza de las barras llega a niveles que todos hemos visto en la tele. A nuestro Jaime le tocaron varias. "Un día estábamos peleando con las manos, éramos 80 y ellos 30. Al verse acorralados, rompieron los códigos y me pegaron un balazo. Fue muy cobarde, pero era mi culpa, por estar en un lugar erróneo. En una segunda, me peleé a los puños también. Al perder, la barra rival vino a buscar venganza junto a un menor [los usan para evitar la cárcel] y uno me pegó ocho tiros, de los cuales dos me dieron en la espalda [Jaime nos señala su parte trasera]. Por lo menos lo puedo contar".
Y es que ser líder es esencial dentro del código barrabrava: Gustavo Grabia lo explica: "Este fenómeno se hizo una bola en Argentina y la gente les toma como líderes de las tribunas, le siguen sus canciones, avalados por los propios clubes. En la dictadura militar de los 70, las barras ejercieron de oposición, como pequeños ejércitos revolucionarios. En los 80 hay una explosión de violencia en el país y les sirve a los clubes como fuerzas de choque institucionales. Era algo claro". 
Grabia nos analiza cómo el dinero llegaría más tarde a las barras: "En los 90 empieza el apoyo popular a las barras, porque el fútbol argentino depositó su identidad en ellas, y tomaron el poder total. A partir del 2000, si se fijan, ya no hay grandes peleas entre barras de clubes distintos sino dentro de los propios clubes, intrabarras. ¿Por qué? Por el dinero, por el poder. Y comienza otro fenómeno: en las barras ya no hay ni siquiera fans de los clubes, sino delincuentes que ven dinero y protección política si pertenecen a este gremio. De hecho, ahora, el lugar del barra visitante lo ocupa la barra disidente del propio club".
Y así se escribe esta historia que terminó con el ridículo mundial de la (no) final del Monumental, esa que el diario La Nación, el de mayor prestigio del país, aunque no el más leído, describía estos días como el Papelón de todos los tiempos, que llegó incluso a provocar una crisis en el Gobierno de Mauricio Macri con la renuncia del Ministro de Seguridad de Buenos Aires, Martín Ocampo. La Barra Libre lo pudre todo.

domingo, 25 de noviembre de 2018

EL PAÌS BARRABRAVA HA VUELTO A FRACASAR

 

La violencia del fútbol volvió a evidenciar las fallas de los dirigentes y las de la sociedad.

El problema no es el fútbol. El problema es la Argentina. El país barrabrava que no puede resolver los dilemas de una adolescencia que lleva doscientos dos años. No puede controlar las marchas piqueteras que paralizan la Ciudad cien días al año. No puede frenar a un centenar de violentos con la camiseta de All Boys. Y no puede evitar que otra banda de forajidos con la camiseta de River le rompa los vidrios a piedrazos al micro donde viajaban los jugadores de Boca para jugar la Superfinal. 
El mega evento que nos iba a mostrar como un ejemplo ante el planeta. Un modelo de lo que puede la pasión argentina. Esa que mostramos con orgullo en cada Mundial. Pero la realidad nos golpeó en la cara desde el primer botellazo. Eso somos. Una sociedad con enormes dificultades para lograr la utopía de la convivencia.Porque los errores y las desgracias tienen  múltiples responsables . El Gobierno nacional y el  de la Ciudad primeros, porque no pueden armar un operativo de seguridad minimamente eficaz
 Y se echan la culpa unos a otros por los errores.
 Anoche Mauricio Macri reclamaba la cabeza de quienes planificaron pésimamente la jornada y le apuntaba a Martín Ocampo, el ministro de Seguridad de Horacio Rodríguez Larreta. Ambos ya se habían enfrentado cuando el Presidente se apresuró a plantear el regreso del público visitante a las canchas. Por todo lo sucedido ayer, quedó claro que era una iniciativa desatinada. Cuatro mil hinchas de Boca en la cancha de River le hubieran agregado fuego al infierno.
A los dirigentes argentinos les sigue costando entender el daño irreparable que provoca el universo barrabrava.
 Le costó a Cristina Kirchner, que elogió por cadena nacional el romanticismo de quienes miran los partidos desde el paravalanchas y los financió para que viajaran a los mundiales. Y le cuesta a Macri, quien presidió a Boca durante una década sin poder erradicarlos del club, ni luego de la Ciudad ni del país.
Es cierto que los gobernantes tienen socios en el desastre de la violencia del fútbol. Están los clubes que conviven con sus barrabravas. Los de River, que revenden por millones las entradas que les regalan sus dirigentes. Y los de Boca, que arman paquetes turísticos para que los extranjeros vivan la sensación extrema de estar cerca de la muerte en las tribunas. Poco ayuda la policía, que nunca acierta el lugar correcto donde tirar los gases lacrimógenos y está más atenta a cobrar rápido sus extras por los operativos. Y los jueces, que dejan salir a los barrabravas al primer llamado de un dirigente influyente. Y a veces ni siquiera eso. Los sueltan antes por iniciativa propia y connivencia. Es una cadena perversa y todos sabemos que no tiene final feliz.
Claro que la corrupción, la desidia y la inoperancia de la dirigencia argentina no sería tan nociva si no tuviera el correlato desgraciado de esta sociedad intolerante. Una sociedad que ha aprendido muy poco en 35 años de democracia. Las tragedias de las dictaduras, de la violencia armada, del terrorismo de Estado, de los desaparecidos, del 2001 y de tantos episodios nos enseñaron muy poco. Los argentinos seguimos conservando esa capacidad única para convertir en enemigo al que tenemos al lado.
Eso es lo que hicieron el sábado los hinchas de River, que atacaron porque sí a los jugadores de Boca. Porque al enemigo hay que odiarlo y hay que lastimarlo en cualquier circunstancia.
 Hay un huevo de la serpiente que espera siempre para estallar en la Argentina. 
Esta vez fue por un partido de fútbol. Mañana puede ser por cualquier otra cosa. Este, el de la barbarie del sábado, es el escenario con el que el país barrabrava aguarda a los hombres y mujeres más poderosos del planeta para la Cumbre del G-20. Que está acá nomás, a la vuelta de la esquina, desde el próximo jueves.
Serán estos dirigentes, estos policías y seremos todos nosotros los que tendremos que pasar por el enésimo examen de convivencia. Ese mismo que reprobamos una y otra vez. Y que nos ha consagrado en el mundo como un extraño laboratorio del fracaso.

Y A LA FINAL SE COVIRTIÓ EN PAPELÓN EL SUPERCLÁSICO MUNDIAL

De la barbarie a las presiones: historia secreta de una final que se convirtió en papelón

River fue solidario con Boca, que no quería jugar. Pero hubo amenazas de la Conmebol y hasta del presidente de la FIFA. Se reprogramó para hoy a las 17. Pero Boca podría pedir los puntos o jugar bajo protesta.

River. Boca. Chocan los planetas. Se juega la final del mundo. El eslogan parece demasiado pretencioso para nuestro fútbol. ¿De qué mundo es esta final?
Seguro, de un país oscuro, cargado de violencia, intereses y exacerbada por dos pasiones antagónicas. El Superclásico más trascendental en 110 años de historia, el partido que había puesto a River, a Boca y a la Argentina frente a los ojos del mundo, deriva en una colección de escándalos, en un papelón que supera las fronteras. Y después de cambiar dos veces el horario y de una rosca interminable, en la suspensión. Habrá que esperar un rato más para definir al campeón de la Copa Libertadores de América. A esta altura, un tema menor. Antes, River deberá levantar la clausura preventiva del estadio por exceso de capacidad y obstrucción de salida. Aseguró Ricardo Pedace, titular de la Agencia de Control Gubernamental de la Ciudad de Buenos Aires, que no habrá problemas para jugar. Y ver la postura definitiva de Boca que podría pedir los puntos o jugar bajo protesta.
Sucedió de todo en Núñez. Basta con repasar la lista negra.
La emboscada al micro del equipo visitante; el desborde del público local; la presión de la Conmebol para jugar o jugar; los gritos entre Daniel Angelici y Rodolfo D’Onofrio, que después terminaron dándose la mano; Pablo Pérez trasladado a una clínica y con un parche en el ojo cuando debía estar disputando la pelota en el mediocampo; Gianni Infantino, mandamás de FIFA, pidiendo razones “valederas”para suspender el encuentro, como si todo el bochorno no hubiera sido suficiente. Hinchas asustados, atrapados en el estadio, víctimas de robos en las adyacencias. Policías totalmente desbordados. Parecía que el show debía continuar a cualquier costo. Pero no.
Muy a pesar de que el propio Infantino lo quería disputar sí o sí. “El fútbol no para. Si no quieren jugar, pierden los puntos”, afirmó el titular de la multinacional del fútbol. Y dos veces postergó el kick-off. De las 17 a las 18, de las 18 a las 19.15. Cada vez que se anunció el nuevo horario por la voz del estadio, celebraron los hinchas que coparon Núñez, los que soñaban con formar parte de una fiesta y terminaron siendo testigos del bochorno que comenzó con el ataque al bus de Boca a sólo 200 metros de la cancha.
Adoquines, botellas de cerveza y gas pimienta, el armamento que un grupo de barras les arrojó a los futbolistas de Boca. Los energúmenos dañaron vidrios y el estallido lastimó el brazo izquierdo de Pablo Pérez. Y por los huecos de las ventanillas penetraron los gases lacrimógenos de la Policía, que intentó controlar una situación que se le escapó de las manos. ¿Por qué el vehículo ingresó por la calle Lidoro Quintero, donde estaba un grupo nutrido de hinchas? ¿Sólo hubo negligencia o zona liberada? ¿Fue una revancha de Los Borrachos del Tablón por los allanamientos del viernes, cuando desactivaron sus operaciones de reventa? En River sospechan de Caverna Godoy, uno de los líderes de la barra brava y a esta teoría apuntan en las líneas de investigación. D’Onofrio aseguró: “Son 15 vándalos los que armaron esto. ¿No los conocen? Saquémoslos del fútbol”. Hubo apenas 16 detenidos por atentado y resistencia a la autoridad y 40 demorados por incitación a la violencia.
Las imágenes del ingreso de los jugadores visitantes al vestuario, tapiado con maderas para que los hinchas de River no pudieran observar sus movimientos, dieron vergüenza ajena. Los videos que se viralizaron un rato después, también. Ahí podía verse al colombiano Sebastián Villa en una camilla. Al uruguayo Nahitan Nandez tomándose los ojos. A Pérez herido. Y a varios de sus compañeros, tosiendo.
Pablo Perez en el Monumental tras la agresión que sufrieron los jugadores de Boca al llegar al Monumental. Foto: AP.
Pablo Perez en el Monumental tras la agresión que sufrieron los jugadores de Boca al llegar al Monumental. Foto: AP.
“No estamos en condiciones de jugar”, repitieron el secretario Christian Gribaudo y el vicepresidente, Darío Richarte. Angelici estaba desencajado. Mantuvo una reunión con D’Onofrio y Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol. Hubo tensión y palabras fuertes entre los dirigentes. El anillo interno estaba caldeado. Se respiraba tensión. Iban y venían, rodeados de guardaespaldas, los dirigentes de River y Boca y los funcionarios de la Conmebol. Pérez y Gonzalo Lamardo, un juvenil que ni siquiera se concentró, fueron trasladados a la clínica Otamendi en compañía del doctor Jorge Batista. Mientras tanto, se producían más reuniones. Hasta participó Claudio Tapia, presidente de la AFA.
Boca no quería salir a la cancha. Y sus dirigentes creen tener elementos para pedir los puntos. Anoche se evaluaban los pasos a seguir: desde efectivamente pedir que le den por ganado el partido o jugar bajo protesta.
River se solidarizó después de una reunión que mantuvieron el vicepresidente Jorge Brito, el dirigente Eduardo Barrionuevo, el gerente Mariano Bernao y Marcelo Gallardo. “Así no se puede jugar”, coincidieron todos. Angelici y D’Onofrio, atribulados, con caras demacradas, se tranquilizaron. Sin embargo, la Conmebol no estaba dispuesta a suspender su gran final. La pelota tenía que rodar. Y los médicos emitieron un informe que admitía "lesiones superficiales en la piel" de los jugadores y ante la referencia de dos futbolistas sobre lesiones en la córnea, aseguraron que no se pudo confirmar y no veían "razones médicas" para suspender el partido.
Domínguez estaba preocupado y quería que se jugara. Por el costo político; por el compromiso televisivo; por 70 mil hinchas que ya estaban adentro del estadio; por la determinación de Infantino, que no viajó hasta Buenos Aires en vano.
El árbitro Andrés Cunha salió a realizar el calentamiento con la música de Rocky, casi en simultáneo con las piñas que había en avenida del Libertador. Carlos Tevez y Fernando Gago, los referentes, dieron la cara. “Nos estaban obligando a jugar. Lo que hace la Conmebol es una vergüenza. ¿Por qué no le dan la Copa a River y listo?”, dijo el delantero. Darío Benedetto se expresó en el mismo tono. Poco contribuyeron con la paz. Más cordura mostró Gallardo, acercándose a los jugadores de Boca cuando la noche había ganado terreno.
D’Onofrio y Angelici volvieron a juntarse, ya más calmos. “Asegurate con el ministro de Justicia de la Ciudad, con el que tenés una estrecha relación, que no haya ningún incidente”, le dijo el presidente de River al de Boca. Martín Ocampo –hincha y socio millonario- es padrino del hijo del titular xeneize. “Firmaron un pacto de caballeros. Quiero felicitar a los presidentes porque en estas condiciones se desnaturalizaba el juego”, apuntó Domínguez, muy golpeado.
Pero esta madrugada Pablo Pérez le afirmó a Clarín que esta tarde deberá hacerse unas curaciones en el sanatorio Otamendi y que no podrá jugar. La calentura en el plantel de Boca no bajó con el correr de las horas.
Había terminado una de las jornadas más tristes para el fútbol argentino. Para la que habían llegado periodistas de 22 países. Todos a ver la "final del mundo" que terminó en papelón mundial.

sábado, 24 de noviembre de 2018

JIM PENDLETON, AN EL SALÓN DE LA FAMA DEL MAGALLANES por Alfonso L. Tusa C


Jim Pendleton el campocorto del primer bicampeonato magallanero en LVBP , finalmente en el Salón de la Fama de los Navegantes.


  Siempre ocupaba los lugares de los bateadores de poder en la alineación de aquel Magallanes de finales de la década de 1940 y comienzos de la de 1950, siempre era cuarto, quinto o sexto bate, en clara advertencia a quienes en la actualidad aseveran que en el pasado el campocorto era una posición en la cual solo se le exigía atributos defensivos a los peloteros. Quizás una buena proporción de los jugadores de las paradas cortas debieron su establecimiento a su calidad defensiva, pero en aquel entonces hubo torpederos como Harvey Kuenn o Lou Boudreau quienes además de ser buenos con el guante, metían miedo con el madero. Jim Pendleton fue campeón jonronero (8) de LVBP en la temporada 1948-49 y luego  fue campeón bate (.387) y en carreras anotadas (47) en el primer campeonato magallanero (1949-50) y campeón en dobles (18) y triples (5) en el segundo (1950-51), luego, en la justa 1951-52 fue líder en bases robadas (12). Pendleton también jugaba en los jardines. Cuando vino con Magallanes en 1948, había jugado para los Chicago American Giants en la Negro American League. Luego pasó a jugar con los Saints de St. Paul en la Liga American Association, filial de los Dodgers de Brooklyn. Cuando jugaba como jardinero central tuvo la barrera de Duke Snider para acceder a las grandes ligas, luego al pasar al campocorto tuvo como muro infranqueable a Pee Wee Reese. Por ese motivo los Dodgers terminaron cambiándolo a los Bravos de Milwaukee donde jugó en 1953, 1954, 1955, 1956. De allí pasó a los Piratas de Pittsburgh (1957-1958), Rojos de Cincinnati (1959) y Colts .45 de Houston (1962), allí fue el jardinero izquierdo de la alineación original de ese equipo.
  Jim Pendleton regresó a LVBP en la temporada 1960-61 con los Leones del Caracas, aunque bate, apenas bateó .247. Quizás para ese momento había olvidado aquel episodio de sus años magallaneros cuando en un cierre del noveno inning con corredor en tercera, un out y ganando 4-0 tomó un roletazo al campocorto y en lugar de lanzar a primera para asegurar el segundo out, lanzó al plato para eliminar al corredor de tercera. Cuando le preguntaron porque había jugado de esa manera, respondió: “Al Caracas hay que darle las nueve arepas”.
    Pendleton nació en St. Charles, Missouri, USA. 07-01-1924. Falleció el 20-03-1996 en Houston. Texas. USA
Alfonso L. Tusa C. 24-11-2018. ©