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martes, 6 de noviembre de 2018

DESPUES DE DI STÉFANO Y DE CRISTIANO

El Madrid post Di Stéfano vs el Madrid post Cristiano: "También fue difícil para nosotros"


Di Stéfano, como jugador ya del Espanyol, saluda a Puskas, en la Liga 1964/65. MARCA

Sin la estrella argentina, el equipo blanco arrancó de forma irregular, como el de la actual temporada, pero acabó ganando la Liga
Fichó por el Espanyol y se enfrentó en el primer partido de la temporada a sus ex compañeros; "Fue una sensación un poco extraña"
El primer partido del Real Madrid en el Santiago Bernabéu tras el adiós de Alfredo di Stéfano fue el 19 de septiembre de 1964. Recibía en la segunda jornada de Liga a Las Palmas. Las fichas que entonces acompañaban a las crónicas de los periódicos eran muy distintas a las actuales. Daban detalles curiosos. Por ejemplo:
Entrada. Cubiertas todas las zonas, menos los fondos de los segundos anfiteatros. Puede calcularse en 70.000 el número de espectadores.
Terreno de juego. Tapiz de hierba corta en perfectas condiciones.
Temperatura y otros factores. 26 grados, sin viento. Luz eléctrica.
Arbitraje. Del señor Ortiz de Mendibil, con plenitud de aciertos.
En la crónica del diario ABC, firmada por Gilera, no se menciona ni una sola vez al fenómeno argentino que acababa de abandonar el club dejando atrás 11 temporadas, cinco Copas de Europa, ocho títulos de Liga y la transformación total del Real Madrid, que pasó de ser un buen equipo español a leyenda mundial. «Gran partido de los blancos, primera exhibición, aleación suave, juego bien montado, bien engarzado, sin recargar, fino casi todo, como si fuera fácil la orfebrería, fútbol de buen estilo, sin violencia.. (...) El lucimiento justo, en la tonalidad que es arte. No se puede jugar mejor un partido de Liga temprana», cerraba el entusiasmado cronista, sin echar de menos la figura de Di Stéfano. Hoy, 54 años después, en este turbulento inicio de viaje blanco post Cristiano Ronaldo, es difícil leer cinco líneas de información blanca sin una referencia a la marcha del goleador. 
Pero aquel Madrid también preguntó por su mito. En las primeras ocho jornadas, empató tres veces y perdió una, aunque el tibio arranque no le impidió ganar la Liga. Peor le fueron las cosas en la Copa y en la Copa de Europa, goleado por el Atlético en octavos (1-4, global de la eliminatoria) y por el Benfica (3-6) en cuartos. «Lógicamente se notó su ausencia», empieza reconociendo Vicente Miera, 24 añitos en ese curso ya sin la Saeta Rubia.
Cristiano, para justificar sus irrefrenables deseos de huida, llegó a lamentar que dentro del club nunca le consideraran a la misma altura que el argentino. Los que vieron a ambos explican el porqué. «Con todos los respetos, Alfredo era el mejor que conocí. La robaba atrás y finalizaba en gol. Nadie fue más completo. Tenía una fuerza tremenda», resume Miera, que insiste en situar a su compañero en lo más alto del escalafón. Di Stéfano revolucionó su deporte; nada volvió a ser igual, ni en el Madrid ni en sus rivales. Los astros que llegaron después siempre se reflejaron en su fútbol total, avasallador por todo el terreno de juego, de rotundo liderazgo. 
Las voces que aún pueden contar aquella historia en primera persona matizan las diferencias en las salidas de los dos iconos. Dolorosas ambas, pero más previsible la de un Di Stéfano de casi 38 años que ya notaba los kilómetros. El entrenador Miguel Muñoz había pedido su baja a Santiago Bernabéu. «Se fue mayor, no nos sorprendió. Era algo natural. Todo el mundo, aficionados y vestuario, asumía que antes o después tendría que pasar», cuenta Amancio Amaro, joven talento que se quedaba al frente de un equipo liderado por Puskas, Gento y Grosso, el jugador que se hizo con el nueve vacante. 

"Alfredo era irremplazable"

Cuesta encontrar en la información de aquel otoño sobre el Madrid algún sentimiento de orfandad. Junto a la crónica mencionada del ABC, aparece una entrevista al actor Ricardo Calvo, socio en su momento de Jacinto Benavente. Tenía 90 años ese septiembre y hoy una calle en el barrio de Chamartín. Daba a entender, sin nombrar al delantero ausente, que las cosas eran distintas. Pero sin alarmismo. «Indudablemente, hay menos clase en los jugadores del Madrid actual que en el de los últimos años, pero estos chicos están bien», ensalzaba a un grupo que dos años más tarde levantaría la Sexta Copa de Europa bajo el apodo del Madrid Yé-yé. Este Espectador de excepción -así se llamaba la sección de la entrevista- aplaudía a Puskas («Tengo debilidad por él. Juega andando: corre tres o cuatro metros y mete goles») y explicaba, con gracia, su pasión: «El fútbol, como todos los deportes, es en esencia una tontería, pero me vuelve loco». 
Miera insiste en la buena materia prima que conservaba el Madrid. «Alfredo era irremplazable. Pero quedó un equipo con ilusión, de gente joven muy responsable». Tras 11 jornadas de Liga, los blancos eran líderes con dos puntos de ventaja. Ahora son sextos. «Queríamos demostrar que podíamos seguir ganando. Era nuestra motivación, la misma que debe tener la plantilla actual», opina Amancio sobre el histórico finiquito de Di Stéfano, del Bernabéu a Sarriá en vuelo directo. «Si desde que vine de América he actuado en Madrid, ello no es obstáculo para que considere con gran ilusión la próxima temporada, en que militaré en un club barcelonés de tanta historia como el Español», declaraba el argentino el día de su fichaje. El caprichoso calendario quiso, además, ponerle enfrente de su ex equipo en el primer partido de la Liga 64/65. ¿Habrá Madrid-Juve en esta Champions? El guión parece así escrito.
«Fue una sensación rara jugar contra él», confiesa Santamaría. «Veníamos de una gira por Sudáfrica. Ganamos y por la noche fuimos unos cuantos a la casa de Alfredo en Barcelona», relata uno de los veteranos de ese Real Madrid, que termina mandando un mensaje al equipo de 2018 que debe dar la cara y no ahogarse en la nostalgia de la estrella «que se quiso ir», como recordó Isco. «Nuestro club siempre supo volver a ganar, con unos o con otros. Nosotros tiramos de amor propio y calidad. Ahora deben hacer lo mismo».

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