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viernes, 28 de junio de 2019

BRASIL LLEGÓ, SIN HACER RUIDO, Mario L. Clavero /ABC


Brasil, en semis gracias a los once metros

La canarinha solo rozó la victoria en la segunda parte cuando Paraguay jugó con un hombre menos


Llegar a las semifinales de un gran torneo siempre es motivo de ilusión. El subidón es aún mayor cuando es el anfitrión el que llega a tan decisivo encuentro. Bien es cierto que la clasificación de Brasil a la ronda previa a la final de Maracaná disipa las sombras que la pentacampeona del mundo ha dejado por el camino: capaz de golear a una siempre rocosa selección peruana y sudar sangre para rascar un empate ante Venezuela. Sin embargo, al público local poco le importa la forma. Solo vale ganar.

Ante Paraguay se volvió a ver al mismo cuadro brasileño atascado. Con mucho ímpetu en los primeros minutos, pero que rápidamente se diluye. Tan solo diez minutos duró el empuje. El conjunto guaraní sabía cómo sacar de quicio a sus rivales y a la grada, que no tardó en exceso en impacientarse y en silvar a los suyos, pues ya sabían lo que era perder ante los guaraníes en las rondas decisivas del campeonato americano. Incluso llegaron a asustar con una gran ocasión llegada la media hora de juego. Ahí estaba Alisson, que realizó su única intervención en los 90 minutos reglamentarios. El destino le tenía reservado ser el héroe más tarde. A penas inquietaron los hombres de Tite la meta defendida por Fernández, también salvador para los suyos aunque en el segundo tiempo. 

El VAR también tenía reservado su momento. Apenas reanudado la segunda parte, Firmino provocó un penalti señalizado en primera instancia por el árbitro, pero que fue corregido por el videoarbitraje. A pesar de ello, no se salvó de la expulsión el defensor Balbuena. El partido se ponía de cara de Brasil, pues dispuso de prácticamente toda una mitad para evitar los penaltis. No obstante, si por algo se ha caracterizado Paraguay en la Copa América es por su instinto de supervivencia. 

Con la «verdeamarella» totalmente volcada, Paraguay no buscó otra cosa que no fuera aguantar por todos los medios hasta el pitido final. Algo que consiguió, aunque no fue por sufrimiento. Tite sacó toda la artillería: cambió a Allan por Willian y a Dani Alves por Paquetá. Sus intenciones quedaron más que claras sobre el césped. Llegaron a disponer de hasta cinco clarísimas ocasiones de gol, con un balón al palo incluido. Imperial el cancerbero Fernández, redentor de Paraguay. 

Llegar a los penaltis sabía a victoria para los paraguayos y una decepción para los brasileños, ya que lo hicieron todo para llevarse el triunfo. Los once metros pronto recordaron a muchos aficionados cariocas las dos últimas ocasiones que los guaraníes les eliminaron. Pero por aquel entonces no estaba Alisson

Desde Dida, Brasil ha carecido de un gigante de garantías bajo los tres palos. El guardameta del Liverpool detuvo el primer lanzamiento, toda una dosis de euforia para los suyos. Todos sus compañeros cumplieron desde el punto fatídico, salvo su compañero de equipo Roberto Firmino, poco habituado tomar tal responsabilidad en Anfield. Su error dio un mínimo atisbo a los paraguayos. Llegó el turno de Derlis González, que al igual que en el encuentro contra Argentina, volvió a fallar en un momento clave. Gabriel Jesus no perdonó y sentenció la tanda. 


Sin hacer ruido y sin cautivar. Pero Brasil es el primero que espera rival en las semifinales.

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